
Estrenos online: crítica de «El mundo temblará» («The World Will Tremble»), de Lior Geller (Netflix)
Un grupo de prisioneros intenta escapar del campo de exterminio de Chełmno durante la Segunda Guerra Mundial, el primero de su tipo establecido por los nazis, con el objetivo de contarle al mundo las atrocidades que allí se estaban llevando a cabo.
Entre todas las películas centradas en el Holocausto, usualmente las más duras son aquellas que transcurren en los propios campos de concentración. El mundo temblará es, en parte al menos, una de ellas. Quizás, en términos cronológicos, la primera de todas, ya que transcurre en una época en la que los nazis recién comienzan a exterminar judíos en lo que poco después se conoció como la Solución Final. Y es la historia de un pequeño grupo de personas que intentaron escapar de allí para contarles al mundo lo que estaba sucediendo.
En un «campo de trabajo» de Chełmno un grupo de jóvenes judíos trabajan cavando fosas para enterrar muertos mientras en secreto planean escaparse. No es nada fácil ya que están controlados por todos lados, pero a la vez saben que si se quedan será una muerte segura también: ya han enterrado a cientos de personas en esas fosas, inclusive familiares. Mientras el film muestra un nuevo grupo llegando al campo, se muestra la mecánica: les dicen que dejen todas sus pertenencias, que los ducharán para sacarles potenciales enfermedades, que luego se irán a Dresden y que escriban una carta a sus familiares explicando ese viaje. Es obvio para los que ya están ahí que no hay nada de cierto en eso. Y poco después el film, a distancia, lo deja en claro.

The World Will Tremble seguirá a un grupo cada vez más pequeño de estos rebeldes, como Solomon Wiener (Oliver Jackson-Cohen) y Michael Podchlebnik (Jermy Neumark Jones), quien en el momento más dramático de la primera parte del film se topa con que tiene que enterrar a su mujer y a sus hijos, algo que Geller se abstiene de mostrar. De a poco, mientras atraviesan situaciones horribles en las que son testigos de las locuras y caprichos de los soldados nazis que hasta los usan para ejercitar su puntería, Solomon, Michael y otros van craneando un escape con el objetivo de dar a conocer al mundo lo que allí está sucediendo. Y la segunda parte seguirá, paso a paso, las peripecias dramáticas de esa fuga.
El mundo temblará es un film correcto, sobrio, un tanto prolijo y académico para la historia que está contando y con diálogos entre televisivos y melodramáticos. Si bien es un tipo de subgénero que acepta cierta recarga en su dramatización, por momentos da la sensación que la música intenta darle a la película una emoción que sus imágenes no generan por sí solas. Sí, uno es testigo del horror de lo que sucede, pero siempre dentro de una distancia prudencial. Esa discreción, que se agradece en cuanto evita regodearse en el horror, por momentos genera que el espectador no se involucre tanto en los dramas personales.
En la coda de apenas un minuto sí aparecen los dramas personales a través de un breve material documental que provoca más dolor, emoción y empatía que el 90 por ciento de la película que se vio antes. Geller filma con cierta elegancia, con un uso bastante constante de planos secuencias y una especialmente emotiva escena que muestra a dos de los fugados arriba de una motocicleta. No hablan, no se ve nada, no hay subrayados. Son sus caras, recibiendo el viento de la ruta, mientras se escapan con la ilusión no necesariamente de salvarse ellos mismos sino de, al menos, que el mundo se entere de lo que está pasando allí.



