Estrenos online: crítica de «Paul McCartney: Hombre a la fuga» («Man on the Run»), de Morgan Neville (Prime Video)

Estrenos online: crítica de «Paul McCartney: Hombre a la fuga» («Man on the Run»), de Morgan Neville (Prime Video)

El ex Beatle revisita los turbulentos años ’70 —desde demandas judiciales hasta los triunfos de Wings en estadios— trazando el largo e incierto camino que va de la separación a la reinvención.

Haces sonar un acorde y ves a dónde te lleva», dice Paul McCartney en un momento de Man on the Run hablando de su proceso creativo, como si para todo el mundo fuera tan sencillo inspirarse y, tras un solo acorde, sacar obras maestras de la música. Usando del doble sentido que el término «strike a chord» («tocar una fibra sensible«) tiene en inglés, bien podría estar hablando de ese momento específico en su vida, cuando los Beatles se habían separado y él estaba intentando encontrar su propio camino. La fibra ya se había tocado –y cómo– y ahora había que encontrar un camino que lo llevara a algún lado.

A lo largo de este documental que cubre desde el fin de los Beatles a la muerte de John Lennon –literalmente, los años ’70 y un poco más–, McCartney va desgranando su derrotero personal y musical a lo largo de esa década. A través de una serie de conversaciones y entrevistas actuales y, a juzgar por los cambios en su voz, también de otras épocas, Paul dará su punto de vista personal sobre el final de los Beatles, las responsabilidades de cada uno de ellos, la confusión y peleas legales que le siguieron y se ocupará, esencialmente, de su dificultoso y para muchos curioso camino hasta volver al éxito comercial.

Los que conocen un poco la historia de los Beatles sabrán que muchos responsabilizan a McCartney de la separación. Y acá él dará su punto de vista respecto a lo que sucedió allí. En lo personal, se ocupará de su matrimonio con Linda Eastman, con quien tuvo varios hijos (Stella y Mary hablan en el documental, además de las grabaciones con Linda) y con quien se afincó en una perdida cabaña en el medio de Escocia. Fue allí que empezó a grabar por su cuenta, haciendo un disco (McCartney) al que algunos de los músicos y analistas que hablan aquí (no se los ve, se escuchan sus voces y se leen sus nombres) consideran «el padrino de la música alternativa» por ser casero y low-fi, mientras intentaba mantener una vida de igual bajo perfil: en familia, con sus cabras, sus ovejas y su marihuana, que le iría a traer más de un problema.

A lo largo de la década, el documental de Morgan Neville (director de Piece By Piece, Steve! (Martin) y muchas otras biografías de celebridades) irá mostrando cómo cada uno de esos ámbitos va modificándose, tanto su vida personal como su relación con John Lennon (curiosamente, Ringo Starr y George Harrison casi no son nombrados en todo el film, como si hubiera algún asunto legal o de derechos en el medio), pero esencialmente se centrará en el armado de Wings, su nueva banda, con todos sus cambios, sus problemáticas grabaciones, caóticas giras hasta llegar al éxito con Band on the Run y sus giras por los Estados Unidos reunidas en el álbum Wings Over America.

Lo más relevante de este documental, que no tiene la ambición formal ni el desarrollo profundo de otros ligados a los Beatles o sus integrantes (Neville no es Martin Scorsese ni tampoco Peter Jackson), pasa por la franqueza con la que McCartney habla de sus errores, sus curiosos gustos (el film se burla de algunas de sus elecciones musicales y bizarros especiales de TV que hizo entonces) y sus limitaciones y equivocaciones en lo que respecta al fin de los Beatles. Si bien es claro que el discurso oficial de los ex Beatles pone toda la responsabilidad del conflicto en el abogado Allen Klein, McCartney admite que él también se dejó llevar por algunas frustraciones y enojos personales.

Otros temas que salen a la luz son las críticas que siempre recibió Linda McCartney –a la que sumó a Wings cuando no sabía tocar ningún instrumento y no cantaba tampoco demasiado bien–, la dificultad de que Wings sea una banda con músicos más o menos estables (fueron, él mismo dice, los antecesores de Spinal Tap), y sus fallidos intentos de comportarse como «un miembro más de la banda», cuando era más que evidente que todo el mundo esperaba álbumes e iba a ver shows suyos en las giras.

Es un documental que no ofrece grandes sorpresas para los conocedores de la vida de McCartney pero que tiene la originalidad de ocuparse de una década muy creativa en su vida que pocas veces recibe la atención necesaria, especialmente si se compara con las de Lennon y Harrison, quienes por obvios motivos concentraron gran parte de su carrera y obra allí. De hecho, aunque hoy pocos lo puedan imaginar, Paul fue el último de los cuatro Beatles en triunfar como solista, ya que mientras Lennon sacaba Imagine y Harrison hacía lo propio con el grandioso All Things Must Pass, él todavía estaba encontrándole la vuelta a su estilo con álbumes como Ram o Wild Life, que solo serían revalorizados mucho tiempo después.

Mucho material inédito provisto por el propio McCartney –que oficia del productor del film– seguramente será valorado por los fans sedientos de algo nuevo del artista o de sus bandas. Más allá de la sencillez del documental y su falta de profundidad de análisis en lo que respecta a lo estrictamente musical, Paul McCartney: Man on the Run logra ser un retrato ameno, entretenido y lleno de curiosidades acerca de una década en la vida de un ex-Beatle que, si se la analiza en detalle, produjo por lo menos una veintena de temas inoxidables, muchos de los cuales están a la altura –y en algunos casos superan– los que escribió para esa popular banda que tenía con unos amigos de Liverpool.