Cannes 2026: crítica de ‘Dora’, de July Jung (Quincena de Cineastas)

Cannes 2026: crítica de ‘Dora’, de July Jung (Quincena de Cineastas)

por - cine, Críticas, Festivales
18 May, 2026 09:21 | Sin comentarios

Una adolescente coreana con problemas de salud mental se refugia en un paraje alejado de la ciudad con su familia y termina atrapada entre adultos destructivos. En la Quincena de Cineastas.

Se rumoreaba como una de las películas para la competencia oficial pero no quedó seleccionada. Es una suerte porque en esa enorme vidriera habría sido recibida con mucho escepticismo y hasta probables abucheos en alguna de las ásperas funciones de prensa. En la Quincena de Cineastas, una sección más abierta a errores, riesgos y experimentaciones, una película como la coreana Dora puede tener más aceptación o su rechazo ser menos notorio y evidente. 

Un melodrama coreano sobrecargado y pasado de rosca, con más giros narrativos de lo que soporta una película convencional (dura 140 minutos), el tercer film de July Jung (A Girl at My Door) cuenta la historia de Dora, una adolescente tímida e insegura que, tras una crisis nerviosa, se va con sus padres a pasar una temporada en un paraje alejado de Seúl y así arreglar algunos de sus varios problemas. El más reconocible es un sarpullido en todo el cuerpo que convierte su piel en un campo de batalla.

Una vez allí pasará de todo entre Dora, su padre arquitecto con sus propios problema de salud, su distante madre y una familia vecina compuesta por un angustiado pintor, su esposa de origen japonés y sus dos intensos (insoportables) niños. Habrá amoríos, engaños cruzados, agresiones, situaciones de riesgo de vida, lesiones físicas y todo tipo de daño psicológico ejercido por un grupo de gente con delicada salud mental que abusa psicológicamente de los demás cada vez que puede.

En medio de todo esto Dora sobrevive como con limitados recursos, una adolescente que va viendo cómo a su alrededor el mundo se acomoda por un rato —la chica se enamora o eso cree— para volver a mostrar su lado más horrible poco después. Tampoco es ella una víctima pura en este juego de maldades y traiciones. Cuando se le acaben los recursos demostrará también que aprendió la lección de crueldad de los demás. 

Melodrama exaltado, confuso, lleno de gente desagradable (por Dios, esos niños) que no hace más que usar, agredir y explotar a los otros, Dora es una película que sostiene una sola idea —el viejo asunto de la gente dañada que daña a los otros, la crueldad como modo de relacionarse con los demás— y la llena de giros caprichosos por casi dos horas y media.