
Cannes 2026: crítica de ‘John Lennon: The Last Interview’, de Steven Soderbergh (Special Screenings)
Este documental visualiza mediante fotografías y videos generados por IA la última entrevista que Lennon y Yoko Ono dieron a una radio horas antes del asesinato del músico.
La entrevista es buena. La película, not so much. Ese podría ser un sucinto resumen de John Lennon: The Last Interview, el documental creado por Steven Soderbergh a partir de la literal última entrevista que Lennon dio en compañía de Yoko Ono a un grupo de periodistas de una radio de San Francisco, el 8 de diciembre de 1980. Nadie podía imaginar que, apenas unas horas después del hecho, tras irse del edificio Dakota a un estudio de grabación y regresar, sería asesinado.
Suelto, relajado, sin estar atado a respuestas de fórmula —y con un único pedido de parte de la productora de no hacer preguntas sobre The Beatles—, John y Yoko hablaron durante más de una hora de su vida, su rutina, sus años «caseros», la educación de su hijo Sean, sus gustos, sus experiencias juntos y su visión de cómo fue cambiando el mundo de los ’60 hasta ese 1980 en el que tuvo lugar la charla. Cuando hablaron de tiempos pretéritos fue para referirse más a cómo se inició su relación y sus primeros años más públicos y militantes, mencionando a los Beatles lo mínimo necesario. Aún con esa «restricción», la conversación —seguramente reeditada— es fluida, relajada, abierta y todo lo que cualquier periodista podría esperar de una entrevista con alguien tan famoso como Lennon lo era.

¿Hay una película con eso o en realidad alcanzaba con hacer un buen podcast y ya? Viendo The Last Interview me permito dudar. A su favor Soderbergh tiene muchísimo material fotográfico de la intimidad de Lennon y familia que ayudan a dar una sensación de mayor cercanía a los personajes. Usa, además, decenas de canciones de su etapa solista y también algunos breves pedazos de covers y canciones de los Beatles, aunque en todos los casos los clips son demasiado breves. No hay, curiosamente, casi videos o escenas en movimiento de ambos: todo es fotográfico, acaso más por decisión creativa que otra cosa. Está además el testimonio de los tres entrevistadores, hoy septuagenarios que recuerdan con emoción ese momento que, obviamente, llevan grabado de por vida.
La elección más complicada pasa por el uso de la Inteligencia Artificial para visualizar algunos comentarios de Lennon, letras de canciones o reflexiones. No solo muchas de esas imágenes son desagradables y feas sino que están puestas de un modo ridículamente literal, como si cada una tuviera que representar algo que Lennon o la letra de una de sus canciones dice. Hay momentos con uso de animación que quedan mucho mejor que la IA generativa y es una lástima que Soderbergh no se haya apoyado más en ese tipo de técnica para completar la parte de imagen faltante en esa entrevista radial.
Si uno logra no irritarse demasiado por algunas de las decisiones estéticas y/o editoriales del realizador que ganó la Palma de Oro aquí por sexo, mentiras y video allá por 1989, uno podrá disfrutar The Last Interview por la elocuencia de Lennon y su amable y lúdica acidez. Es un recordatorio de todo lo que se perdió con su muerte: un tipo inteligente, agudo, autocrítico, sagaz, divertido y, además, uno de los mejores compositores de canciones que alguna vez parió este planeta.



