
Series: reseña de «Love Story: John F. Kennedy Jr. & Carolyn Bessette», de Ryan Murphy (Disney+)
La nueva saga de historias románticas del creador de «American Horror Story» se inicia con la trágica relación entre el hijo de JFK y su esposa. En Disney+
A lo largo de muchos años que Ryan Murphy viene trabajando con un curioso sistema de producción. Tiene, por un lado, series individuales y específicas –como la reciente Belleza fatal— y, por otro, muchas otras que encajan dentro de distintos paraguas temáticos y cambian, de temporada a temporada, sus tramas y personajes: las de terror van a American Horror Stories, las policiales a American Crime Story, las ligadas a historias deportivas van a American Sports Story y así. Ahora llega Love Story, que va sin «American», calculo porque en el futuro tomará historias que no se limitan a los Estados Unidos. Para arrancar, de todos modos, Murphy toma una de las más canónicas y trágicas historias de amor de ese país, una historia por excelencia norteamericana ya que tiene como protagonista nada menos que a la icónica familia Kennedy.
No, no es la historia de amor entre JFK y Jacqueline Bouvier sino la que tuvo, en los años ’90, el hijo menor de la pareja, John F. Kennedy Jr. y Carolyn Bessette, una que concluyó SPOILER ALERT de manera trágica y que aquí se cuenta, empezando cerca del final, en julio de 1999, cuando los dos se suben a una avioneta piloteada por John Jr. que no llegaría a destino. La historia irá de allí al principio para contar cómo era la vida de John y de Carolyn a principios de esa década, antes de conocerse. El hijo de la dinastía más importante de la política estadounidense, John (Paul Kelly) salía entonces con la actriz Daryl Hannah (Dree Hemingway), era muy cercano a su madre Jackie (Naomi Watts), no conseguía la validación de su título como abogado y era famoso más que nada por ser quien era y por su aspecto de galán. A tal punto era así que le habían dado el «título» del Hombre Más Atractivo del Mundo que entrega la revista People y era seguido a todos lados por paparazzi.
Carolyn (Sarah Pidgeon) trabajaba primero como vendedora y luego como publicista para Calvin Klein (Sam Rockwell), donde manejaba las famosas campañas de los años ’90, incluyendo la de Kate Moss. Ambos se conocen casualmente y quedan impactados el uno con el otro. A él, particularmente, le fascina lo poco que a ella le importa su fama y reputación. Pero la relación tardará en concretarse, ya que él va y viene con Hannah, y Carolyn se aleja apenas los ve juntos, especialmente porque él le había dicho que estaban separados. Los primeros episodios se irán en los prolegómenos, las idas y vueltas de la relación, una que se demorará aún más cuando la salud de Jackie empeore y John se dedique casi exclusivamente a estar con su madre. Cuando Jackie muere, en medio del dolor nacional generado por la noticia, ambos se reencontrarán. Y allí se hará más sólida una historia de amor que, a lo largo de los pocos años que duró, tuvo muchas idas y vueltas, giros inesperados, la conocida boda y varios contratiempos.

Love Story: John F. Kennedy Jr. & Carolyn Bessette se ocupará en detalle en cada uno de esos vaivenes románticos, muchos de los cuales están ligados a los problemas que a Carolyn le genera la fama de John y su constante persecución mediática. Si bien él lo tiene naturalizado, su problema es que se ha vuelto desconfiado y un poco cerrado, por lo que todo el tiempo teme que ella (o cualquiera) lo esté usando por intereses personales. Todas esas fricciones serán parte de la primera mitad de la temporada (Nota: el jueves 12 se estrenan los tres primeros episodios), con excepción del tercer episodio que está prácticamente dedicado a la enfermedad y la muerte de Jackie, en el que se luce Naomi Watts con una impecable personificación de la mítica primera dama.
Si bien es una historia que podría resolverse con menos de nueve episodios, Murphy procede aquí de una manera entre elegante y cautelosa, tratando de no dejarse llevar por sus instintos más ampulosos y creando una historia que se maneja de una manera más tradicional, elegante y apacible. La estrella de la serie es claramente Pidgeon, cuyo punto de vista es el principal. La actriz no solo es idéntica a Carolyn sino que logra tornar creíble a este personaje fuerte, independiente, que se mete en un romance apasionado con alguien que suele estar siempre en el centro de su propio mundo. Pero ella no quiere ser conocida como «la mujer de» y rechaza ubicarse en ese lugar. Kelly se queda un poco atrás y apenas cumple en un rol que toma un poco de la complejidad que el personaje trae por su propia historia pero en el que parece pesar más el aspecto de galán buscado por todos.
Una serie cuidada, trabajada con precisión y sin apuro, con una banda sonora de grandes éxitos de los años ’90 –con la playlist se podría hacer un programa de radio FM de esa década–, Love Story es un buen, sólido y íntimo inicio para esta nueva saga de Murphy. No busquen nada demasiado corrosivo y tampoco nada muy político en ella. Lo que la serie trata de contar es una de esas tragedias de ricos y famosos que llamó la atención del mundo tiempo atrás. El glamour, los vestidos, el ambiente, la intimidad palaciega del poder y el dinero y, especialmente, el shock del final es, en el fondo, lo que la serie prioriza. Una historia de amor como un cuento de hadas bello y trágico al mismo tiempo.



