Series: reseña de ‘Catedrales’, de Silvina Fredjkes, Alejandro Quesada y otros (Prime Video)

Series: reseña de ‘Catedrales’, de Silvina Fredjkes, Alejandro Quesada y otros (Prime Video)

por - Críticas, Estrenos, Online, Series, Streaming
15 Sep, 2026 06:43 | Sin comentarios

Tres décadas después de un crimen que quedó impune, una familia arma el rompecabezas y destapa una relación prohibida y una verdad brutal en Santiago de Chile. Con Alfredo Castro, Paulina García y Octavia Bernasconi. Desde el 16 de septiembre por Prime Video.

Con una curiosa coincidencia de fechas, se estrenan en sendas plataformas las adaptaciones de libros de dos autoras argentinas como Mariana Enriquez y Claudia Piñeiro. Y ambas combinan realizadores, elencos y guionistas argentinos y chilenos de una manera bastante fluida. La de Enriquez es Mis muertos tristes, que el realizador chileno Pablo Larraín dirigió para Netflix y que se estrenará la semana próxima. Y la de Piñeiro es Catedrales, cuyos episodios se repartieron entre la realizadora chilena Pepa San Martín y la argentina Fabiana Tiscornia. Acaso la mayor diferencia entre ambas es que la historia basada en cuentos de Enriquez sigue transcurriendo en Buenos Aires y con actores en su mayoría argentinos mientras que la adaptación de la novela de Piñeiro se muda a Chile y tiene un elenco básicamente de ese país.

Pero la historia se mantiene bastante fiel a la original, retomando la búsqueda de la escritora argentina en esos universos en los que la religión se mete de lleno en las vidas de las familias, desarmándolas y enfrentándolas entre sí. La historia aquí se divide en dos épocas: en 1986, cuando sucedió un crimen que nunca se resolvió, y en 2018, cuando se vuelve sobre él a buscar a los culpables. Ambos tiempos se entrecruzan constantemente con el eje puesto en la shockeante muerte de Ana Sardá (Octavia Bernasconi), una chica de 17 años que es encontrada sin vida en circunstancias sospechosas.

Pese a la gravedad del caso, su familia religiosa (Paulina García y Alfredo Castro encarnan a sus padres, Dolores y Adolfo Sardá) prefiere el silencio a la investigación y eso empieza a dividirlos, enfrentando a sus otras dos hijas: la mayor y muy religiosa Carmen (Paula Luchsinger de joven y Amparo Noguera, 32 años después) y la menor y rebelde Lía (Vivianne Diez y luego Ignacia Baeza), que se enoja con la decisión de su familia de querer tapar todo el asunto y deja el país para irse a vivir a Europa.

En 2018, Lía regresa a Chile para estar con su padre, ya viudo, que está mal de salud. Y cumpliendo el deseo de Adolfo de, ahora sí, ir a fondo con la investigación, se pondrá a hurgar detalles e informaciones acerca de qué es lo que pudo haber pasado en aquella época con su hermana: ¿quiénes y por qué la mataron? y, sobre todo, ¿por qué nadie investigó? Y sus hallazgos van abriendo puertas a todo un mundo de secretos y mentiras ligadas en muchos casos a las presiones religiosas y todo lo que eso conlleva.

Organizada como un whodunit, Catedrales pone el eje en saber quién mató a Lía, ya que hay varios sospechosos posibles. Y cualquiera de ellos, de conocerse sus secretos, escandalizarían a la sociedad en la que los Sardá viven. Así, el guión de Fredjkes y Quesada —veteranos de mucha experiencia televisiva— va yendo y viniendo entre épocas, incorporando distintos flashbacks en los que se va viendo la vida de la joven Ana y los problemas en los que se va metiendo al no «respetar» del todo las exigencias de su familia y de su educación religiosa.

Efectiva aunque simplista, con un elenco de grandes actores que sacan a flote diálogos a los que no les sobra demasiado brillo, Catedrales trabaja temas ya analizados en otras series basadas en obras de Piñeiro, como El reino, ofreciendo una dura crítica a la iglesia y a las familias devotas que preferían esconder sus «pecados» debajo de la alfombra antes que tener que salir y enfrentarse a las miradas y críticas ajenas. En su cruce intergeneracional, lo que la serie propone es un choque entre la perspectiva más feminista y anti-patriarcal de 2018 y la más conservadora que dominaba todo en los años ’80 y que, en más de un sentido, lo sigue haciendo después.

La serie es efectiva aunque convencional y con una evolución narrativa que raramente le escapa a lo que más o menos se advierte apenas desplegados los principales protagonistas y conflictos de la trama. Catedrales no exagera con su metraje (son seis episodios y no precisa más) y funciona mejor cuando intenta transmitir las sensaciones personales y vivencias de la complicada adolescencia de estas tres hermanas. Una cuidada reconstrucción de época y un elenco de actores reconocidos —hay que sumar aquí a las argentinas Muriel Santa Ana y Carolina Kopelioff, que hacen la versión adulta y adolescente de la mejor amiga de Ana— suman para dar como resultado una serie correcta. Ni mucho más ni mucho menos que eso.