Berlinale 2026: crítica de «At the Sea», de Kornél Mundruczó (Competición)

Berlinale 2026: crítica de «At the Sea», de Kornél Mundruczó (Competición)

por - cine, Críticas, Festivales
16 Feb, 2026 03:15 | Sin comentarios

Una bailarina y coreógrafa sae de rehabilitación y vuelve a su casa familiar, en donde le cuesta reacomodarse a las vidas de su marido y sus hijos. Con Amy Adams.

Laura no estuvo seis meses trabajando en Bali, como le han dicho a amigos y conocidos. La mujer (interpretada por Amy Adams) estuvo en realidad en rehabilitación alcohólica y regresa a su casa, en la coqueta Cape Cod, Massachusetts. Allí la esperan su irritada hija adolescente, Josie (Chloe East), el más pequeño Felix (Redding L. Munsell), que de entrada no quiere saber nada con ella, y su marido Martin (Murray Bartlett), pintor, que trata de hacerla sentir bien por más que es claro que están rodeados de tensiones varias.

La recomposición familiar será el eje de At the Sea, film que de a poco va dando a conocer los distintos hechos y situaciones que tensaron la relación familiar y que incrementaron la crisis personal de Laura. Hija de un famoso y controvertido coreógrafo, alcohólica funcional hasta que perdió el control de su coche y tuvo un severo accidente con el auto, Laura vive perturbada por su historia y sin ser capaz de prestar atención o entender a sus hijos. Y cada uno, a su manera, adoptan aquello del acting out tan caro a esa edad y a esa cultura, metiéndose y metiéndola en problemas, quizás como una forma indirecta de castigarla.

En medio de todo eso, la compañía de baile tiene problemas económicos, hay socios que quieren irse (Rainn Wilson), algún vecino que la ayuda a resolver un problema (Brett Goldstein, desaprovechado), una amiga con un asunto de salud (Jenny Slate) y luego aparece Peter (Dan Levy), parte de la compañía y sostén emocional de Laura. Pero en lo central, los 112 minutos de At the Sea se irán en los trabados intentos de recomponer ese dañado núcleo familiar, cuya estabilidad coquetea varias veces con el peligro.

El realizador húngaro de White Dog y Pieces of a Woman (esta película podría haberse llamado así también) es aquí menos cruento, intenso y brutal que en otros films suyos, pero le cuesta encontrar una evolución dramática inteligente para hacer avanzar un relato que se plantea de entrada como tal y luego circula, coreográficamente, sobre sí mismo. Es que para Laura el gran problema es tratar de cortar con esa identidad que la liga a esa manera agresiva de danzar (clara metáfora de un padre probablemente violento) y poder verse a sí misma, y conectarse con los demás, de otra manera.

Mundruczó cuela flashbacks, breves secuencias de baile que suenan en muchos casos como descarga emocional (el tipo de danza de la compañía del padre se caracteriza por eso) y algunos momentos más cálidos y tiernos que empiezan a aparecer cuando, tras una serie de conflictos y riesgos, la familia empieza de a poco a reconocerse como una entidad dañada en su totalidad. Lejos de su gusto por la provocación de sus primeros films, At the Sea es un intento no del todo logrado de profundizar en el trauma personal de la protagonista y entender cómo ese dolor se va pasando a través de las generaciones, sin que sea fácil hacer un corte a esa línea atávica.

Uno agradece, en un punto, que el director húngaro no exagere con sus instintos más brutales –de cada situación tensa uno espera lo peor–, pero a la vez la película recae en estructuras de guión que se pasan para el otro lado, repitiendo la hoy tan de moda «trama del trauma» que parece explicar casi todos los problemas y conflictos personales y familiares. Adams, como siempre, es una garantía actoral, aunque quizás no sea la persona que uno imagina para ese tipo de papel. El resto del elenco es curioso, ya que Mundruczó se reunió con una mayoría de actores más conocidos por sus roles de comedia que por otras cosas. Quizás, para él, las historias de tristeza de los ricos y famosos en el fondo califiquen como no mucho más que una comedia.