Estrenos online: crítica de «Lindas y letales» («Pretty Lethal»), de Vicky Jewson (Prime Video)

Estrenos online: crítica de «Lindas y letales» («Pretty Lethal»), de Vicky Jewson (Prime Video)

Una compañía de ballet disfuncional se ve obligada a refugiarse cuando su autobús se avería camino a una prestigiosa competencia. Una vez allí deberá poner en práctica su entrenamiento para defenderse de una banda de hombres armados que las toma como objetivo.

Cuando se menciona que las escenas de acción se coreografían como si fuera un ballet, nadie espera algo como esto. En Lindas y letales es exactamente así como funcionan. No solo como una cuidada distribución de cuerpos en el espacio para dar la impresión de movimiento conjunto sino como un literal ballet. Es que acá las protagonistas que tienen que salvar sus vidas son bailarinas. Y a falta de potencia física, deben usar lo que mejor conocen: el movimiento, las piernas, los brazos y la destreza para escapar y liquidar a hombres que las duplican en peso y tamaño.

Pretty Lethal no es un musical –aunque podría serlo– sino que se lo podría definir como un film de acción en clave de horror. Siempre más cerca del impacto sensorial de los golpes y las patadas que del espanto propiamente dicho, la película de Vicky Jewson tiene un planteo simpático y un desarrollo bastante ingenioso, ya que elige hacerse cargo del absurdo de su propuesta en lugar de intentar naturalizarla. Sí, acá un pequeño grupo de cinco bailarinas estadounidenses debe enfrentar a un par de docenas de matones húngaros y lo hacen utilizando el mismo talento que usan para bailar Cascanueces.

Todo empieza un poco antes cuando conocemos a las cinco chicas y a su profesora de ballet, preparando una coreografía que harán en un show competitivo que tienen planeado en el Teatro Nacional de Budapest. Ellas son Bones (Maddie Ziegler), Princess (Lana Condor), Grace (Avantika), Chloe (Millicent Simmonds) y Zoe (Iris Apatow), todas coordinadas por Thorna (Lydia Leonard), su profesora. Entre ellas hay problemas, especialmente entre la pedante y narcisista niña rica Princess y… todas las demás. Grace es religiosa, Zoe y Chloe son hermanas y ayuda a la segunda que es hipoacúsica, mientras que Bones es el «hueso» más duro de roer: una chica de extracción humilde y de una personalidad fuerte.

En el viaje todo sale mal: el avión termina en otro aeropuerto y el bus que debería llevarlas a Budapest se rompe en el camino. Y las seis mujeres cruzan un bosque y terminan entrando a un caserón que funciona como bar y restaurante, manejado por la altiva Devora (Uma Thurman), que –casualidad o no– fue también bailarina de más joven. El grupo de hombres pesados y borrachos que hay allí no parece darle la más amable de las bienvenidas por lo que pronto y de modo sorpresivo la paz se rompe, un hombre mata a Thorna y las chicas tienen que empezar a correr por sus vidas, por lo general, dentro de la casona y en sus alrededores.

De ahí en adelante, Lindas y letales funcionará como una cruza entre Hostel y Suspiria, con una serie de hechos violentos que transcurren en un mundo de bailarinas y en un gran caserón del Este de Europa entre personajes bastante desagradables y por motivos, en principio, inexplicables. En medio del caos, las luchas y persecuciones que se desatan en el lugar, las chicas se darán cuenta que unidas –literal y metafóricamente– funcionan mucho mejor y que los pasos de baile aprendidos con esfuerzo en clase, de golpe pueden servirles para lidiar con una situación mucho más peligrosa y violenta que lo imaginable.

Una vez que las chicas empiezan a liquidar gorilas rivales con sus piernas ágiles y sus giros rápidos, la acción se vuelve graciosa por lo absurda y la película se sostiene en ese tono cómico. Cuando la trama vuelve a tomarse en serio a sí misma y aparecen las muy confusas explicaciones de qué es lo que está pasando y porqué, es evidente que no hay mucha tela para cortar por aquí. Thurman tiene un rol bastante secundario pero su presencia y su afinado acento del Este de Europa le dan un cierto eje a un film cuyo peso principal recae en las intensas frenemies que encarnan Ziegler y Condor.

Tiene cierta gracias que Pretty Lethal se estrene al mismo tiempo que las declaraciones virales de Timothée Chalamet hablando de la irrelevancia actual de la danza. La película de Jewson no solucionará eso pero al menos hace pensar que hasta las bailarinas más pequeñas y flaquitas pueden convertirse en temibles luchadoras y hasta en heroínas de acción. Y eso, nos guste o no, sigue siendo bastante relevante en el cine actual.