
Series: reseña de ‘Amores inesperados’, de Marcos Carnevale (Disney+)
Martín Bossi interpreta a seis hombres diferentes cuyos encuentros fortuitos derivan en romances inesperados dentro de una antología unida por fórmulas sentimentales. Desde el 16 de septiembre en Disney+
Seis episodios de las que ahora se llaman antologías pero que también podrían denominarse «capítulos unitarios» o «mini-películas», los Amores inesperados son seis historias relativamente breves protagonizadas por Martín Bossi que se centran, como dice el título de la serie, en historias románticas impensadas, que surgen entre personas y situaciones que, en principio, no tienen nada que ver entre sí y que surgen a partir de casualidades o encuentros fortuitos. Con la impronta humorística y, más que nada, sentimental de buena parte de la obra de Marcos Carnevale —y también la del actor—, la serie cuenta una serie de historias familiares y amorosas bastante trilladas, melosas y en exceso tradicionales.
En cada una de ellas Bossi encarna a un personaje diferente. En la primera («Chori & Michi»), es un ladrón que entra a robar la casa de una mujer (Jorgelina Aruzzi) que acaba de divorciarse y con la que empieza una suerte de relación. En la segunda («Washington & Sofía») es un enfermero que trata de conectar a un paciente (Osvaldo Santoro) con su hija (Eleonora Wexler), con la que estaba enemistado. En la tercera («Julio César & Helena») es un mozo de un restaurante que se relaciona con una cliente de alta sociedad (Patricia Palmer), algo mayor en edad a la suya, a partir de una situación incómoda.
La cuarta («El & ella») tiene un clima de thriller y se apoya en un complicado affaire romántico-laboral que involucra a dos amantes (ella es Lula Rosenthal) que quedan atrapados en el lugar durante Navidad. El quinto («Andrea & Valeria) vuelve al costumbrismo y desarrolla la relación que se establece entre el cajero de un peaje y una conductora (Julieta Cardinali) que pasa repetidamente por allí con su auto. El sexto y último («Bebe & Julia») narra la relación entre un profesor de tenis bastante divo que seduce a todas sus alumnas, y Julia (Karina Hernández), una de ellas, simpática y desprejuiciada pero que no responde a los «cánones hegemónicos» de belleza.

Amores inesperados cambia de tono y de registro entre episodios —pasa de algo más cómico a uno dramático, y del costumbrismo al suspenso—, pero en el fondo todos se comunican entre sí por un mismo espíritu un tanto sensiblero y meloso, del que raramente se escapa. Un poco como Guillermo Francella en Homo Argentum, Bossi hace distintos personajes pero todos revelan ser bastante parecidos entre sí: ensimismados, vanidosos, con una rara mezcla entre accesibles y extravagantes. Y todas las mujeres con las que se relaciona, de una manera u otra, no pueden evitar dejarse llevar por él.
El último episodio, quizás el más simpático de todos gracias al carisma de Karina Hernández, es el que presenta de un modo más claro el dilema de la serie. Allí un profesor de tenis que conquista a todas sus alumnas y luego las «desecha» se enamora de una alumna muy simpática pero un tanto excedida de peso. Lo que la serie jamás se pregunta es porqué ella se enamoraría de un tipo tan vanidoso y, convengamos, estúpido como es él. Y ese problema, que se repite en casi todos los episodios (las películas de Carnevale con Adrián Suar suelen ir por carriles similares también), es uno que la serie jamás logra responder. Ni siquiera en sus momentos más amables.



