Cannes 2026: crítica de ‘La vie d’une femme’ (‘A Woman’s Life’), de Charline Bourgeois-Tacquet (Competición)

Cannes 2026: crítica de ‘La vie d’une femme’ (‘A Woman’s Life’), de Charline Bourgeois-Tacquet (Competición)

por - cine, Críticas, Festivales
13 May, 2026 08:10 | Sin comentarios

Una médica exitosa ve resquebrajarse su mundo entre trabajo, familia y deseo, descubriendo el costo emocional de sostener una vida aparentemente bajo control. Con Lea Drucker.

Hay un cine que los franceses parecen hacer bien casi de memoria, se diría que con los ojos cerrados. Me refiero a un tipo de drama urbano, realista, burgués, que presenta personajes contemporáneos lidiando con problemas actuales y reconocibles. Hay distintos registros y estilos, obviamente, pero tan solo con ver unos planos de La vie d’une femme uno sabe que está en buenas manos. O, al menos, en manos seguras que saben lo que hacen.

La realizadora de Anaïs in Love se mete de lleno en ese registro para narrar la historia de Gabriella (Léa Drucker), una mujer de cincuenta y tantos años, jefa del departamento de cirugía maxilofacial de un hospital público de Lyon. Es una mujer muy respetada en lo que hace —mayormente reconstrucciones de rostros tras duros accidentes o severas enfermedades— y se conduce en la sala de operaciones como si estuviera en su casa. Y de algún modo lo está. Fuera de ese lugar, las cosas no las maneja tan bien ya que hay otras voluntades que se le oponen.

En un film dividido en breves episodios temáticos, Charline Bourgeois-Tacquet va describiendo distintos aspectos de la vida de Gabrielle: su matrimonio con Henri (Charles Berling) está en crisis, tiene algunos problemas con los hijos de él (ella no quiso tener propios), su anciana madre (Marie-Christine Barrault) sufre Alzheimer, aparece la posibilidad de un romance inesperado y el hospital en el que trabaja —esto pasa en el primer mundo también— tiene recortes presupuestarios. Con todo eso, y algunas cosas más, lidia Gabrielle en su ajetreada vida cotidiana.

Uno podría concluir que se trata de una película sobre «white people’s problems» y quizás lo sea. Cuando Gabrielle decide probar vivir con su marido en casas separadas, tienen otro departamento disponible a mano. Cuando hay problemas con la internación de su madre, ella paga lo que haga falta para que esté mejor. Y así. De todos modos, eso no impide que A Woman’s Life capture una cierta verdad acerca de la vida de mujeres profesionales de esa edad que tienen que lidiar con muchísimos asuntos a la vez y un estado de permanente stress.

El título, amplio en sus referencias, lo deja en claro: así es o puede ser la vida hoy de una mujer. No todo es drama para Gabrielle, es cierto. Su tentativo romance/amistad con Frida (Mélanie Thierry), una novelista que viene a observarla trabajar en el hospital para escribir sobre ese mundo, le da al menos momentáneamente algunas alegrías y satisfacciones. Y la relación que tiene con su marido Henri, es —salvo por un tenso momento— particularmente civilizada. Pero nada es sencillo. Cuando cree que tiene un problema solucionado, aparece otro. Y así es la vida, diría alguna tía.

Drucker es la actriz perfecta para este tipo de rol, con su actitud franca, abierta y sin vueltas para lidiar con el caos cotidiano. Y la mujer se luce especialmente en los momentos en el hospital —las reuniones laborales están muy logradas, lo mismo que su relación con su asistente Kamyar— y, más adelante, en momentos de intimidad que la obligan a tener que mirarse a sí misma más profundamente que nunca. Al hacerlo, Bourgeois-Tacquet deja a la vista una persona que, pese a la seguridad que proyecta, nunca ha dejado de ser sensible y hasta frágil. Y sobre el espacio entre esas cosas trata este sólido drama burgués de pura cepa francesa.