
Festival de General Pico: crítica de ‘No arreglen ni limpien mi habitación, a mí me gusta como está’, de Ignacio Ceroi
El director intenta encontrar a un hombre cuya vida siguió en otra película a partir de los videos hallados en una cámara vieja. ¿Aceptará el retrato o le reprochará su voyeurismo? El film tendrá su estreno local en el festival pampeano, que arranca el 6 de agosto. Crítica e info del festival.
La película anterior de Ignacio «Nacho» Ceroi, Qué será del verano, era un (bastante) falso documental en el que el realizador contaba la historia un tanto ficcional de un personaje que, aseguraba allí, había dejado videos suyos grabados en una cámara que él compró por internet. Aquel film tomaba esos materiales encontrados y contaba la supuesta historia del personaje —al que llamaba Charlie— con el también supuesto permiso del autor de esas grabaciones. Como era bastante previsible al verla, no solo la historia era falsa sino que hasta lo era el permiso de su autor. O eso, al menos, es lo que se cuenta acá, en otro documental que intenta cerrar algunas de las enigmáticas puertas abiertas en el anterior.
Siguiendo la lógica de la nueva historia —que puede ser real, no serla, serla a medias o ser, a la vez, espontánea y absolutamente preparada—, lo que narra No arreglen ni limpien mi habitación… es la esta vez (supuestamente) real búsqueda del autor de esos videos, con el objetivo entre ético, formal y hasta económico —para poder mostrar a personas en películas documentales se exige algo llamado «cesión de derechos de imagen», necesario además para poder estrenar esos films comercialmente— de contarle y explicarle qué es lo que Ceroi hizo con esos videos que encontró allí. Y el nuevo film se centrará en el viaje que el realizador hará a la zona de Montpellier con su pequeño equipo de filmación y un conocido francés que encontró la ciudad en la que el personaje vivía.

Solo basta agregar, para no spoilear nada de lo que pasa aquí, que los desencuentros, las sorpresas y los malos entendidos serán varios al principio, pero que de a poco se irá armando una historia probablemente más verdadera que la contada en el film anterior (quizás lo sea, quizás no tanto) ligada al autor de esos videos, su vida, su familia y su historia personal. A la vez, la película seguirá al equipo de rodaje, sus esperas y enredos internos, sus descubrimientos y los intentos de armar finalmente la historia (más o menos) real de aquel «Charles» que protagonizaba ese film y que, seguramente, ha tenido una vida muy distinta a la que el realizador argentino le inventaba en Qué será del verano.
Esta enredada serie de consideraciones sirve para presentar un film que se organiza de una manera más cercana a un documental real, pero que también juega con los géneros, con las reconstrucciones, con cosas que parecen estar sucediendo de modo espontáneo aunque no necesariamente ese sea siempre el caso. De a poco No arreglen ni limpien mi habitación… se irá volviendo no tanto un film sobre la persona buscada sino sobre la búsqueda en sí, las historias de vida (incluyendo la del director y su equipo) de todos los involucrados en la tarea y sobre cómo el cine refleja, tuerce y reacomoda las percepciones que tenemos sobre las personas que vemos en la pantalla. La película tuvo su estreno mundial en el festival Visions du Réel.
Lúdica, por momentos graciosa, cada tanto algo enredada y finalmente bastante emotiva, la tercera película del realizador argentino lo muestra continuando su búsqueda narrativa de corte ensayístico. Ceroi juega con los límites de los formatos de una manera bastante similar a la que lo hacen algunos films de la productora El Pampero Cine, que se manejan por similares zonas fronterizas y en los que casi siempre el proceso de producción es parte integral de la historia que se cuenta. Esta película y la anterior conforman una suerte de díptico sobre el status del documental, los niveles de verdad en el cine y el poder que las imágenes tienen para evocar vidas y, sobre todo, crear personajes que pueden ser más reales de lo que lo son fuera de la pantalla.

La Competencia Nacional de Largometrajes del Festival de General Pico se completa con las siguientes películas (con links a las críticas):
- —Bosque arriba en la montaña, de Sofía Bordenave
- —Para hacer una película solo hace falta un arma, de Santiago Sein
- —Hijo mayor, de Cecilia Kang
- —La noche está marchándose ya, de Ezequiel Salinas y Ramiro Sonzini
- —El tren fluvial, de Lorenzo Ferro y Lucas A. Vignale
Más info con la programación completa del festival pampeano, que tiene lugar del 6 al 12 de agosto, por aquí.



