Series: reseña de ‘Youth’, de Sharon Horgan (HBO Max)

Series: reseña de ‘Youth’, de Sharon Horgan (HBO Max)

por - Críticas, Estrenos, Online, Series, Streaming
29 Sep, 2026 04:00 | Sin comentarios

Sharon Horgan es una agente literaria londinense divorciada cuyo nuevo comienzo se complica cuando su hijo deja la universidad y su ex se va a Canadá. Por HBO Max.

A lo largo de su carrera, la comediante británica Sharon Horgan se ha caracterizado por su doble faceta como creadora y protagonista de series. Si bien ha hecho una cosa o la otra indistintamente (actuó para otros y escribió para otros), las series que más la caracterizan son las que la tienen a ambos lados de la cámara. Y en ese sentido Youth bien podría funcionar como una secuela o continuación de la saga que inició con Pulling (2006-2009) y siguió con Catastrophe (2015-2019). Los personajes y sus respectivas historias, en cada caso, son diferentes. Pero las tres mujeres que las protagonizan se caracterizan por lidiar con los problemas, alegrías y desventuras de las de su edad, con problemas que quizás no sean literalmente autobiográficos pero sí lo son en un sentido espiritual.

Y Youth, irónicamente (o no tanto) se centra en las mujeres de más de 50 y en los problemas y placeres específicos que les toca vivir a partir de esa edad. Aquí Horgan es Alex, una agente literaria británica que está divorciada de un actor fracasado (Owen McDonnell), tiene un ocasional amante que no quiere compromisos (Rupert Friend) y está por mandar a su hijo Ruari (Aran Murphy) a la universidad, un cambio en su vida hogareña que le permite pensar con más libertad en nuevas aventuras. Pero las cosas no le saldrán del todo bien porque Ruari dura muy poco en la «uni» y su ex se va a trabajar a Canadá y no la ayuda en nada.

En medio de ese caos, Alex lidia con su trabajo con escritores un tanto insoportables —como Malcolm (Douglas Hodge), otro ex suyo; la veterana Charlotte (Anne Reid) y su hija/representante Livonia (Harriet Walter)—, nuevas aventuras románticas y competidores profesionales, a los que hay que sumar los problemas en los que se mete (y la mete) su particular hijo Ruari. Su mayor aliada es Sam (Sharlene Whyte), jefa que es también amiga y con la que comparte las cosas que le van pasando. Y en capítulos de menos de media hora cada uno a Alex le pasa de todo.

La serie va, esencialmente, de la vida de una mujer de más de 50 años que piensa que le queda poco antes de verse vieja —y tener que salir con hombres mayores—, que sufre algunas limitaciones o problemas físicos, que tiene padres con un pie en la tumba y que trata de encontrarle el gusto a una edad en la que son más las complicaciones que los placeres. O, al menos, es eso lo que ella inicialmente siente, ya que parte de la búsqueda de Youth pasará por tratar de probar que el título no es al final tan irónico como parece.

Horgan es muy certera con sus irónicas observaciones sobre la vida de su personaje: sus relaciones sexuales, la relación con su aspecto físico, su menopausia, sus temores, su insoportable ex, los hombres que la rodean y así. Especial peso le pone la serie a la relación que tiene con su hijo, un chico un tanto excéntrico que vuelve perturbado tras un mal y breve paso con la universidad, y con quien Alex no sabe bien qué hacer y cómo manejar. A mi gusto es un personaje diseñado de un modo un tanto básico y la serie mejora cuando su presencia deja de estorbar o ser un problema.

Youth combina momentos de inspiración cómica, algunas emotivas escenas dramáticas y, más allá de un par de pasos en falso, encuentra algo así como una verdad emocional a la hora de hablar de la vida después de los 50, una que resuena de una manera muy creíble y honesta. Mientras ve que su cuerpo no responde cómo antes y que la vida le presenta continuamente dificultades inesperadas, Alex va siguiendo la saga de anteriores personajes de Horgan y tratando de sobrevivir a esas nuevas problemáticas. Entre las tres se arma una trilogía que no es otra cosa que una larga saga sobre la vida personal y profesional de las mujeres contemporáneas.