Locarno 2026: crítica de ‘Objet A’, de Ann Oren (Competición Internacional)

Locarno 2026: crítica de ‘Objet A’, de Ann Oren (Competición Internacional)

por - cine, Críticas, Festivales
11 Ago, 2026 10:18 | Sin comentarios

Una pareja de cirujanos fríos y excéntricos incorpora a una misteriosa joven a sus vidas, desatando fetiches ocultos mientras su mundo clínico comienza lentamente a desmoronarse.

Ingeborg y Adam son cirujanos plásticos, especializados en manos. Y son pareja. O algo así. Gélidos e inexpresivos, se conducen de forma robótica, fría y elegante desde que se levantan hasta que se van a dormir. La única comunicación entre ellos parece ser en la sala de operaciones, cuando se pasan los implementos específicos de su trabajo. Tienen premios y salen en notas de revistas por sus méritos profesionales. Y no parecen tener mucha vida por fuera de esa rutina.

Un trabajo, sin embargo, empieza a alterarlos, a sacarlos de su ciclo. Se trata de Gaia (la actriz mexicana Simone Bucio), una chica que tiene que quitarse un extraño sexto dedo que tiene —o que le ha salido— en su mano. El trabajo es limpio, en apariencia sencillo y sale bien. Pero por algún motivo un tanto inexplicable, Gaia los motiva, casi que los seduce. Quizás sea el hecho de que quiere llevarse el dedo consigo. O quizás la enorme cantidad de pelos que salen de sus axilas, que parecen erotizarlos.

De a poco y en el sistema narrativo seco que propone Oren —una ex artista performática haciendo aquí su tercera película— iremos empezando a conocerlos. Ingeborg (Aenne Schwarz) parece tener predilección por robar objetos, por los trabalenguas, por el cuero y por pasarle la lengua a lo que de un momento a otro la estimula. De hecho, es a partir del accidentado robo de un encendedor que la mujer tiene un accidente y termina comprando una especie de pierna ortopédica cuyo funcionamiento es un tanto impreciso pero, para ella, muy estimulante.

Adam (Louis Hofmann), por su parte, tiene predilección por ciertos materiales duros —la madera, por ejemplo, lo apasiona— y hará lo que sea para ponérsela encima. Su juego sexual favorito parece incorporar excitarse al decir en voz alta nombres específicos de operaciones. Gente rara, sí, y esto es solo el comienzo de lo que cuenta esta mezcla de drama, comedia y sátira que coquetea un poco con el cronenberguiano cine de body horror.

Objet A es un germánico recuento de las actividades y enredos en los que esta pareja se mete cuando hacen entrar a Gaia en sus vidas como asistente y especie de amante. La fachada profesional y clean empieza a romperse, su precisos fetichismos salen a la luz y hasta pierden la confianza que tenían cuando los conocimos. ¿Será el cambio climático y la sensación de un mundo que se acaba lo que genera sus particulares obsesiones? Según una nota en una revista, ambos temas parecen conectados entre sí.

Objet A es un film que busca ser inquietante, incómodo y gracioso a la vez. O, al menos a mí, ciertas obsesiones y peculiaridades de la pareja me hicieron reír. Se trata de un film que dificulta la identificación y que prefiere mantenerse a una clínica distancia de sus personajes para ver cómo se manejan en un mundo que se les empieza a desordenar frente a sus ojos. Lo que hacen no es necesariamente peligroso ni problemático. A lo sumo, solo un tanto bizarro. Y lo mejor que hace Oren es que no se burla de ellos ni los toma como personajes curiosos. Simplemente son una pareja con obsesiones personales y particulares que raramente parecen conectar entre sí.

La película genera una similar sensación a la que tienen sus protagonistas: algo de interés, un poco de confusión, poca conexión emocional —una palabra prohibida en este tipo de registro— y, ya más sobre el final, la sensación de que uno se va quedando un tanto afuera de lo que se está contando. Objet A es una película intrigante sobre los raros caminos del sexo y el deseo, un film sobre las obsesiones, el fetichismo, el fin del mundo y la enorme cantidad de impensadas y eróticas funcionalidades que puede tener una pierna ortopédica o un corset de madera.