Venecia 2026: crítica de ‘Les Indes’, de Pauline Julier y Nicolas Chapoulier (Giornate degli Autori)

Venecia 2026: crítica de ‘Les Indes’, de Pauline Julier y Nicolas Chapoulier (Giornate degli Autori)

por - cine, Críticas, Festivales
05 Sep, 2026 11:42 | Sin comentarios

En la Europa del siglo XVII, tres hombres emprenden un viaje que transforma un gesto diplomático en una experiencia brutal e inolvidable. En la sección Giornate degli Autori.

Este relato de época, inspirado en un hecho real, se acerca de manera lateral a un hecho histórico, narrando el viaje que, en el siglo XVII, un joven noble español realizó a Francia con el objetivo de llevar hasta el joven rey Luis XIV el retrato de la Infanta de España con la intención de que la conociera y así sellar la alianza entre las dos coronas. El hecho, simbólico pero importante, tenía un objetivo político y comercial en mente: unir a la monarquía española con la francesa y terminar por sellar la paz tras la guerra entre ambos países.

Pintada por Diego Velázquez en 1652, el retrato hoy famoso de María Teresa de Austria fue llevado por un pequeño grupo de personas, por tierra, de un país al otro, cuando todavía diversos conflictos bélicos estaban en pleno proceso. Alejandro (Théo Urtubey), el jovencísimo noble español, encara el viaje con la pretensión y la suficiencia que le dan rangos, acompañado por dos soldados franceses (Raphaël Thiéry y Lazare Minoungou), uno de ellos mudo. Pero con el paso de los días, los encuentros con otros pueblos, los choques con bandos en conflicto y el propio desgaste del viaje, la situación se va tornando cada vez más áspera, insoportable y violenta.

Lo que Les Indes narra es, por un lado, cómo este arrogante joven fascinado con las promesas del Nuevo Mundo va cayendo en la cuenta de la brutalidad de la vida fuera de los palacios y el mundo de la aristocracia. Y a partir de esta historia lo que se va desarrollando en paralelo es un cambio de época, con el fin de la Edad Media y todos los cambios políticos, económicos y científicos que eso traería aparejado. Pero en lo esencial el film de Julier y Chapoulier se interna en el «corazón de las tinieblas» convirtiendo este gesto entre dos coronas en una experiencia que empieza siendo extraña y termina convirtiéndose en algo brutal y salvaje.

Esta coproducción suizo-española tiene como uno de sus puntos de interés más fuerte en la radicalidad de la propuesta. Se trata de una experiencia más que de un relato clásico, un viaje inmersivo que no se apoya demasiado en el contexto ni en las explicaciones ni en los clichés del relato de época clásico. El espectador va ingresando en ese viaje casi de western que hacen los tres muy diferentes protagonistas, quienes van experimentando en carne propia —especialmente el menos experimentado Alejandro— las dificultades y zonas oscuras de ese peligroso viaje.

Es un film sobre un choque de mundos, conectados por una figura como la de Alejandro que pasa súbitamente de uno a otro, del muy refinado y elitista universo de las cortes a la realidad brusca de la naturaleza y de unos pueblos que habitan realidades muy diferentes a la de los reyes y nobles. La historia de amor, si se quiere, entre Luis XIV y la Infanta española tendrá sus consecuencias políticas posteriores —que serán tan dramáticas como relevantes— y lo que la película propone es que esa conexión se empezó a forjar aquí, en el barro.

Con momentos de una belleza sobrecogedora y otros ásperos, en los que la naturaleza presenta su lado más salvaje, Les Indes se propone como una película de caminos, de exploración, una experiencia física tanto para los protagonistas como para el espectador. Los cineastas —dos artistas multidisciplinarios suizos que trabajan también con instalaciones y en teatro— construyen una película por fuera de los estándares tradicionales del cine de época europeo.

El film podría compararse con un anti-western tipo Jauja y coquetea también con el tono contemplativo de Anoche conquisté Tebas, otro film español que estuvo el año pasado en la Giornate degli Autori, o hasta con la manera en la que Albert Serra presenta, estéticamente, sus films «de época«. Pero esa suma de referencias no alcanza del todo a describir Les Indes. Es un viaje cinematográfico que desafía al espectador a meterse adentro de una experiencia pesadillesca de la que, se sabe, será muy difícil salir.