
Toronto / San Sebastián 2026: crítica de ‘The World Before’ (‘첫세계’), de Yoon Dan-bi
Una chica de 17 años pasa un verano con su amigo de infancia y enfrenta las confusas emociones que surgen cuando la amistad se transforma. En los festivales de Toronto (en la sección Platform) y San Sebastián (en New Directors).
Los romances de verano pueden constituir la trama más clásica del cine pero cuando se logran capturar bien las sensaciones de sus protagonistas los resultados pueden ser extraordinarios. The World Before es eso: un muy buen drama coreano acerca de dos adolescentes que atraviesan una temporada en la que empiezan a conectarse de un modo sensible, breve período de tiempo que suele llegar a su fin y dejar muchos recuerdos y alguna que otra enseñanza. El famoso coming-of-age o película de crecimiento.
Todo aquí transcurre en un pequeño e idílico pueblo ubicado en una isla coreana. Allí vive Jin (Sim Su-bin), una chica de 17 años —parece menos—, con su familia. Ella tiene cierta cercanía con una anciana vecina a la que muchas veces hace compañía. Cuando esa anciana muere, su nieto Dujae (Kim Eo-jin) regresa al pueblo de la ciudad en la que vive para estar en su funeral y quedarse allí un tiempo con su familia. Jin y Dujae se conocen de la infancia y dejaron de verse hace tiempo. Ya no son niños, claramente. Y la relación se plantea, potencialmente, desde otra perspectiva.
Al menos es así para Jin, que es la que más claramente la directora Yoon Dan-bi retrata en su intimidad, a la que otorga el punto de vista que organiza el film. Dujae siempre parece un tanto más distante o desentendido de cualquier acercamiento que no sea amistoso, y durante un tiempo eso no es un problema. Los dos van y vienen por la isla como los amigos que siempre fueron: andan en bicicleta, se visitan en las casas, van a la playa y así. Pero pronto Jin empieza a sentir celos de sus amigas que se acercan a él y no sabe bien cómo hacer para darle a entender que ella busca algo más. Quizás él también quiere eso, quién sabe, y eso es parte del misterio que la atormenta.

The World Before lidia con otras cuestiones propias de la edad —los padres de cada uno, tensiones familiares y cosas de ese estilo—, pero en lo esencial se enfoca en retratar esa relación, ese potencial romance y esa locación plácida, bella y calma en la que transcurre su historia. Yoon Dan-bi se toma su tiempo para hacer esa pintura de situación y lugar. No se trata de un film con muchas peripecias ni situaciones enredadas desde la trama. Sus conflictos son simples, claros y por eso aún más contundentes.
El resto del tiempo —son 115 minutos que podrían durar un poco menos pero que fluyen igualmente con mucha naturalidad—, la película de la directora de Moving On trata de capturar la esencia de un momento de libertad, de miedos, de emociones fuertes y de conflictos que, al menos en ese momento, parecen de vida o muerte. La película suma, de vez en cuando, la lectura de diarios que la anciana dejó escritos. Y esos pequeños haikus, esas reflexiones sobre la vida y el paso del tiempo terminan calando hondo, no solo en los protagonistas sino también en los espectadores.
The World Before es formalmente clásica, más cercana al modo en el que el cine japonés hace este tipo de retratos de adolescencia que del coreano, con una tierna música que acompaña todo e imágenes de un pequeño pueblo costero de casas y puertas abiertas, de playas, bicicletas y conflictos interiorizados que no se notan a simple vista. Jin los tiene y los iremos conociendo. Dujae también. Cuando termine esta historia, ambos serán personas distintas. Tal vez no del todo adultos, pero más cerca de serlo.



