Estrenos online: crítica de «Matar, vengar, repetir» («Redux Redux»), de Kevin y Matthew McManus (HBO Max)

Estrenos online: crítica de «Matar, vengar, repetir» («Redux Redux»), de Kevin y Matthew McManus (HBO Max)

Una madre viaja entre universos paralelos matando una y otra vez al asesino de su hija, hasta que rescatar a una adolescente empieza a alterar su ciclo de venganza. Con Michaela McManus y Stella Marcus. Disponible en HBO Max.

Hecha de manera independiente y con bajo presupuesto por tres hermanos –dos directores, una actriz–, Redux Redux es una de esas gratas sorpresas que aparecen sin mucho anuncio de por medio en las plataformas de streaming, que revalidan su razón de existir con estos descubrimientos. La tercera película de los hermanos Matthew y Kevin McManus (antes hicieron las poco conocidas Funeral Kings, de 2012, y The Block Island Sound, de 2020, disponible en Netflix) es un relato que mezcla policial, drama y ciencia ficción para contar la historia de una madre que dedica su vida a vengarse del hombre que asesinó a su hija. Y ahí es, amigos, que entra la parte ciencia ficción del asunto.

El tema es más o menos es así. Irene (Michaela McManus, la tercera hermana, que actúa en todas sus películas) encarna a la madre en cuestión. Y apenas empieza la película la vemos matar a Neville (Jeremy Holm), el asesino de su hija. Poco después, como si arrancara todo nuevamente o si se tratara de un flashback –al principio cuesta entender bien qué está pasando–, la vemos topándoselo de nuevo en el diner en el que él trabaja como cocinero y matarlo de otra manera. Cuando Irene se encuentre luego con un hombre (Jim Cummings), lo invite a un bar sabiendo ya lo que él pedirá, tengan sexo en un auto y se lo explique ante su mirada impávida, todo se irá aclarando.

Irene no es, estrictamente hablando, una viajera en el tiempo, sino una entre universos. Tomando el concepto de multiversos por el cual existirían millones de mundos paralelos al mismo tiempo, tras el asesinato de su hija –Irene no puede moverse en el tiempo para impedirlo–, la mujer irá de uno a otro vengándose del tal Neville. Sin parar nunca ni detenerse. Es su único objetivo en la vida. ¿Cómo lo hace? Mediante una aparatosa máquina tipo tumba/heladera en la que se mete y tras una fuerte sacudida desaparece de donde está para caer en el mismo o similar lugar pero en otra versión del mundo. Lo cierto es que, más allá de algunas pequeñas diferencias, casi todos estos universos se parecen entre sí. Y en cada uno de ellos su misión es concreta y específica, por más que en uno u otro se meta en problemas con la policía y cosas así.

Matar, vengar, repetir está armado con cuidado e inteligencia, dejando de lado las precisiones cuánticas del viaje multiversal para ocuparse del personaje y de sus motivos. El quiebre central en la trama sucede cuando, en uno de esos universos, se topa con Neville mientras intenta matar a otra chica, una adolescente que se fugó de su casa, y la rescata. De ahí en adelante, la película se centrará en su relación. Mia (Stella Marcus) es una chica intensa, de 15 años, que rápidamente mete en varios problemas a Irene, pero con la que de a poco va formando una conexión. Es claro qué es lo que representa para ella y, con su compañía, Irene empieza no solo a vivir algunas nuevas y violentas situaciones sino a cambiar el eje de su curiosa y a esta altura deshumanizada rutina a la que llama vida.

La película tendrá más de una sorpresa reservada para más adelante, pero los McManus no ponen todo el peso de su historia allí. Es claro hacia dónde quieren ir y lo que proponen es ir acercando entre sí a estos personajes solitarios y belicosos tratando de que formen una conexión humana, alejándose de los objetivos –violentos y revanchistas en el caso de Irene; de más clásica rebeldía adolescente en el de Mia– que parecen dominar sus vidas. Algunas de sus desventuras funcionan mejor que otras, pero por lo general Redux Redux fluye a sabiendas que lo principal pasa de ahí por esa relación. En ese sentido, funciona como una versión lo-fi de Terminator 2 u otras tramas de ciencia ficción que ponen su mirada en la conflictiva relación entre adultos y adolescentes.

En el medio hay un gadget de ciencia ficción que funciona un poco como lo hace el DeLorean en Volver al futuro o lo que sea que mueve entre multiversos a los personajes de Todo en todas partes al mismo tiempo: no importa demasiado entender cómo sino para qué. Para Irene representa una especie de loop vital, un no poder cortar con una situación traumática que la tiene hace ya mucho tiempo atada y que no le permite avanzar. Hay más elementos que se irán sumando para completar la pintura del personaje, pero lo cierto es que la actriz logra darle a Irene una curiosa mezcla de agresividad, violencia, tensión y una creciente empatía al saber que quizás todavía esté a tiempo de recomponer lo que queda de su vida. Sea en este universo o en algunos de los tantos otros que, algunos dicen, existen en paralelo.