Estrenos: crítica de ‘El final de la calle Oak’ (‘The End of Oak Street’), de David Robert Mitchell

Estrenos: crítica de ‘El final de la calle Oak’ (‘The End of Oak Street’), de David Robert Mitchell

por - cine, Críticas, Estrenos
12 Ago, 2026 01:01 | Sin comentarios

Una familia en crisis, atrapada en su vecindario, enfrenta criaturas prehistóricas mientras la realidad se quiebra y deben reconciliarse antes de que todo colapse. Con Anne Hathaway y Ewan McGregor.

Estrenada en 2014, It Follows se fue convirtiendo en una muy influyente película en el desarrollo de lo que se dio por llamar el cine de terror independiente, autoral o «elevado». Un cineasta que no se especializa necesariamente en el género (su anterior película, The Myth of the American Sleepover, había sido un drama indie), David Robert Mitchell ayudó a marcar las pautas de un tipo de cine de horror original y alejado de las modas de la época y de la tendencia a las secuelas. Unos años más tarde el hombre se despacharía con Under the Silver Lake, una más ambiciosa película, inspirada y fallida por igual, que tras fracasar comercialmente se ganó su (buscado) lugar como film de culto.

El final de la calle Oak parecería ser el intento de Mitchell de ingresar de lleno al catálogo de cineastas con evidentes aspiraciones comerciales. Es, después de todo, una gran producción de acción y aventuras centrada en un barrio suburbano de los Estados Unidos a principios de los años ’80 que, por motivos inicialmente inexplicables, empieza a ser visitado por criaturas prehistóricas que atacan a los protagonistas y destruyen todo a su paso. Esta suerte de Jurassic Park en suburbia (o Jurassic Park + E.T.), sin embargo, es bastante más enrarecida de lo que parece por su propuesta, como si el realizador no hubiera podido (o ni siquiera lo haya intentado) quitarse de encima la extrañeza que suele caracterizar a sus películas. Y eso, que seguramente le jugará en contra en términos comerciales, es lo que hace al film más inquietante, indescifrable, curioso.

Todo empieza como un film de los ’80 de Steven Spielberg o de su productora Amblin: un suburbio de los ’80 alejado del centro de la ciudad, familias en apariencia amables y sonrientes que esconden algunos problemas, chicos andando en bicicleta por sus tranquilas calles y toda la amable y engañosa cordialidad de esos universos y de esa época aparentemente más inocente. Ahí viven los Platt. Denise (Anne Hathaway) es una ama de casa que escribe ficción casi en secreto y que que disimula en público y con sus hijos que su relación con Greg (Ewan McGregor), su marido, no pasa por un buen momento. El ha perdido su trabajo pero también lo oculta de los demás y asegura que reparte pizzas a domicilio solo para conseguir un dinero extra. Sus hijos, Audrey (Maisy stella) y Brian (Christian Convery), están con sus cosas, pero notan que la situación familiar no está del todo bien.

Mientras lidian con estos problemas, algunos extraños cambios en la naturaleza de la zona empiezan a llamarles la atención. Raros flashazos de luz los asustan varias veces hasta que, una noche los sacude una especie de explosión. A la mañana siguiente no hay luz, no hay agua, pero sí ven circular por la zona unos raros animales pequeños que parecen prehistóricos. Y luego, bueno, si vieron el trailer ya sabrán lo que se viene después: criaturas cada vez más grandes y peligrosos. A partir de ahí este drama familiar algo retro se convierte en una película de supervivencia y, si se quiere, de «rematrimonio» en la cual los Platt, impedidos de salir del barrio por las propias condiciones del fenómeno (que el film explica muy rápidamente), deben escapar a las hambrientas, desagradables y gigantescas criaturas que van, literalmente, devorando todo —y a todos— a su paso.

Si bien el planteo del film es clásico y, podríamos decir, en extremo convencional, hay algo ligeramente retro en el tono, en los diálogos y en la puesta en escena que sorprende. Por momentos, The End of Oak Street parece casi un film de los ochenta también transplantado, como el barrio en cuestión, desde esa época a la actualidad. Y no solo por cuestiones de diseño, arte o vestuario sino en la propia estética, construcción narrativa y en la manera en la que están montadas sus escenas de acción y suspenso. Mitchell tiene preferencia por planos largos y laberínticos que lo llevan a dejar de lado el tipo de montaje veloz que acostumbran actualmente films de este tipo y trama.

La elección es la indicada y funciona si el espectador entra en el tono un tanto demodé que propone Mitchell aquí. Los que busquen algo más cercano a las formas y ritmos del cine de acción actual quizás se sientan algo decepcionados por las elecciones y la sintaxis cinematográfica del realizador. De cualquier modo se trata de una película inquietante y violenta, solo que enmarcada en una estética algo retro y cercana al cine de la productora Amblin de los años ’80, incluyendo zooms y las llamadas dioptrías divididas, propias del cine de género de esa época. De hecho, el humor que tiene —y que aparece en los momentos menos pensado— es también parte de esa misma lógica y época.

Si bien no llega a ser una gran película —los personajes nunca logran desarrollar del todo los conflictos planteados en la primera parte y la explicación del fenómeno en el que están metidos es un tanto caprichosa—, El final de la calle Oak prueba que, saliendo de los modos de representación de cada época, se puede hacer con los mismos elementos algo bastante diferente a lo que se estrena todas las semanas. La película está plagada de efectos digitales y sus criaturas están claramente creadas mediante CGI, pero hay un espíritu cinematográfico clásico, apegado a ciertas tradiciones del siglo XX, que reluce en cada momento. Los que puedan y sepan apreciarlo serán, seguramente, los que más disfruten las aventuras de la familia Platt contra los dinosaurios.