Series: reseña de ‘Carrie’, de Mike Flanagan

Series: reseña de ‘Carrie’, de Mike Flanagan

por - Críticas, Estrenos, Online, Series, Streaming
07 Oct, 2026 05:00 | Sin comentarios

La serie de Mike Flanagan para Prime Video reimagina y expande la novela de Stephen King para contar la historia de Carrie, una chica que tras la muerte de su padre es enviada a la escuela, donde sus poderes chocan contra un mundo hostil.

A esta altura de su carrera, Mike Flanagan puede ser considerado como el guionista y realizador más afín al mundo de Stephen King, ya que ha dedicado buena parte de su carrera a rehacer y expandir obras del autor, desde Gerald’s Game hasta La vida de Chuck, pasando por Doctor Sleep. Ninguna de las adaptaciones previas se cuentan entre lo más inspirado de su obra (en ese sentido, Midnight Mass y The Haunting of Hill House son mejores), pero no hay duda que el universo de King lo atraviesa, aún cuando no esté adaptando algún libro suyo. Ahora, con Carrie, le toca su desafío más importante, ya que la novela y la película original están entre los artículos más canónicos de su obra. Y animarse a desarmarlos y reconstruirlos es como jugar con fuego.

Sin embargo, ahí va Flanagan, poniéndole el pecho a las balas que seguramente llegarán de parte de los fans de Brian de Palma y de los que consideran que el libro y la película original son textos sagrados. Sin ponerme fundamentalista, algo de razón tienen los que piensan que no tiene sentido transformar Carrie en una serie. Que a veces basta con lo bueno y conocido. Atendiendo a estos prejuicios, hay que decir que Carrie no está nada mal, que Flanagan logra encontrarle la vuelta a la expansión de la historia agregándole temas y asuntos que le son propios y se han visto en otras series y películas suyas, además de explorar cuestiones contemporáneas que el texto y la película original —ambos de los años ’70— no podían siquiera imaginar.

Esta es una Carrie para la época de las redes sociales, del fundamentalismo religioso y de los atentados escolares, lo cual es lo mismo que decir que los problemas que atravesaba la protagonista de la novela y el film original han aumentado de un modo considerable. Esta versión XXL de Carrie cambia algunas cosas, mantiene otras, expande y agrega aquí o allá, pero en líneas generales se mantiene fiel a los temas del original. Si el bullying era un problema vergonzoso hace medio siglo, ahora es un modo de vida que le permite a algunos hasta ganar elecciones.

El principal cambio pasa por el personaje central. La Carrie de la serie es bastante distinta a la de Sissy Spacek. No es una chica misteriosa, extravagante y ajena a casi todo. El personaje concebido por Flanagan e interpretado por Summer H. Howell es una chica que, pese a sus experiencias pasadas, su encierro y su educación casera —Carrie no tiene aquí contacto con el mundo real hasta la preadolescencia— es bastante amable, tranquila y tan solo un poco tímida. Su problema principal es que no conoce nada del mundo ni de cómo relacionarse con las otras chicas y eso será lo que, finalmente, hará colapsar su mundo.

La serie propone algunos cambios de entrada y no solo de época. Todo aquí empieza con la muerte accidental del padre, muerte que revela la existencia de Carrie y de su madre, Margaret (Samantha Sloyan), que han vivido sin casi salir de su casa. En esta versión no son solo religiosos sino una familia de esas que viven creyendo en cualquier tipo de teoría conspirativa y se preparan como para no tener contacto con nada ni con nadie del exterior. Pero, al morir el padre, el estado obliga a su madre a llevar a Carrie a la escuela y, claramente, la chica no está preparada para esa masacre. Y la madre, tampoco.

La serie expandirá el rol de sus amigas, sus enemigas, los «chicos malos» que todos conocemos y, sobre todo, de la relación que cada uno de ellos tiene con sus padres. Esta Carrie es una serie sobre esa suerte de maldad que recorre las aulas y los pasillos de las escuelas secundarias —maldad que con las redes sociales creció exponencialmente—, pero más que nada es una historia acerca de los conflictos que genera tener una mala relación con tus padres. O con tus hijos. En ese sentido, la serie de Flanagan busca salvar a sus monstruosos adolescentes de cualquier culpa o pecado. Casi todo lo que hacen, por horrendo que sea, puede achacársele a sus desentendidos, crueles o religiosos progenitores. Y viendo cómo son algunos de ellos —especialmente mamá Margaret— hay que darle cierta razón.

A lo largo de sus ocho episodios Flanagan pasará por los momentos más conocidos de la liturgia de Carrie —sí, la escena de la menstruación en las duchas aparece en los primeros episodios— y todo lo que ocurre en la famosa noche de graduación se presenta de entrada, una información conocida transmitida por TV que permite organizar el resto del relato a modo de flashback, como si toda la serie fuese una reconstrucción al estilo documental de true crime. Y en un modo lo es. ¿Cuántas historias existen acerca de una chica con poderes telekinéticos capaz de prender fuego a un enorme salón y liquidar unas cientos de personas en el acto? Merecería su propia serie, ¿no es cierto?

Flanagan le dará recorrido también a las amigas/enemigas de Carrie, con Siena Agudong y Alison Thornton encarnando respectivamente a Sue y a Chris, las dos chicas con las que más nuestra protagonista se relaciona y las que tendrán un rol clave en su complicada vida escolar. Estará también el malvado Billy Nolan (Arthur Conti en el rol que en el film hizo John Travolta), el un tanto más presentable Tommy Ross (Joel Oulette) y Matthew Lillard en el rol del director del colegio. Entre los secundarios se destacará Tim Bagley, como Peter, el comprensivo consejero de los alumnos en la escuela.

Quizás la Carrie de Flanagan no sea realmente una historia de terror ni tenga el impacto en ese sentido que tuvo el film de De Palma. Uno podría pensarla más como un drama adolescente con elementos sobrenaturales, una experiencia angustiante acerca de lo cruel y difícil que puede ser la vida de los chicos de esa edad que sufren bullying escolar y que no saben qué hacer para evitarlo. Carrie tiene sus poderes para ayudarla a sobrellevar los malos tragos cotidianos que le depara su experiencia en la escuela, pero ahora ni eso alcanza para competir con una serie de posteos denigrantes en Instagram. Hoy el mejor superpoder lo tendrá quien consiga inutilizar los teléfonos móviles y las redes sociales. Con la telekinesis ya no basta.