Estrenos online: crítica de ‘Ali G: ¿Kien Ez Yo?’ (‘Alig: Who Iz I’), de Sacha Baron Cohen (Prime Video)

Estrenos online: crítica de ‘Ali G: ¿Kien Ez Yo?’ (‘Alig: Who Iz I’), de Sacha Baron Cohen (Prime Video)

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29 Oct, 2026 11:34 | Sin comentarios

Tras veinte años, Ali G se sorprende al enterarse de que su novia desde hace años, Julie, tiene 8 meses de embarazo. Con una nueva boca que alimentar, deja de holgazanear y se dirige a Estados Unidos para recuperar su antigua gloria. Disponible en Prime Video.

A casi un cuarto de siglo de su inicial aparición cinematográfica —previamente se había hecho famoso en la TV británica—, Sacha Baron Cohen regresa al personaje que le dio, al menos inicialmente, celebridad: Ali G, un muchacho blanco e inglés que adopta un personaje de rapero de origen jamaiquino y triunfa con eso. La primera película, de 2002, era una comedia más convencional y clásica. Para su secuela, Baron-Cohen adopta para Ali G el mismo formato de falso documental que le rindió tanto en las películas de Borat, quien terminó por convertirse en su personaje más famoso. Esto es: más allá de algunos pocos participantes que conocen la broma, la mayoría de los que aparecen en la película no tienen idea que son parte de una comedia que, la mayoría de las veces, se ríe de ellos.

El gag sobre el que se monta Ali G tiene su cierta gracia y uno podría pensar que en este cuarto de siglo cambiaron muchas cosas en la cultura occidental que transformaron a un personaje así en un resabio de otros tiempos. Y sobre eso mismo se apoya Who Iz I?, una comedia solo ocasionalmente divertida en la que el protagonista intenta averiguar si realmente es de origen negro o si se está apropiando culturalmente de los hábitos, vestuarios, manierismos y diálogos de otras personas.

Un repaso inicial sirve para entender la situación actual del personaje, que desapareció del mapa tras la cancelación de su show por parte de HBO (Nota: esto es bastante cierto, Da Ali G Show tuvo dos temporadas, 2003-2004, producidas por esa compañía) y hoy son pocos los que lo recuerdan. Cuando se entera que su novia Julie (Morgana Robinson, uno de los pocos actores que hay en la película) está embarazada, se da cuenta que tiene que hacer algo para mantener a su hijo. Una serie de confusiones le hacen creer que HBO ha renovado su show y parte para Estados Unidos para empezar a grabar, pero una vez allá se da cuenta que la propuesta no existe y tiene que ingeniárselas para sobrevivir.

El otro disparador narrativo lo introduce otro personaje que hace el propio Baron Cohen: el Dr. Nira Cain-N’Degeocello, un hombre blanco y políticamente correcto hasta el extremo que se autopercibe negro y que está decidido a demostrar que Ali G no lo es, por lo que organiza una campaña para desenmascararlo primero y echarlo del país después. Mientras eso sucede, Ali G se embarca en distintos trabajos mediáticos y, sobre todo, en una campaña de actualización cultural en la que trata, a su modo, de entender cómo cambió el mundo en estas décadas y por qué un personaje como el suyo —un rapero blanco que dice ser negro y habla y se mueve como jamaiquino— ahora es repudiable y cancelable.

Algunas bromas y observaciones inteligentes se cuelan en lo que, en el fondo, no es más que una comedia bastante burda de humillaciones por doquier en la que Ali G se topa con distintas personas (comunes y algunas figuras públicas, poco conocidas fuera de Estados Unidos) con las que dialoga e incomoda con sus actitudes torpes, sexualizadas o ridículas. En ese sentido no es muy distinto que Borat —otro personaje un tanto cancelado por políticamente incorrecto—, solo que su ángulo es otro.

Los mejores momentos están ligados a los encuentros del Dr. Nira y del agente del Mossad israelí Erran Morad (también Baron Cohen) con grupos radicales de ultra-derecha que parecen «comprar» casi todas las teorías conspirativas absurdas que uno u otro le proponen. Y si bien pronto el absurdo dará paso a bromas más adolescentes —Ali G lleva casi cualquier discusión al terreno sexual en un minuto—, Baron-Cohen vuelve a aprovechar, como lo hizo en la secuela de Borat, de 2020, que los personajes ridículos que ha creado hoy no son tan distintos a muchos que existen en el mundo real. Lo que antes era parodia ahora se parece bastante a la vida cotidiana.

El humor de Ali G funciona muy pocas veces en el film y, salvo contadas ocasiones, Who Iz I? es banal, repetitiva y no muy graciosa. Si bien admito que que el estilo humillante de burlarse de entrevistados nunca me convenció, mis problemas con el film no pasan por un tema de corrección política ni por una lectura ideológica. Simplemente me parece que buena parte del humor quedó viejo, le falta creatividad y se apoya en situaciones excesivamente ridículas, de esas que solo se sostienen en breves sketches y no mucho más que eso. Si bien el contexto ayuda —solo basta ver algunos canales de streaming reales para notar que no son muy diferentes al que hace en un momento Ali G acá—, la película no logra que el humor se sostenga por 90 minutos.