
Venecia 2026: crítica de ‘I Matter’ (‘Eu contez’), de Alina Şerban (Spotlight)
Al cumplir dieciocho años, una joven romaní debe abandonar el orfanato mientras enfrenta prejuicios, familia, amor y su identidad propia.
Inspirada en la vida de la realizadora, I Matter se centra en las experiencias de una chica de origen romaní llamada Rebeca que vive en un orfanato ya que su padre está en la cárcel hace ya siete años. Rebeca está a punto de cumplir 18 años, lo que implica que deberá dejar el orfanato en el que creció y vivió buena parte de su vida. Y si bien el tema la angustia, sabe que su padre está por salir de la cárcel y asume que se irá de ahí a vivir con él. Pero no será tan sencillo y esta película cuenta el derrotero —más emocional que físico— de Rebeca en su proceso de salir a enfrentar el mundo.
Una chica amable, sonriente y con habilidad para actuar, cantar y bailar, Rebeca disfruta de su vida y de sus amigos en el orfanato, ya que —más allá de algunas malas experiencias— es lo más parecido que siempre tuvo a una familia. Pero las leyes son las leyes y a los 18 años hay que dejar el lugar. El problema es que muchos chicos y chicas terminan en la calle. Y Rebeca no quiere saber nada con eso. Como la salida de su padre de la cárcel empieza a demorarse, a la chica le queda otra opción: ser aceptada en alguna universidad. De serlo, legalmente se le permite extender su estadía hasta terminar sus estudios. Pero eso tampoco será sencillo.

I Matter se ocupa, de una manera amena y cálida, de los distintos problemas que debe afrontar Rebeca, problemas que van desde la marginación por ser romaní hasta las específicas dificultades ligadas a su situación: una historia de amor que se complica, amigas que se meten en problemas, falta de dinero. Su padre prueba no ser tan confiable como ella creía y la posibilidad de entrar a cursar estudios terciarios tiene sus inconvenientes. Pero es ella, esencialmente, la que se siente en un raro limbo entre lugares, pertenencias y sensibilidades. Quizás, para salir adelante, lo que tenga que hacer no sea abandonar su origen sino encontrarse a sí misma a partir de reconocerse en él.
La opera prima de la realizadora rumana de origen romaní tiene más el estilo de un film accesible y de estreno comercial que uno de los films rumanos que uno acostumbra ver en festivales. Con momentos musicales, algunos cómicos y personajes a los que se puede denominar como entrañables, se trata de un film para toda la familia, una historia de lucha y superación personal de una chica que le hace frente a todas las dificultades que se le presentan sin bajar (casi) nunca los brazos. Es, además, una película que pone en primer plano a personajes de esa enorme minoría étnica europea que se alejan de los estereotipos conocidos, permitiendo conocer otros lados y detalles de esa cultura.
Denisa Farcaș, la protagonista, le otorga un carisma especial a Rebeca. Y buena parte del encanto que posee por momentos el film pasa por los otros chicos que viven en el orfanato, que no son encarnados por actores sino por verdaderos chicos que viven en un lugar así. De hecho, quizás la mejor escena de I Matter llega en medio de los créditos cuando se ve un detrás de escena de la película y a los chicos celebrando el final del rodaje. La película es correcta, pero hay mucha más verdad y emoción en esa escena que en todo lo que vimos antes.



