Locarno 2026: crítica de ‘The Riverbank’ (‘A Margem do Rio’), de Enock Carvalho y Matheus Farias (Competición Internacional)

Locarno 2026: crítica de ‘The Riverbank’ (‘A Margem do Rio’), de Enock Carvalho y Matheus Farias (Competición Internacional)

por - cine, Críticas, Festivales
12 Ago, 2026 12:05 | Sin comentarios

Un empleado gay de una iglesia enfrenta la fe conservadora y el deseo clandestino mientras dos mundos opuestos chocan con consecuencias inquietantes y peligrosas. En competición en el Festival de Locarno.

Dos opuestos casi extremos conviven en esta película y, en términos más abarcativos, también en Brasil. Por un lado, personas como Izaquiel (Caique Copque), el protagonista del film, y su grupo de amigxs: afrodescendientes, gays, travestis y transexuales. Y, por otro, las iglesias evangélicas más conservadoras, en las que el sexo es visto como un pecado y mucho más si no es heterosexual. La combinación aquí aparece a través del propio Izaquiel, que consigue un trabajo como empleado limpiando una de estas iglesias. Izaquiel es gay y muchas noches va al oscuro y para algunos peligroso sector de la ciudad de Recife que da título el film, donde tiene encuentros sexuales furtivos e intensos. Pero durante el día le piden que, si quiere seguir trabajando allí, se saque los aros y se despinte las uñas.

Esos dos mundos tan separados conviven, en principio, sin relacionarse. Izaquiel va observando cómo se manejan en la iglesia, se siente incómodo ante cosas que escucha allí y se sorprende con el uso de armas y otros detalles que no condicen demasiado con la prédica evangélica que allí se profesa. Y, por las noches, pese a las reprimendas de sus amigxs que le piden por favor que no vaya (se rumorea que es una zona peligrosa y un día aparece alguien muerto), el hombre va hacia esa suerte de manglar a encontrarse específicamente con un amante llamado Jeremías, quien también tiene su costado un tanto extraño y hasta inquietante.

Ambos universos se chocarán y llevarán a A margem do Rio a una zona más cercana al policial, uno que involucra a ambas partes del espectro. Metáfora más que clara de los desencuentros, la hipocresía y la violencia que existe en Brasil, la opera prima de Carvalho y Farias suma quizás demasiados elementos a sus dos horas de relato —incluye conexiones con la política y con ciertos negocios posiblemente turbios de parte de los religiosos, suma desapariciones y otros misterios—, pero siempre posee un clima intrigante y tenso, una suerte de curiosa danza de seducción entre estos dos mundos tan diversos, danza que obviamente no terminará nada bien.

Los realizadores —que han colaborado con Kleber Mendonça Filho en sus films previos— crean un film clásico desde lo formal, jugado desde lo sexual y muy crítico con ciertos personajes que hacen recordar, encima siendo padre e hijo, a conocidas familias poderosas del Brasil que conjugan religiosidad y pasión por las armas. The Riverbank posee también un clima enigmático que por momentos lo asemeja a un film de terror, o uno que combina el miedo con el policial al estilo giallo. Esa oscuridad —apoyada a la vez por una banda sonora densa y sugerente— hace de la película brasileña algo más que un drama social. Es una especie de fábula algo tenebrosa sobre el choque entre dos realidades que conviven de modo incómodo en un mismo país.