
Estrenos: crítica de ‘CIN3 FILI4’, de Raúl Perrone
Dos chicos y una chica se juntan para hablar de cine e intentar seducirse en este film del realizador argentino que homenajea desde la forma a clásicos del cine francés. Estreno: 27 de agosto.
Hay algo de repaso a modo de combinación y lúdica nostalgia en CINE3 FILI4, la nueva película de Raúl Perrone, una que retoma a los personajes jóvenes con los que supo construir parte de su cine y los reconecta con una cinefilia clásica que considera, sino perdida, al menos alterada. La suya es una película sobre el cine, el amor al cine y la manera en la que filmar es homenaje nostálgico y, a la vez, una posible propuesta a futuro. Quizás los jóvenes de veintipico de ahora no sean iguales a los de veintipico de antaño, pero a su manera saben jugar el juego del amor por el cine.
Son tres los personajes de esta historia: dos chicos y una chica, los Jules & Jim de Ituzaingó. Hay un claro interés de uno de ellos, interpretado por Juan Gerlot, por la morocha de pelo corto (Francina Adeff, con un look Anna Karina en Vivir su vida, pura cepa nouvellevaguera), pero no parece ser correspondido. La chica (de ninguno de los tres se da el nombre) parece más interesada en otro (Francisco Bereny), pero a él se lo nota dedicando toda su atención a analizar películas, más preocupado por hablar del amor que de poner en práctica cualquier cosa relacionada con el tema.
En los encuentros en bares y cafés entre los tres —o entre alguno de los dos con ella— se conversará sobre cine, se analizará a Godard, a Cassavetes, a Lubitsch, se irá a una sala a ver Crónica de un niño solo, de Leonardo Favio, y se conectarán las películas con el tema sobre el cual circulan verbalmente todo el tiempo: el amor. Es solo a través de su relación con la manera en la que el cine habla del tema que parecen poder conectarse con sus sentimientos. Desprovistos de ese apoyo, su seguridad desaparece y se encuentran con más dificultades para expresar lo que realmente sienten.

Perrone hace algo parecido con la película en sí, ya que CIN3 FILI4 se organiza como una película a la manera del cine francés de los ’60, usando de manera retórica y subrayada los códigos del cine de la época: desde la música incidental al blanco y negro, pasando por muchos vestuarios que parecen adaptados de Paris de mediados de esa década al Gran Buenos Aires de nuestros 2020s. En la manera en la que los personajes hablan y citan a la vez, Perrone construye una carta de amor al cine de su juventud, uno que a la vez trata de no sonar excesivamente nostálgico.
Es una película de conversaciones, de amor al cine, pero también se apoya en la fisicalidad de las imágenes: los planos de Francina llorando, las miradas a cámara, los súbitos pasos a un saturado color, los breves planos de rostros marcados y sufridos que aparecen como salidos de los castings de Andy Warhol; todo aporta en una película que reconstruye —un poco también a la manera de la reciente Nouvelle Vague, de Richard Linklater— los códigos del cine de entonces, a los que Perrone les da un repaso inevitablemente suburbano y local.
En un viaje poco usual de la cámara del realizador al centro de la Capital —a la calle Corrientes con sus «números» en vivo, sus librerías en las que repasar viejas ediciones en DVD de clásicos de Pasolini—, CIN3 FILI4 se choca brevemente con la realidad que existe más allá de soñarse siendo parte de las mejores películas de la historia. En ese cruce entre la realidad, la nostalgia, la imaginación y el juego existe esta tierna y encantadora película de ese poeta humanista del cine que es Raúl Perrone.



