Estrenos online: crítica de «Bolas arriba» («Balls Up»), de Peter Farrelly (Prime Video)

Estrenos online: crítica de «Bolas arriba» («Balls Up»), de Peter Farrelly (Prime Video)

Dos vendedores torpes pierden un contrato clave y terminan en la final de un Mundial, donde provocan un caos absurdo que afecta el resultado.

De ganar el Oscar con Green Book a hacer una comedia sobre condones que cubren los testículos parece haber un trecho enorme, pero no para Peter Farrelly, quien se ha especializado, de hecho, más en este tipo de películas que en aquel drama racial de época. De todos modos, lo que en algún momento supo hacer con algo de gracia, originalidad y ayuda de su hermano Bobby (me refiero a films como Loco por Mary o Tonto y retonto hoy se ha transformado en pura tontera entre nostálgica y vagamente vulgar, una comedia absurda que no tiene mucho de lo que agarrarse.

Para los latinoamericanos, sin embargo, Balls Up tiene su contenido de interés, ya que el eje de las disparatadas aventuras de Brad (Mark Wahlberg) y Elijah (Paul Walter Hauser) pasa por lo que sucede antes, durante y después de la final de un Mundial de Fútbol Brasil 20205 entre los locales y Argentina, una final que involucra a nuestros antihéroes de una manera entre impensada, ridícula y, al menos para algunos, trágica.

La trama no tiene sentido alguno pero la resumiremos. Brad y Elijah trabajan en una empresa que fabrica condones y quieren ganar la concesión de ser el condón oficial del Mundial en cuestión. El ansioso Elijah ha creado uno que cubre los testículos y todos creen que será un éxito. El encargado de venderlo es Brad, más seguro de sí mismo y efectivo para eso. Pero cuando tenían todo para quedarse con el contrato, una serie de desventuras nocturnas que involucran a un importante oficial brasileño (Benjamin Bratt) los deja sin contrato. La empresa cierra y, encima, se quedan sin trabajo.

Poco después reciben una prometida invitación que habían olvidado: viajar a la final del mundial para verlo en los mejores asientos del estadio. Y ahí, con la torpeza que los caracteriza, vuelven a meterse en problemas, solo que aquí eso incide directamente en el resultado del partido y del torneo, de una manera –digamos– no favorable a los locales. A partir de eso, la incongruente dupla se mete en un peligro tras otro tratando de escapar de fans agresivos, policías que quieren matarlos, narcos peligrosos, ambientalistas y bandas rivales que se matan entre sí.

Todo esto es apenas una excusa para una serie de gags visuales y verbales centrados más que nada en condones, posiciones sexuales, tráfico de drogas (en esos condones) y una serie de absurdas y complicadas situaciones que los enredan con un narco (Baron Sacha Cohen, bastante gracioso) y su pareja, la actriz argentina Eva de Dominici. Nada de todo esto tiene mucho sentido y la gracia aparece solo ocasionalmente, ante alguna salida verbal o situación curiosa. Pero promediando el asunto, ya no queda mucha gracia más para extraer del ridículo planteo.

Seguramente para los argentinos y brasileños Bolas arriba tendrá un atractivo especial, ya que transcurre en Brasil, tiene al mundial de fútbol como eje, hace centro en la rivalidad futbolística entre los países y la Argentina tiene también un peso en la trama. Pero más allá de esas referencias específicas, de buscarle errores (una actriz argentina hace de brasileña, una portuguesa de argentina y así) y otros detalles, se trata de un entretenimiento muy pero muy menor, que no llega a hacerle sombra a las locuras de los Farrelly de unas décadas atrás. El pulso del humor contemporáneo, claramente, no pasa por acá.