
Estrenos: crítica de ‘El partido’, de Juan Cabral y Santiago Franco
A través de recuerdos y archivo, la película reconstruye el cruce de 1986 donde fútbol, identidad nacional y tensiones de posguerra confluyeron en un partido inolvidable. Se estrena el jueves 21 de mayo, en Argentina.
El título de la película puede sonar ostentoso, excesivo. ¿Cuál es el partido entre todos los «partidos»? Aún partiendo de la base de que hablamos solo de fútbol, ¿hay un encuentro, un match, un partido que pueda definirse como el más importante de la historia? Habrá, seguramente, diversas opiniones al respecto, dependiendo de la nacionalidad, de la experiencia, de la generación o del gusto de cada uno. Pero muchos seguramente pondrán el encuentro de cuartos de final del Mundial ’86 entre Argentina e Inglaterra como uno de los más relevantes.
No fue el mejor ni el más divertido ni el más apasionante ni el más lleno de goles de la historia del fútbol: en ese sentido la final del Mundial 2022 de Argentina con Francia lo supera con comodidad. Simplemente, está entre los más icónicos y es el que representó —o pareció representar, al menos para los países en disputa— todas esas facetas en las que el fútbol se mezcla con la vida, la pasión, la política, los conflictos entre naciones y, en este caso y lamentablemente, la guerra.

El partido es consciente de esa dimensión y la usa como eje organizativo. Tanto Cabral como Franco ponen al encuentro, ya de entrada, en un altar, lo convierten en un hecho histórico, casi cósmico. No es un film para los que creen que el fútbol es simplemente un juego sino para los que lo interpretan como una representación ya no del mundo sino del universo. Y este partido —nos convenza o no esa interpretación— tiene los elementos necesarios para hacerlo ya que allí se combina la belleza, la pasión, la trampa, las idiosincracias, la tozudez, la bronca, la astucia y una historia dolorosa que, quieran o no, juega su papel.
Los directores utilizan a Jorge Valdano y a Gary Lineker —dos personalidades bastante similares, ya que ambos son cultos, progresistas y mediáticos— como relatores de la historia que quieren contar aquí. Y, en paralelo, ponen a varios jugadores, incluyendo a los dos citados, a ver escenas del partido u otros elementos del film, en una pantalla grande para reaccionar o comentar acerca de lo que van viendo. Y así se va conformando un relato que se ocupará, antes de llegar a los 90 minutos de juego en sí (91 para ser más precisos), a poner en contexto lo que se estaba poniendo en juego.
Y no temen arrancar desde el principio de los tiempos, yendo al desembarco en Malvinas de los ingleses, a la invención del fútbol, a la historia de las rivalidades futbolísticas entre los países (el episodio del Mundial 1966 tiene su merecido lugar), a otros choques o intercambios culturales (la llegada de Queen a la Argentina ocupa un insospechado lugar) hasta llegar, sí, al conflicto bélico de 1982, lo que sucedió allí y las dolorosas secuelas que dejó. Un repaso de los años previos de ambas selecciones —con directores técnicos y equipos cuestionados— y los partidos previos del Mundial de México dejan todo servido para el fútbol en sí.

El partido irá mostrando lo que todos conocemos de ese encuentro —los dos goles de Diego Maradona, esencialmente, y el descuento de los ingleses que puso tensión al final—, pero se detendrá en detalles poco conocidos o que solo manejan los estudiosos del tema, como Andrés Burgo, cuyo libro sirvió como inspiración aquí. No spoilearemos nada pero allí verán cosas ligadas a las cábalas, a las obsesiones de Bilardo, a momentos específicos del juego y otras circunstancias que le dieron aún mayor entidad al asunto. Aunque, al fin y al cabo, los dos grandes hitos que se analizan son «la Mano de Dios» y «El Barrilete Cósmico», con sus grandes diferencias e interpretaciones éticas y estéticas.
Con John Barnes y Peter Shilton además de Lineker por el equipo inglés, y con Oscar Ruggeri, Ricardo Giusti, Julio Olarticoechea y Jorge Burruchaga, además de Valdano, por el lado argentino, El partido va sumando comentarios y reacciones sin entrar ni en análisis futbolísticos específicos ni en la palabra de expertos o comentaristas. En esos comentarios y encuentros entre los viejos rivales, surge la idea más emblemática y sensata de la película: la de contar una historia llena de tensiones, rivalidades, broncas y desconfianzas para llegar a una actualidad amable, pacífica, de respeto y admiración mutua. Quizás sea cierto que el fútbol no es del todo un juego, pero nos hace mejores cuando lo es.
Nota: la película todavía se exhibe en el Cinépolis Recoleta y en el Gaumont.




Los directores argentinos JUAN CABRAL (n. 1978) y SANTIAGO FRANCO (n. 1987) son los responsables de este documental basado en el libro homónimo de ANDRÉS BURGO.
En apariencia el tema sería el partido de fútbol cuando ARGENTINA venció a INGLATERRA por 2 a 1, el día 21/5/1986 en el Estadio Azteca de MÉXICO DF, después de la Guerra de Malvinas de 1982.
Para recordar semejante evento los directores recurren al método desarrollado por LOLA ARIAS en la película TEATRO DE GUERRA (2018) sobre la guerra de Malvinas de 1982 que consistía en juntar argentinos e ingleses que dialoguen, sin imponer una línea política ni abrir juicios de valor sobre ellos.
La película sigue una flecha de tiempo que empieza en 1765 cuando por primera vez desembarcan los ingleses en las Islas Malvinas, sigue en 1966 cuando en el mundial de fútbol de INGLATERRA hubo un enfrentamiento futbolístico que terminó con un triunfo por 1 a 0 sobre ARGENTINA, para mostrar imágenes y testimonios de la Guerra de Malvinas de 1982 y llegar al año 1986, en la mitad de la película, cuando se toca el tema del partido y lo que pasó después hasta la actualidad.
Los directores cuentan con ocho aliados imprescindibles que son cinco jugadores argentinos y tres jugadores ingleses con una narración del argentino JORGE VALDANO y el inglés GARY LINEKER
Todos muestran su naturalidad, sensibilidad, carisma y simpatía en reflexiones sobre la historia previa y posterior a “el partido”, como un antes y un después en sus vidas, logrando conmover al espectador en un documental imperdible (9/10)