Estrenos online: crítica de ‘Michael’, de Antoine Fuqua

Estrenos online: crítica de ‘Michael’, de Antoine Fuqua

Esta biografía oficial de la vida de Michael Jackson lo muestra desde la niñez hasta su momento de mayor éxito mientras lidia con la fama y con su exigente y complicado padre. Con Jaafar Jackson y Colman Domingo.

Si las biografías oficiales son por lo general un problema difícil de resolver artísticamente, la de Michael Jackson lo es por partida doble. O quizás triple. El músico, fallecido en 2009, dejó una carrera brillante y llena de éxitos que llevó a que lo consideraran el «Rey del Pop». Y no había ninguna exageración en aquello: lo fue durante mucho tiempo. A la vez, en función a lo que se fue conociendo después, se sabe que la vida personal de Michael fue bastante problemática, y ese es un tema que difícilmente una biografía oficial armada por los que manejan su marca, su familia y herederos se atreva a tocar. Al estar todos estos conflictos rodeados además de litigios legales, las limitaciones se vuelven brutales.

Según cuenta la historia, este proyecto capitaneado por Antoine Fuqua (Día de entrenamiento, The Equalizer) y con guión de John Logan (Gladiador, Hugo, El aviador), en algún momento se atrevió a meterse en algunos de esos urticantes temas de su vida personal, pero se dice que los abogados de la familia decidieron dejarlos de lado. De ese modo, lo que queda aquí es una versión en extremo oficial, sanitaria, prolija y curiosamente vaciada de lógica, de una historia que —al menos oficialmente— no se puede contar. Es que, quizás por la desaparición de muchas de esas escenas acerca de su vida, lo que ha quedado se parece al resto de una película: una Wikipedia de hechos importantes de su carrera mezclada con algunos conciertos en vivo y no mucho más que eso.

A falta de ese conflicto, la película elige un enemigo fácil: el padre de Michael, Joe Jackson (Colman Domingo), un tirano de temer al que conocemos de entrada como un déspota exigente con todos sus hijos, quienes al comenzar la película ya tienen bastante entrenamiento como banda musical. Si hubo algún mérito suyo en que los chicos lograran eso jamás lo sabremos. Michael lo presenta ya convertido en el villano de la historia, el exigente y autoritario hombre que hizo lo imposible por arruinar la carrera de su hijo, forzándolo a hacer cosas que no quería e impidiéndole tomar decisiones por su cuenta, algo que Michael recién empezaría a hacer, y muy de a poco, al llegar a la mayoría de edad.

Saltándose rápidamente varios períodos de su vida, la película nos hace pasar por esa época de lucha por darse a conocer y de triunfo inicial como los Jackson 5 para llegar al núcleo del asunto: la decisión de Michael de grabar como solista sin el control artístico ni musical de parte de su padre. Allí la película se detiene, tan solo un rato, para luego volver a saltar a través de los años, mientras los álbumes parecen grabarse solos, las composiciones surgir de la nada y lo único importante fuera esa tensión familiar… y los shows en vivo. A falta de carnadura dramática —las peleas con su padre son su única marcha y se vuelven repetitivas—, Michael se refugia en lo que sí tiene a favor: los derechos de la música de Jackson, de sus grabaciones en vivo y demás. Y es a partir de ello que construye medio film musical relativamente decente enredado en una biopic que no hace mucho más que conectar unos shows con otros.

No conocerán mucho de Jackson al ver el film, ya que Michael repetirá hasta el hartazgo el hecho de que no tuvo infancia, su obsesión con los juguetes y los animales, y se lo mostrará preocupado e interesado por los niños pero solo en el caso de que estén enfermos y/o internados de gravedad. Su madre (Nia Long) será más buena que el pan, sus hermanos intercambiables, su abogado un tipo muy amable y emprendedor (Miles Teller, sobrando un papel que no es mucho más que una peluca en su cabeza) y su música algo que surge del aire, de la nada misma. Por fuera de lo musical —que aquí se presenta casi exclusivamente a través de shows en vivo o en grabaciones de videoclips— hay un vacío llamativo, como si realmente a la película le faltaran escenas que conecten una cosa con la otra. Y se termina a fines de los ’80, dando a entender que se trata de la primera parte. Quizás en la segunda se toquen ciertos temas prohibidos, aunque es fácil imaginar desde que lugar se lo hará.

Lo salvable, entonces, pasa por esos shows que Fuqua deja en una inusitada extensión y que funcionan, más que nada, porque Jaafar Jackson —su sobrino en la vida real, que lo interpreta muy bien— imita a la perfección sus movimientos, sus pasos de baile, su aspecto y hasta su modo de hablar. Difícil decir si es o no una buena actuación —no hay mucho de actuación propiamente dicha—, pero sí es un calco sorprendente, quizás lo que salva a la película de ser la nada misma. Mezcla de cosplay y karaoke de sus grandes éxitos musicales, Michael es una película fallida que podría haber funcionado mucho mejor como banda tributo. Uno puede imaginarse al bueno de Jaafar —el hijo de Jermaine, uno de los Jackson 5— haciendo las giras y los shows que su tío no logró hacer, bailando mientras suenan las canciones originales o ligeramente modificadas. Y seguramente serían mucho mejores que esta limitadísima película.


‘Michael’ estará disponible en plataformas de alquiler en breve.