
Estrenos online: crítica de ‘Erupcja’, de Pete Ohs (MUBI)
El reencuentro de dos amigas desata noches imprudentes, relaciones tensas y consecuencias emocionales, mientras su conexión intensa amenaza todo lo construido en sus vidas separadas. Estrena MUBI el 7 de agosto.
La metáfora es un tanto banal pero, en el contexto, funciona. Cada vez que dos amigas de la adolescencia, que viven en países diferentes, se encuentran, un volcán entra en erupción. Literal, como dicen ahora. Los encuentros de Bethany y Nel generan, o al menos eso es lo que ellas piensan, que la presión de los gases aumente, el magma ascienda y todo explote por los aires. Algunos argumentarán luego que no es tan así y que es un hecho más habitual de lo que aparenta ser. Lo que nadie niega —de la metáfora y de la realidad— es que un volcán en erupción deja consecuencias, víctimas, daños colaterales por doquier.
La nueva película del realizador indie estadounidense Pete Ohs —de esos que dirigen, escriben, editan y quizás también preparan el catering en sus producciones— tiene un par de particularidades que la hacen llamar la atención. La primera es el rol protagónico que tiene la estrella pop británica Charlie XCX, que encarna a la citada Bethany. La segunda es que transcurre en Varsovia y, en buena medida, está hablada en polaco. Lo que cuenta Erupcja es precisamente lo que sucede cuando, en la situación menos conveniente posible, esas intensidades que producen estas dos amigas se vuelven a chocar.

Nel (Lena Góra) vive en Varsovia, es dueña de una florería y tiene una pareja, con la que va y viene, llamada Ula (Agata Trzebuchowska), quien ha regresado a la ciudad con intenciones de reconectar. En paralelo, la que ha vuelto es Bethany, pero a diferencia de viajes anteriores —ya contarán las amigas cómo y desde cuándo se conocen—, no lo ha hecho sola sino con Rob (Will Madden), el chico con el que vive hace un año, quien ha planeado el viaje al detalle con la idea de sorprenderla y proponerle ahí mismo matrimonio con anillo de la abuela y todo. Sin que Rob lo sepa, lo que Bethany en realidad quiere es reencontrarse con Nel y dejar para otro momento cualquier cosa que se parezca a un compromiso.
Erupjca ocupará sus breves 71 minutos en contar lo que sucede cuando estas volcánicas treintañeras se reencuentran y, cada una a su manera, tratan de lidiar con las ganas de estar juntas, salir de fiesta, vivir «descuidada e irresponsablemente» teniendo, en ambos casos, parejas con las que tienen algún tipo de compromiso o relación que se pretende más o menos seria. Será así que, un par de noches, tras reencontrarse, las dos se irán a bailar y dejarán de lado a sus respectivos. Y, siguiendo la metáfora del volcán, es bastante obvio que la explosión dejará del otro lado víctimas.
Esta película independiente, filmada con bajo presupuesto en las calles de Varsovia, tiene algo sesentista en su planteo —algo que especialmente se nota en el tipo de planos, en sus encuadres cerrados y en la literaria voz en off polaca que resume o explica algunas situaciones—, pero a la vez remite al mumblecore americano, solo que en este caso con protagonistas británicos (y algunos polacos) con aún más dificultades para expresar lo que realmente sienten. Cuando Bethany desaparece y Rob se queda esperándola más tiempo que lo tolerable, su «reclamo» será tan medido que parecerá falto de sangre.

Es que si algo falla en esta singular, incómoda y por momentos hasta profunda exploración dramática de las vidas de un grupo de jóvenes que parece rodear los 30 es en la pintura de su protagonista masculino, un personaje tan «blando» —lo mejor que tienen para decir de él es que es nice— que uno puede entender y hasta justificar que Bethany prefiera cualquier plan explosivo con su amiga a sus amables pero un tanto insulsas propuestas de actividades. De hecho, es difícil entender que esa pareja exista para empezar. Y ese es un punto de partida que le quita peso y densidad a lo que pasa después.
Más adelante, sin embargo, la película presentará una serie de elegantes giros y resoluciones que muestran que el guión —escrito e improvisado por el realizador y su elenco— es más perspicaz y agudo de lo que en un momento parece. En ese sentido, el marco polaco le da un color local muy especial que lo saca de los típicos escenarios estadounidenses o británicos donde estás acciones suelen verse. De hecho, si esta misma historia transcurriera en Londres o Los Angeles se volvería mucho más convencional y predecible.
La estrella pop de Brat se muestra como una más que promisoria actriz, recitando un clásico poema de Lord Byron («I had a dream, which was not all a dream / The bright sun was extinguish’d, and the stars / Did wander darkling in the eternal space», arranca) en el que quizás sea el momento más emotivo de la película, allí donde su personaje parece entender a qué desafíos se enfrenta. Pero su historia no es la única que cuenta Erupcja. Para otros, quizás, la lección más importante de la erupción volcánica pasa por la gente dañada por ella.



