Estrenos: crítica de ‘Impacto mortal’ (‘Deep Water’), de Renny Harlin

Estrenos: crítica de ‘Impacto mortal’ (‘Deep Water’), de Renny Harlin

por - cine, Críticas, Estrenos
25 Ago, 2026 11:54 | Sin comentarios

Tras estrellarse un avión en el Pacífico, los sobrevivientes deberán enfrentar tiburones implacables mientras luchan contra heridas, miedo y desesperación para no perecer. Con Aaron Eckhart y Ben Kingsley.

Uno de los requisitos relativamente novedosos que se aplican con mucha insistencia a la hora de volar es el tema de no despachar (facturar, dirían en España) los cargadores de batería. En los vuelos asiáticos, por accidentes previos que hubo en países como Corea y China, son en extremo celosos respecto a ese tipo de cosas. Si algún «mensaje» tiene para dejar Deep Water es ese: si tenés un cargador de batería en un vuelo, cargalo encima o en tu equipaje de mano. Por lo demás, se trata de una coproducción chino-estadounidense cuyas peculiaridades de producción quizás sean más interesantes de contar que hablar del film en sí: un medianamente competente pero bastante irrelevante ejemplar de cine catástrofe que combina un film de accidente de avión con otro sobre ataque de tiburones en el mar.

En principio, se trata de la primera película como productor de Gene Simmons, que no es otro que la estrella de la banda de rock Kiss (sí, el bajista de la lengua larga), realizada junto a compañías chinas. Y la trama es funcional a esa «doble nacionalidad» del film ya que tiene un elenco compuesto por actores anglo y chinos, y una trama que se apoya en un viaje en avión de Los Angeles a Shanghai. El que viene ya hace muchos años funcionando con un pie en Occiente y otro en Oriente es su director, Renny Harlin, que supo ser un realizador estrella del cine de acción allá en los ’90, gracias a Die Hard 2, Cliffhanger y hasta The Long Kiss Goodnight, pero que perdió peso en Hollywood luego del fracaso estrepitoso de Cutthroat Island, su película de piratas que costó 100 millones de dólares y recaudó centavos.

Desde entonces Harlin se ha convertido en un trotamundos del cine de acción, pasando muchos años en China, donde vivió y filmó varias películas (incluida la exitosa Skiptrace, con Jackie Chan, en 2016), y ahora girando por donde lo llame alguna coproducción internacional, usualmente de las llamadas «Clase B». De hecho, estos últimos años el director de origen finlandés trabaja a destajo: hizo la trilogía consecutiva The Strangers (tres films de terror rodados al mismo tiempo) y pronto estrenará dos más: The Beast y Black Tides. De toda su filmografía, la película más parecida a Impacto mortal es Deep Blue Sea (1998), otra trama de supervivencia en el mar que fue un relativo éxito hace ya casi 30 años.

El nuevo film consiste en combinar dos fórmulas de cine catástrofe separadas entre sí. Una de ellas, la de un accidente de aviación. Y la otra, la de un ataque de tiburones. ¿Cómo? Bueno, todo empieza cuando el piloto y su segundo (Ben Kingsley y Aaron Eckhart, los nombres más conocidos de todo el elenco, ambos atravesando esa etapa de sus carreras en la que trabajan en muchos films de segunda línea) abordan un avión de Los Angeles a Shanghai con relativa normalidad. Lo que no saben es que un insoportable pasajero estadounidense (Angus Sampson) ha dejado en su maleta facturada un temible power bank.

La película se dedicará a presentar allí a una docena de personajes relativamente intercambiables que serán parte del vuelo: dos equipos deportivos, uno de Estados Unidos y otro de China, que se miran con recelo; una familia con dos medio hermanos; una señora mayor y muy amable; un joven que quiere conquistar a una de las azafatas, y algunos más que Harlin irá presentando al abordar el vuelo y a los que el guión les da un mínimo atisbo de personalidad. Una vez sobre el mar, el cargador en cuestión se prenderá fuego, eso derivará en un incendio seguido por una explosión y poco después el avión estará estallando en partes que vuelan, sectores que se rompen y así. Y eso que todavía no llegamos al impacto contra el agua, que es el único recurso que les queda cuando el avión empieza a desarmarse en el aire.

Esa es la mejor parte de Deep Water, una en la que Harlin demuestra su talento a esta altura casi natural con el que puede y sabe manejar escenas de acción y suspenso. Los destrozos del avión son brutales y dejan a un 80 por ciento de los pasajeros muertos, entre los que quedaron a bordo de alguna de las partes en las que la aeronave se partió y los que salieron volando por el aire y vaya uno a saber dónde y cómo terminaron. Quedan poco más de 30 personas vivas, muchas de ellas separadas entre sí, tratando de sobrevivir. Lo que no imaginan es que, como si ya no tuvieran suficientes problemas, en el mar hay una buena cantidad de tiburones que parecen no haber comido hace varias semanas. Y empiezan a liquidarlos, enteros o de a peedazos, uno por uno.

Eso es, ni más ni menos, Impacto mortal: competente desde lo audiovisual —por lo menos en las escenas de alto impacto físico— y completamente prescindible en casi todo lo demás, incluyendo personajes, historias, desarrollo, trama, diálogos. Es, igualmente, el film de más alto perfil que ha hecho Harlin en estos años, lo que lo ha llevado a ser estrenado en cines (revisen esta lista de sus películas y verán que la mayoría de las que hizo en el siglo XXI son desconocidas) en lugar de entrar en ese limbo digital (directo a VOD, streaming… piratería, etcétera) en el que usualmente caen estos films. Un lugar oscuro y casi tan peligroso como un Océano Pacífico plagado de tiburones.