
Estrenos: crítica de «Plata o mierda», de Toia Bonino y Marcos Joubert
Marcos está preso. En la cárcel, su posesión más preciada es un teléfono celular que entró su novia. Con él, Marcos graba y manda videos a Toia. Juntos hacen esta película. Ganadora del Gran Premio de la Competencia Argentina en BAFICI 2026.
Una colaboración entre el «adentro» y el «afuera» de una cárcel, el nuevo documental codirigido por la realizadora de Orione se construye a partir de los materiales filmados por Joubert a lo largo de los años que lleva en prisión y en los que no solo muestra la vida cotidiana dentro del lugar –más que nada, adentro de las distintas celdas– sino que también comenta sus sensaciones estando allí durante un largo tiempo. Más que anecdótico o puntual, el relato del protagonista va dando cuenta de la creciente angustia de pasar años en ese difícil lugar.
El propio Joubert aparece poco en el film y las imágenes que obtiene con su cámara se ocupan más que nada de retratar los ambientes y las personas con las que convive, desde las situaciones cotidianas (hacer gimnasia con improvisadas pesas, preparar bebidas o comidas, cortarse el pelo, y similares) hasta algunas más dramáticas, que incluyen momentos de tensión y los procedimientos ligados a propia situación procesal del protagonista.

Pero hay otro campo, acaso el más interesante de todos los que habilita el film, que se acerca a lo experimental, ya que Joubert recibe algún tipo de manual de cine de parte de Bonino y, a partir de leerlo y estudiarlo en sus muchos ratos libres, empieza a probar distintos ángulos de cámara y composiciones entre curiosas y elegantes para mostrar el lugar en el que vive, consiguiendo algunas imágenes notables.
Otro eje central a Plata o mierda pasa por las conversaciones y discusiones de Joubert con Bonino, ya que muchas veces él está angustiado y dice sentirse presionado por su codirectora para seguir filmando cuando no tiene ganas de hacerlo. Y esa sensación casi de depresión es central a todo el film: la ex que no quiere verlo, el hijo al que no ve, los miedos, la fragilidad sanitaria (parte del film es en pandemia) y, más que nada, la sensación de que la vida se le va pasando y él no logra encontrar una salida –ni legal ni emocional– a ese círculo en el que está metido.
De todos los relatos carcelarios que se han visto en el cine argentino reciente, el de Bonino y Joubert es uno de los más angustiantes.
Del jueves 30 de abril al miércoles 6 de mayo, a las 20.15hs en el Cine Gaumont. Entradas a la venta, acá. // Jueves 7 de mayo, a las 18hs, en el Cine Teatro Municipal Quilmes. // Jueves 14 de mayo, a las 19hs, en Espacio INCAA Cine ATE Cultura Norita Cortiñas, Moreno 2654, CABA.



