
Series: reseña de «Unfamiliar», de Paul Coates (Netflix)
Una pareja de espías retirada hace 16 años debe volver a la acción cuando alguien de su pasado reaparece en sus vidas con la intención de liquidarlos. En Netflix.
Si uno cambia el audio original en alemán de Unfamiliar por el inglés, más allá de las obvias limitaciones del doblaje, verá que la serie no cambia demasiado. Las fórmulas y las tramas de las historias de espías en cierto momento empiezan a repetirse y lo que ha hecho acá Paul Coates, el creador de esta serie, es combinar dos o tres tópicos usuales en el género, cualquiera sea el país de origen. El principal es el del espía retirado que se ve obligado a volver a la acción. En este caso son dos, una pareja, compuesta por Simon (Felix Kramer) y Meret (Susanne Wolff). Están retirados, tienen una hija adolescente, son dueños de un restaurante y, para mayor incógnita y misterio, no existen.
Dicho de otro modo: los espías que alguna vez fueron están oficialmente muertos por lo que esta identidad casera, familiar y normal es pura impostura. O, al menos, lo es para los padres ya que su hija Nina (Maja Bons), que cumple 16 años cuando empieza a contarse la historia, no tiene idea del pasado de ambos. De todos modos, no están completamente retirados, ya que ambos manejan algo así como una «safe house» a la que pueden llegar, tras determinados pasos, aquellas personas que necesitan ocultarse. Y allí recae un hombre malherido (al que vimos causarse él mismo las heridas) quien, pronto queda claro, viene a matarlos. ¿A qué se debe esa súbita aparición?

El otro formato clásico del espionaje es aquel caso problemático que sucedió años atrás que reaparece inesperadamente en las vidas de sus protagonistas. Y por algunos comentarios es claro que el asesino está vinculado a un situación que tuvo lugar 16 años atrás en Belarus, que terminó mal y los llevó a dejar la profesión. El que los busca en realidad a Simon y a Meret es Josef Koleev (Samuel Finzi), una persona ligada a aquel operativo que necesita «liquidarlos» por motivos que ya se develarán. Al tal Koleev lo tiene entre miras también la BND (algo así como la CIA alemana) porque considera que viene a instalarse en el país como espía ruso, «escondido» como marido de la embajadora de ese país.
Es así que, mientras unos tratan de detenerlo y el tipo intenta atrapar a la pareja de espías –y a la vez hay supuestos «topos» pasando información a los enemigos–, se va desenvolviendo un drama familiar. Y acá entra otro modelo narrativo de la ficción de espionaje, uno parecido al de The Americans que está relacionado con los conflictos matrimoniales entre Simon y Meret, el extremo cuidado que tienen con su hija y los secretos que mantienen (con la chica y entre ambos) respecto a su origen. No es difícil darse cuenta que todo eso se conecta también con eso que sucedió en Belarus.
Agentes secretos, embajadores, oficiales de inteligencia y militares se mezclan en una trama que a la vez habla de familias, de enfermedades y de complicadas relaciones románticas. Como El Sr. y la Sra. Smith, la dupla protagónica tiene que liquidar a quienes buscan matarlos, escaparse, cuidar a su hija adolescente, entender un conflicto que tuvo lugar 16 años atrás –y que sigue lleno de secretos y mentiras– y lidiar con una relación que se va resquebrajando más y más entre ellos. Todo mientras geopolíticamente se lidia con la relación entre Rusia y Alemania.

Unfamiliar logra balancear todos esas subtramas narrativas de una forma bastante ordenada, con dos protagonistas a los que uno logra conocer y con los que, en cierta medida, puede empatizar. Simon puede ser terco con su salud (tiene un problema grave y no quiere operarse) y mentir constantemente, pero queda claro que lo hace con la mejor de las intenciones. Meret parece de entrada un poco más fría y eficiente (ella sola se saca de encima al asesino del principio), pero de a poco se va revelando un lado maternal y cuidadoso también muy fuerte. Y cuando se empiece a entender qué sucedió en el pasado esa forma de actuar será aún más comprensible.
Coates maneja con eficacia ese combo de influencias y es gracias a eso que Unfamiliar es una serie medianamente entretenida, inteligente y con cierta sofisticación visual. Uno puede imaginarse una remake hollywoodense pero casi no sería necesario porque los cambios a hacerle son muy pocos. Lo que presenta esta serie alemana, en ese sentido, es el trabajo de un aplicado alumno que vio decenas de películas y series de espionaje y destiló un producto que toma un poco de cada una para construir una trama relativamente sólida. Lo que cuenta Unfamiliar lo hemos visto, de un modo u otro, mil veces. Lo que hace esta producción alemana es reconfigurarlo un poco, mover las piezas de un lado para el otro y presentarlo como algo nuevo.



