
Estrenos online: crítica de ‘Susurran tu nombre’ (‘The Whisper Man’), de James Ashcroft (Netflix)
Un novelista en duelo se une a su padre, un detective retirado, para encontrar a su hijo secuestrado y descubrir la verdad sobre un asesino serial. Con Robert De Niro, Adam Scott, Michelle Monaghan y Michael Keaton. Disponible en Netflix.
En la década del ’90, tras el éxito de El silencio de los inocentes, las películas oscuras sobre asesinos seriales se volvieron una rutina en las salas de cine. Todos los meses había alguna trama similar, muchas de ellas adaptadas de la llamada «literatura de aeropuerto». Por cada Se7en que se destacaba, el mercado traía decenas de productos intercambiables, muchos de ellos con buenos elencos. Es a este tipo de thrillers que The Whisper Man se parece. Si bien hoy las tramas con asesinos que raptan niños siguen existiendo, en general lo hacen en un recargado y muchas veces tedioso formato serial. Acá se vuelve a lo básico: un asunto que empieza y concluye en menos de dos horas. Como debe ser…
El elenco del film es llamativo para un estreno que va directo al streaming. Pero ese es el poder de Netflix. Una película con Robert De Niro, Michael Keaton, Michelle Monaghan y Adam Scott, entre otros, era material de sala de cine unos años atrás. Hoy hay que contentarse con mirarla en una pantalla chica. Lo cierto es que, más allá de lo que eso dice respecto al estado del cine actual —sin espacio para productos de mediano presupuesto y público adulto—, a Susurran tu nombre no le viene tan mal la bajada al territorio del streaming. No es una película lo suficientemente buena u original como para destacarse en la cartelera. Es una medianamente convincente adaptación de un best-seller policial que puede funcionar muy bien en Netflix.

Todo empieza cuando Tom Kennedy (Adam Scott, de Severance), un escritor de novelas de suspenso, y su hijo Jake (Acston Luca Porto) se mudan de regreso al pueblo de New Jersey en el que vivían antes de formar una familia. La mujer de Tom ha fallecido hace poco y el chico, entre tímido y perturbado, parece estar todo el tiempo acompañado por una amiga imaginaria, una chica que solo él ve. Lo que ninguno sabe es que justo en ese pueblo hay una serie de chicos que están siendo secuestrados de sus casas. Es por eso que, en paralelo a la llegada de los Kennedy a su nuevo hogar, vemos a la Detective Amanda Beck (Monaghan) buscar a un chico desaparecido y encontrar luego el cuerpo de otro niño secuestrado anteriormente.
Todo se complica, previsiblemente, cuando el propio Jake es secuestrado. Tom, Amanda y la policía de la ciudad se ponen a buscarlo pero no hay muchas pistas salvo unos casetes que el criminal les envía, dejando en claro que tiene al chico secuestrado. A Tom le queda una sola y complicada opción: buscar a su padre, Pete Willis (De Niro), un detective retirado con el que tiene una nula relación. A tal punto es así que el tipo no conoce a su nieto. Pero tiene algo a su favor: él ya persiguió y atrapó a un criminal que usaba métodos parecidos a este y lo metió en la cárcel. ¿Habrá alguna conexión entre los crímenes del pasado y los del presente? ¿Podrá su veterano padre atar los cabos?
El film de Ashcroft basado en la novela de Alex North se ocupará de la investigación, la persecución, la conexión imposible entre datos azarosos y esas excesivas casualidades que suelen tener este tipo de tramas. Para ayudarse en su búsqueda —sí, igual que lo hacían con Hannibal Lecter—, Pete y Amanda van a visitar a Frank Carter (Keaton), el condenado asesino al que se conoció como Whisper Man (El hombre de los susurros) y ahí empezará una tensa serie de negociaciones que los llevará a ir descubriendo cosas aún más densas de lo que imaginaban en sus intentos por salvar al niño en peligro.

Susurran tu nombre no le escapa a la media del policial negro con uno (o más) asesinos seriales dando vueltas. Hay un método criminal, un trauma del pasado y algunas obsesiones extravagantes, además de una serie de conexiones y una idea que funciona a modo de metáfora ligada a la complicada relación entre padres e hijos. Pete nunca tuvo buena relación con Tom y este por momentos se peleaba con el pequeño Jake. Y ese karma recorre una trama que explora también otras formas complicadas de esa relación.
Formal y narrativamente la película avanza de manera académica y bastante convencional. No tiene el exceso de giros narrativos hacia ninguna parte que abruman en las series de ocho episodios (aquí hay un par, pero tienen su relativo peso en la resolución) y tiene sobre el final un pequeño giro, más que nada un gesto narrativo simbólico, que cierra de manera elegante el asunto. Al fin y al cabo, este hombre que susurra no es otra cosa que una nueva versión de la figura del «cuco» (o «coco» o como le pongan en distintas culturas) que acecha y pone en peligro a los niños. Especialmente, a los que no obedecen a sus padres.



