
Estrenos online: crítica de ‘El round definitivo’ (‘They Fight’), de Sheldon Candis (Disney+)
Un ex convicto vuelve a un gimnasio de boxeo buscando redención, pero al centrarse en los chicos que entrena la historia deriva hacia lo convencional. Con André Holland, Wendell Pierce y Samira Wiley. En Disney+.
Las peleas de boxeo suelen seguir algún tipo de parámetro clásico. Son, en más de un sentido, metáforas de vida: los golpes que se dan y se reciben suelen ejemplificar los caminos, riesgos, idas y vueltas de personajes que se suben al ring a pelearla. Pero el box también es un lugar de encuentro, de resiliencia, un espacio comunitario de contención para boxeadores, ex boxeadores y futuros boxeadores. Y también para entrenadores, que pueden encontrar una segunda oportunidad en sus vidas a partir de pasar sus enseñanzas a otros más jóvenes.
They Fight utiliza más de una de estas ideas, acaso demasiadas, como si quisiera contar a la vez una historia acorde a cada una de estas posibilidades: está la del ex convicto que vuelve al club de box en el que supo trabajar, la de los jóvenes boxeadores que están allí pensando en triunfar y la que involucra los problemas de las vidas de cada uno de ellos, que se viven fuera del ring pero muchas veces se manifiestan adentro. Y El round definitivo toma todas estas historias sin profundizar demasiado en ninguna de ellas, como si no pudiera establecerse en una situación teniendo que partir rápidamente hacia otra. Acaso, al ficcionalizar una historia real —que ya se contó en un documental homónimo de 2018—, el realizador se sintió obligado a respetar cada paso de esa trama, perdiendo la organización y contención que le habría dado escribir un guión original.
La primera película de las que se cuentan aquí es la mejor. Y sigue a Walt (ese muy buen actor que es André Holland) saliendo de la cárcel tras varios años de permanencia por uso y tráfico de drogas. El hombre quiere regresar con su pareja (Samira Wiley), con la que tiene un pequeño hijo y algunas historias densas por detrás, pero ella no quiere dejarlo entrar tan fácilmente al hogar. Si bien su viejo amigo Slim (el gran Wendell Pierce, de The Wire), que maneja el lugar, le insiste para que vuelva allí a enseñar, el hombre prefiere buscar un trabajo más «tradicional», por más que le cueste esfuerzo, tiempo, dolor físico (tiene problemas en la espalda) y hasta no tener un lugar para dormir.

Finalmente, Walt empieza a entrenar a un grupo de chicos de ese club de la ciudad de Washington, entre los que se destacan dos amigos: Quincey (Toussaint Francois Battiste) y Peanut (Anthony B Jenkins). Y de a poco la película va dejando de lado la historia de Walt —o pasándola a un segundo plano— para ocuparse de estos dos chicos que también tienen su carga encima. Si bien son dos preadolescentes simpáticos que piensan más en las chicas que en el boxeo, de a poco veremos que sus vidas son también bastante complicadas. Promediando el film, cuando se organiza una competencia interclubes en la que ambos participan, They Fight se convertirá del todo en un film deportivo algo más clásico.
Si bien el giro narrativo es un tanto caprichoso —Walt era el elemento más interesante del film y cuando queda en segundo plano la potencia de la historia decrece—, el problema principal de la película pasa por lo efectista que se va volviendo con el correr de los minutos. Lo que al principio parece ser un drama seco y realista de un ex presidiario que vuelve a tratar de rearmar su vida empieza luego a llenarse de musicalizadas secuencias de montaje, clips y rimbombantes decisiones de puesta en escena que son por lo menos discutibles. Lo que arranca como un drama seco y realista ya para la mitad de la película se ha vuelto un mucho más convencional drama deportivo con un costado épico narrado de un modo un tanto torpe. Da la sensación que la película podría haber sido mejor si Candis se decidía por uno de los dos modelos narrativos que usa. Al combinarlos, un poco los anula entre sí.
Es una lástima que eso suceda ya que —aún abarcando mucho e intentando contar la historia de Walt, de su mujer, de los jóvenes boxeadores y del mundo que los rodea a ellos también—, El round definitivo podría haber funcionado mejor con un armado de guión y una puesta en escena internamente más sólidas. Pero al final, el costado ESPN del film (lo produce, de hecho, esa cadena de TV deportiva a través de un estudio dedicado a contar historias afroamericanas) triunfa por sobre el drama indie del principio y el resultado, si bien no es del todo malo, no está a la altura de las expectativas creadas al principio y termina siendo un poco decepcionante.



