Venecia 2026: crítica de ‘Arrested Memory’, de Sabu (Venice Open)

Venecia 2026: crítica de ‘Arrested Memory’, de Sabu (Venice Open)

por - cine, Críticas, Festivales
07 Sep, 2026 05:00 | Sin comentarios

Un detective amnésico investiga un secuestro, pero sus fallas de memoria convierten una operación policial cuidadosamente planeada en una farsa cada vez más absurda.

Drama y comedia se mezclan de una manera constante en Arrested Memory, un policial de acción del realizador japonés Sabu, un veterano especialista en cine de género. Lo curioso del film —no tan curioso, en realidad, ya que el cine asiático nos tiene acostumbrados a estos combos— es que no puede definirse como una comedia dramática sino, más bien, una película que de a ratos es un drama, luego una comedia, más adelante un policial y luego vuelve a empezar todo otra vez.

El protagonista es Lee (Ethan Juan), un detective de la policía famoso en Taipei. Pero su caso inicial, preparado hasta el dedillo con su equipo de trabajo, sale mal porque el hombre, perturbado por algún motivo, se olvida lo que tiene que hacer y deja a todos en evidencia frente a sus rivales. El se despabila a tiempo para salvarse pero todo su equipo es masacrado ahí. Lee sufre algún tipo de amnesia que aparece de tanto en tanto y que le hace perder la noción de la realidad: no sabe dónde está parado ni qué está haciendo. Pero no se lo dice a nadie y, pese al trauma que lleva encima, sigue trabajando.

Tanto es así que lo ponen a cargo de lidiar con un secuestro, similar en más de un sentido al de High and Low, la película de Akira Kurosawa. A un importante empresario japonés que está en Taiwán le secuestran a su hijo y Lee va hacia su lujosa casa a ponerse a cargo de las negociaciones. Pero no está del todo en sus cabales, en el interín se olvida lo que está haciendo, suma a un adicto a la mesa de negociaciones y confunde la mayoría de las cosas que debe hacer. Pero milagrosamente nadie se da cuenta.

Es así que, cargando la bolsa de dinero (y el trauma) encima, Lee sale a las calles en su coche a arreglar con los secuestradores del niño. Pero, claro, en camino se olvida por completo quién es y qué está haciendo, y allí la película empieza a virar de un modo más directo a la comedia pura y dura con enredos, confusiones, un grupo torpe de ladronzuelos y otras situaciones más disparatadas que muchas veces él termina generando por su caos y confusión.

Por momentos el director de Postman Blues y Monday volverá a poner el foco en las pesadillas que Lee tiene por el trauma que carga y se ocupará luego de otras personas con similares problemas a los suyos —en su derrotero Lee conoce y ayuda casi sin quererlo a una chica suicida—, pero rápidamente abandona cualquier atisbo de introspección o profundidad psicológica prefiriendo utilizar su extraña manera de comportarse y su consecuente torpeza con resultados cómicos, que son bastante menos relevantes para el caso.

Arrested Memory, con sus apenas 87 minutos, funciona como un liviano ejercicio cómico acerca de un policía con amnesia que se mete en un lío tras otro al tratar de resolver un caso. Si bien nadie parece darse cuenta —no busquen demasiada plausibilidad, no pasa por ahí el cine de Sabu—, el tipo va atravesando distintas situaciones problemáticas y resolviéndolas bien, más por casualidad que por otra cosa. Hay un drama más interesante sobre un policía perturbado que no sabe cómo lidiar con su trabajo tras una situación traumática, pero esta no es esa película. Acá Sabu presenta ese personaje por un rato pero pronto lo abandona. O, mejor dicho, lo convierte en el relevo cómico de su propia historia.