Estrenos: crítica de «Arco», de Ugo Bienvenu

Estrenos: crítica de «Arco», de Ugo Bienvenu

por - cine, Críticas, Estrenos
03 Feb, 2026 10:55 | Sin comentarios

Arco, un niño de diez años que vive en el año 2932, viaja en el tiempo hasta 2075, donde conoce a Iris. Con su dispositivo averiado, intenta regresar al futuro con la ayuda de ella. Estreno en cines: 5 de febrero. Posteriormente se verá en MUBI.

En función de lo severa y grave que es la problemática, resulta curioso que el cine para adultos toque poco y nada el tema del cambio climático. Paradójicamente –o quizás, no tanto–, el cine de animación se ha hecho cargo de analizar cómo puede ser el futuro de la humanidad si el planeta Tierra sigue en camino a algún tipo de colapso ambiental. Películas recientes como Flow, Sauvages y Robot salvaje han trabajado el tema gracias a las posibilidades creativas que les da la animación. Y ahora llega Arco, el film animado francés nominado al Oscar, que se ocupa aún más del tema.

Dirigida por el ilustrador francés Ugo Bienvenu y producida, entre otros, por Natalie Portman, Arco tiene una estética que recuerda el animé japonés –en especial, la obra de Hayao Miyazaki– para contar una trama de ciencia ficción que incluye complejos viajes en el tiempo y una historia de amistad infantil. Arco (la voz original en francés es de Oscar Tresanini) es un chico de diez años que vive en el siglo XXX, época en la que los humanos lograron sobrevivir en construcciones aéreas, suerte de plataformas montadas entre las nubes y con sus propios microclimas. En esa época existe una tecnología en forma de capas con los colores del arcoiris que les permite viajar en el tiempo e investigar el mundo tal como era antes. Pero los niños no pueden viajar hasta cumplir los doce años y Arco no puede ni quiere esperar.

Mientras su familia duerme suspendida en el aire, Arco roba una de esas capas, se va de viaje y, como no maneja bien la tecnología, recala accidentalmente en 2075, donde lo encuentra Iris (Margot Ringard Oldra), una chica de su edad. En ese futuro no tan lejano –que tiene bastantes similitudes con el presente–, la mayoría de las labores las hacen los robots, la gente se comunica mediante vívidos hologramas y, si bien siguen existiendo los supermercados, las compras están restringidas a cinco productos iguales por persona. Es que el cambio climático viene haciendo estragos y la gente acumula alimentos en sus casas. A tal punto la situación es compleja que se ha desarrollado un sistema de domos geodésicos transparentes que protegen a las casas y a sus habitantes de las inclemencias del tiempo. Y todo parece indicar que viene un severo incendio.

En medio de esto, Iris, su robot Mikki y su hermanito reciben al tal Arco, que ha perdido el diamante que potencia su capacidad de volar y debe encontrarlo para poder regresar. No será fácil porque un trío de tontuelos hermanos (con las voces, en el original, de Louis Garrel, Vincent Macaigne y William Lebghil; en inglés las hacen Will Ferrell, Andy Samberg y Flea) se lo han quedado y quieren con él probar la existencia de estos viajes en el tiempo. Y es a partir de ahí que se produce la paradójica situación en la que estos dos chicos se van volviendo más cercanos y amigos a la par de que tienen que hallar la manera de que Arco pueda irse a su hogar. En medio de todo esto, otro cataclismo climático se hace presente –en este caso, un enorme incendio forestal– que lo complica todo aún más.

De una manera simple y bastante sencilla Arco va construyendo una historia que se apoya en la relación de amistad entre los dos chicos para hablar del futuro de la humanidad y del planeta Tierra. Y si bien los paradójicos giros ligados a los viajes en el tiempo pueden llegar a producir alguna confusión en los más chicos, en el fondo tienen una lógica bastante parecida a los de Volver al futuro, película con la que Arco tiene más conexiones de lo que parece tener.

En ese 2075, los trabajos parecen ser todos hechos por robots, a los que se ve por todas partes. Mikki, el robot de Iris y su familia (su voz la hacen en francés Alma Jodorowsky y Swann Arlaud, y en inglés Natalie Portman y Mark Ruffalo), es el organizador del hogar ya que los padres están lejos, trabajando, y solo aparecen mediante hologramas. Pero la película no lo demoniza sino que lo muestra cómo alguien que lidia entre los compromisos y deberes ligados a su programación (Mikki se tilda cuando ve a Arco porque el sistema no lo reconoce) y su sentido de protección para con Iris y los suyos.

En las aventuras en las que Arco e Iris se meten (los nombres de ambos son bastante elocuentes, al menos en español, como una suerte de mensaje del film), la película incorpora algunos formatos más convencionales del cine infantil: persecuciones, escapes, salidas humorísticas (para eso está el trío de torpes perseguidores) y confusiones, pero en lo esencial se trata de una historia densa aunque esperanzada y profundamente humanista acerca de qué es lo que las nuevas generaciones pueden hacer para cambiar el futuro de un mundo que parece condenado al cadalso.

La elegante animación en 2D apuesta a una cuota un poco mayor de realismo que la de Miyazaki y compañía (ver las escenas del supermercado u otras urbanas), pero también se abre a exploraciones visuales un tanto más «psicodélicas» cuando los amigos vuelan por el aire en su capa con los colores del arcoiris. Más allá de una cierta caída en la tensión dramática que tiene lugar promediando el relato, para cuando llega su conmovedor e inteligente final Arco recupera su profundidad y su sutileza, apta tanto para niños como para adultos melancólicos. Son los lazos familiares y los de amistad, finalmente, los que podrán salvar el mundo.