
Series: reseña de ‘Amor incondicional’ (‘Unconditional’), de Adam Bizanski y Dana Idisis (Apple TV)
Una madre israelí lucha por liberar a su hija presa en Rusia, pero descubre una red de mentiras que pone en duda todo lo que creía saber sobre ella.
Si bien el título elegido para la traducción al castellano puede dar a entender que estamos ante algún tipo de drama romántico, Amor incondicional nada tiene que ver con eso. Es, más bien, todo lo contrario: un thriller y un relato de suspenso geopolítico. Lo único que conecta a lo que pasa con ese título tiene que ver con la relación entre las protagonistas: una madre que está dispuesta a hacer todo, incondicionalmente, por salvar a su hija de la situación en la que se encuentra. La serie de origen israelí —país con larga tradición de calidad en estos formatos— propone una situación plausible, inspirada de hecho en algunos casos reales, y la lleva de allí a la ficción más pura, una que de a poco va echando a perder la potencia de sus primeros episodios.
Todo empieza de una manera más que realista. Una madre y su hija están de vacaciones, a punto de volverse a Israel desde el aeropuerto de Moscú, Rusia. Orna (Liraz Chamami) tiene poco más de 40 y una muy buena relación con Gali (Ronn Talia Lynne), su hija de 23 años, a la que tuvo a sus 18. A tal punto se llevan bien que vienen de pasar unas vacaciones juntas viajando por la India y tienen una camaradería más propia de amigas que de otra cosa. Cuando están literalmente a punto de abordar el vuelo de regreso, llega la policía rusa y las detiene a ambas. Las separa en interrogatorios distintos y poco después le dan a Orna la noticia: ella puede volverse a Israel, pero su hija quedará detenida.
Las explicaciones son vagas y Orna se queda para entender qué está pasando, entrando en un laberinto legal/policial: no la dejan ver a su hija, no sabe dónde está ni de qué la acusan. Sin contactos, ni dinero ni conocimiento del idioma de a poco va entendiendo qué sucede: Gali fue apresada por tráfico de drogas y puede llegar a pasar más de doce años en la cárcel. Orna no entiende nada: es imposible que su amada hija esté enredada en algo así. Impedida de avanzar mucho estando en Rusia se vuelve a Israel con la idea de montar una campaña para su liberación.

Incorporando una buena cantidad de flashbacks, Unconditional funcionará como un relato detectivesco en el que una madre para nada preparada para estas cosas se va metiendo en un mundo cada vez más peligroso y enrarecido. Por un lado están los políticos israelíes que ofrecen ayuda pero tienen sus requisitos. Por otro, la mujer inicia una campaña que se hace viral (via redes sociales y luego radio y TV) para llamar la atención sobre su caso. Y, en paralelo, con la ayuda de un ex, Dori (Amir Haddad), conectado con los servicios secretos, empieza a investigar el caso. Y lo que se da cuenta, básicamente, es que su adorada niña no parece haber estado tan limpia ni ser tan inocente como ella creía.
Entre situaciones tensas vividas con oscuros personajes del submundo del tráfico en Israel y en Rusia, problemas ligados a su familia —su marido sufre un temprano Alzheimer, sus parientes quieren sacar rédito político de la situación y así—, Amor incondicional se va enredando en un complicado caso que mezcla geopolítica, narcotráfico, mafias, millonarios rusos y otros elementos que no conviene adelantar. De a poco, esa situación plausible que da inicio al relato —hubo un caso famoso en Israel que sirvió como inspiración y los estadounidenses tuvieron uno con la basquetbolista Britney Grinner— se vuelve una serie como cualquier otra, con escapes a último momento, persecuciones y acumulación de pistas falsas.
Lo más interesante que tiene Unconditional para contar pasa por la relación entre madre e hija. Tomando en cuenta que la joven está presa en Rusia, la protagonista central es Orna y es a través de ella que vamos dándonos cuenta lo poco que realmente sabe de Gali, pese a la sensación de amistad, compañerismo e intimidad que tenían. Esas revelaciones sobre su hija —sean reales o no— no le hace cambiar su «amor incondicional» hacia ella ni dudar a la hora de sacrificar todo por sacarla de donde está, pero sí revela un conflicto que conecta a la serie con la vida real. Más allá de espías, agentes y traficantes, hay una madre y una hija que no se conocen tanto como creen.



