
Estrenos online: crítica de ‘Undertone: Frecuencia Maldita’ (‘undertone’), de Ian Tuason (HBO Max)
Una podcaster escéptica investiga inquietantes grabaciones enviadas por oyentes, pero cuando sucesos extraños invaden su vida, las explicaciones racionales ceden ante algo en apariencia mucho más oscuro. En HBO Max desde el 17 de julio.
El terror independiente, hecho con bajo presupuesto, muchas veces dirigido por youtubers o «creadores de contenido» se ha vuelto un fenómeno reciente gracias a propuestas que por lo general son originales y/o que alcanzan mucha popularidad. Un poco antes del impacto por duplicado de Obsession y Backrooms se había estrenado en Estados Unidos undertone, un film que entra dentro de algunas de estas categorías: tiene distribución del sello indie y cool A24, se ha hecho con poco presupuesto en tan solo un par de locaciones, pasó por el Festival de Sundance, funcionó bastante bien en cines y tiene como intérpretes a un puñado de actores desconocidos. ¿El resto? Una idea en principio atrapante, muchos efectos (más sonoros que visuales) y una inquietante serie de asuntos que el film de entrada propone.
Undertone: Frecuencia maldita —tal el título que lleva acá en su estreno directo a plataforma— cumple con algunas de esas tendencias pero se olvida o no alcanza a las otras. Me refiero, más que nada, es que una vez que está planteada la intrigante y misteriosa premisa que el film presenta en un tono más dramático que terrorífico, no sabe cómo salir del todo de allí. Lo intenta, más que nada, subiendo volúmenes y utilizando otros trucos de ocasión, pero el esfuerzo es un tanto en vano y la película va perdiendo fuerza con el correr de los minutos.
Ian Tuason, su realizador, propone una premisa enervante. Evy (Nina Kiri) es la protagonista, una chica que conduce un podcast sobre historias de terror llamado The Undertone justo a su amigo Justin (Adam DiMarco, a quien se escucha pero no se ve), que está en otra locación. Justin tiene el rol del creyente en lo oculto, el que piensa que todas las historias que cuentan sucedieron o podrían haber sucedido. Evy es la escéptica, la que le encuentra explicaciones racionales a todo y no cree en (casi) nada. Evy tiene además un problema: su madre (Michèle Duquet) vive en su casa y está en estado semi-comatoso, sin hablar ni levantarse de la cama. De todos modos, cuando Evy menos se lo espera, algo parece suceder alrededor de su madre.

Lo principal, sin embargo, sucede dentro del podcast. O de su producción. Justin quiere poner al aire una serie de grabaciones que le fueron enviadas —el podcast se hace muchas veces con situaciones y casos traídos por sus oyentes— y que ya de entradas suenan un tanto peculiares. Hay una pareja que debate el contenido oscuro y tenebroso que tienen muchas canciones infantiles. Ruidos raros y cosas que parecen invocaciones empiezan a colarse en esos audios. Y, si bien Evy trata de mantener su escepticismo, algunas cosas que empiezan a pasar alrededor suyo la hace pensar que tal vez eso que escuchan en los audios pueda tener connotaciones bastante siniestras en el mundo real.
En la escucha e investigación de esos audios se va buena parte del film, que empieza siendo intrigante en esa lógica pero empieza a volverse repetitivo con el paso del tiempo y el decreciente interés de los mensajes que les envían y lo que sucede en ellos. Casi todo consiste en dar vuelta las cintas para escuchar invocaciones, googlear referencias de lo que ahí escuchan y luego ver cómo eso se traslada —de manera verdadera o de un modo más fantástico— al mundo real en el que los protagonistas viven. La religión, la maternidad y la relación entre padres e hijos son los temas que van saliendo a la luz en este combo en el que se luce más su construcción sonora —casi todo el impacto pasa por lo que se escucha— que cualquier otra cosa.
¿Alcanza con eso para convertirla en un fenómeno? Tengo la impresión de que no, pero muchos films de género recientes se vuelven exitosos —este costó 500 mil dólares y recaudó 22 millones— más por ponerse de moda en redes que por sus cualidades específicas. De todos modos, más allá de las fragilidades del film, no hay duda que su director canadiense tiene talento y que consiguió con él lo que quería: pasar a dirigir una secuela de una saga de género mainstream como Actividad paranormal 8, que se estrenará en 2027. Acaso no sea el encargo soñado por un joven cineasta, pero el hombre tendrá con que pagar las cuentas. Ya tendrá tiempo, uno supone, para volver al cine de terror más autoral. O no. Acaso lo único que quiso con Undertone fue poner un pie en la industria y sobrevivir allí.



