
Cannes 2026: crítica de ‘A Girl’s Story’ (‘Mémoire de fille’), de Judith Godreche (Un Certain Regard)
La escritora francesa revisita a su yo adolescente y reexamina una experiencia sexual formativa que la memoria y el tiempo transforman en una historia de poder, vergüenza y despertar.
Uno de los libros recientes más valorados de la escritora francesa ganadora del Premio Nobel Annie Ernaux, Mémoire de fille recuenta un episodio de la adolescente desde la madurez, transformando lo que fue una experiencia dolorosa y traumática en algo que hoy se entiende como una serie de abusos. La película de la actriz/directora Judith Godreche mantiene la doble estructura del libro, comenzando y cerrando con una actriz que interpreta a la escritora en una conferencia en la actualidad en la cual lee el libro en el que recuenta aquellos hechos que transcurrieron en 1958.
Fue en ese verano en el que la entusiasta Annie (Tess Barthélémy, hija de la realizadora) consigue un puesto como coordinadora/monitora de actividades en un campamento de verano. Y allá se junta con otros adolescentes en similar situación que la de ella, más interesados en sus propias vidas y romances que en las actividades y programas para los chicos. Allí Annie tiene un acercamiento con H. (Victor Bonnel), que es el jefe de esos preceptores y un tanto mayor que ella. Y es con él que vive una primera experiencia sexual traumática y un tanto brutal que ella, sin elementos suficientes para entender qué sucedía, interpreta como algo romántico.

Ese encuentro y obsesión la lleva a meterse en más y más problemas, relaciones y tensiones con otros miembros del grupo, quienes rápidamente la cuestionan y marginan, llevándola a un riesgoso borde físico y emocional. Ya de regreso en su casa, en Rouen, Annie debe intentar interpretar qué le sucedió y, además, decidir qué hacer con el resto de su vida, ya que todo el evento instaló dudas respecto a sus planes. Y ese nuevo viaje es uno de descubrimiento personal y de reflexión feminista respecto a lo sucedido en ese verano.
Con una actuación extraordinaria de Barthélémy —quien tiene un cierto parecido a Margaret Qualley—, Memoria de chica es un repaso escrito en 2016 de hechos recuperados desde la madurez y repensados en función del tiempo sucedido y los cambios culturales de la época del #MeToo. Godreche —de las más reconocidas militantes de esta causa en Francia— se mantiene por lo general en las reglas clásicas del relato de época, vuelto vibrante por la mezcla de entusiasmo, orgullo, deseo, frustración y dolor de una protagonista que quiere vivir la vida con pasión pero que se encuentra con una serie de reglas y construcciones culturales que la limitan.
La película recién sobre el final construye de manera más evidente un discurso de género claro, al testear la experiencia vivida contra cierta literatura, ciertos encuentros con profesores y con nuevos amigos que de a poco le van haciendo entender qué es lo que realmente vivió. Ya septuagenaria, la Ernaux que escribe y lee en voz alta su propio texto —encarnada en el film por Valerie Dréville— ya es una mujer que se reencontró a sí misma en su propia historia. Y no teme hacerse cargo y contarla.



