
Series: reseña de ‘Casi hermanos’ (‘Brothers’), de Matthew McConaughey, Woody Harrelson y otros (Apple TV)
Dos amigos de toda la vida investigan el extraño rumor de que podrían ser hermanos, mientras sus familias y personalidades complican todo. Con Matthew McConaughey y Woody Harrelson. Desde el 23 de septiembre por Apple TV.
Con un texto que dice «Basada en un rumor verdadero» arranca Casi hermanos, la serie creada y protagonizada por Matthew McConaughey y Woody Harrelson. La historia de la posible hermandad entre los dos actores empezó como una broma entre amigos cercanos que siempre llamaron la atención por su parecido físico, pero tomó un giro más extraño cuando la madre de McConaughey, Kay, comentó que conocía a Charles Harrelson, el padre de Woody, y la manera en que lo dijo hizo pensar que podía haber habido algo más que una simple amistad. A partir de ahí, los actores empezaron a reconstruir la saga familiar y descubrieron una coincidencia llamativa: Charles Harrelson había estado en Texas, en libertad condicional, en la época en que McConaughey fue concebido, mientras sus padres atravesaban una de sus separaciones.
La historia es tan curiosa que terminó convirtiéndose en la premisa de Casi hermanos, la serie que protagonizan juntos. De hecho, una de las bromas familiares —el hecho de que suelen confundirse las fotos de ambos cuando eran pequeños— es la que estructura los créditos de la serie. Lo que hicieron aquí fue tomar ese lore y transformarlo en una accesible comedia en la que ambos interpretan versiones de sí mismos con sus respectivas familias —similares en aspecto y edad a las reales pero interpretadas por actores— metidos en esa investigación familiar y, si se quiere, científica. Esa búsqueda de las raíces familiares y personales dará para algunos toques emotivos pero está jugada más que nada en clave de inocente parodia.
Harrelson encarna a una versión de sí mismo: una suerte de viejo hippie ambientalista y fumón que vive sin cargarse de muchas responsabilidades. Escapando en una minivan colorida y con imágenes de sus héroes (uno de ellos es el Che Guevara), Harrelson y su familia —esposa y dos hijas— van a Austin a visitar a los McConaughey: un grupo que integran el actor, su esposa y tres hijos. Allí, Matthew —que se presenta como un tipo más ordenado y controlador que su desordenado amigo— está preparándose para dar un discurso escolar en homenaje a su padre. Y la presencia de su amigo es más distractiva que otra cosa.

Allí arrancan una serie de desventuras y confusiones que se volverán más agudas cuando la madre de McConaughey (interpretada por Holland Taylor) diga algo parecido a lo que, asegura el rumor, dijo en la vida real: que conoció al padre de Woody y que puede haber alguna conexión impensada entre los dos. El tema es que para cada uno de ellos la posible noticia implica cosas muy distintas. Lo que para Woody podría ser una grata sorpresa ya que su padre fue un alcohólico y violento presidiario al que casi no conoció, para Matthew sería un gran problema, ya que siempre ha admirado a su aparentemente ejemplar padre.
La broma organiza lo que, en el fondo, es una comedia bastante menor que se enreda en las desventuras de «Woody» y «Matthew» en Texas, ya que los Harrelson se quedan por un tiempo a vivir en lo de los McConaughey. Matthew quiere presentarse a elecciones como gobernador de Texas y Woody no hace más que meterlo en problemas. A la par, él investiga el tema paternal por su cuenta pero sin decirle nada a su amigo porque, supone, lo destruiría. En el medio irán a un rodeo, cantarán canciones en bares, harán campañas políticas, se meterán en situaciones policiales y harán bromas respecto a su fama y al éxito de True Detective, serie en la que ambos actuaron.
Algunas bromas funcionan, otras no tanto, el costado sentimental gana peso con el correr de los episodios y no hay mucha más tela para cortar en lo que es, a simple vista, un entretenimiento pasajero aún para sus propios protagonistas, que parecen disfrutar de un proyecto que juega con sus personalidades públicas y les permite parodiarse a sí mismos. Brothers, en el mejor de los casos, es una serie amable sobre la amistad entre dos tipos parecidos pero diferentes a la vez, dos caras de una misma y muy texana moneda.



