Series: reseña de ‘Crystal Lake’, de Brad Caleb Kane (Universal+)

Series: reseña de ‘Crystal Lake’, de Brad Caleb Kane (Universal+)

por - Críticas, Estrenos, Online, Series, Streaming
13 Oct, 2026 12:01 | Sin comentarios

Linda Cardellini es Pamela Voorhees, cocinera de un campamento de verano a fines de los ‘70 cuyo hijo se ahoga en Crystal Lake. Cuando el lugar reabre, su dolor se vuelve peligroso. Desde el 16 de octubre en Universal+

En una nueva demostración de que a nadie ya se le cae una idea en Hollywood —o, mejor dicho, que los estudios prefieren viejos IPs conocidos que tomar nuevos riesgos—, apenas unos días después de la remake serializada de Carrie llega la versión serializada de Viernes 13, película de 1980 que forma parte del mismo ciclo exitoso del cine de terror de aquellos años. A diferencia de la remake del libro de Stephen King y la película de Brian De Palma, Crystal Lake podría considerarse un spin-off o variación a partir de explorar más a fondo el personaje de Pamela Voorhees, madre de Jason Voorhees, el personaje que terminó siendo conocido —aunque no lo fue inicialmente— como el asesino de la máscara de hockey.

Para explicar un poco el universo en el que se inserta Crystal Lake hay que hacer un poco de prehistoria. Todos los que no conozcan nada del original y prefieran seguir así antes de ver la serie, pueden pasar de largo este párrafo ya que tiene spoilers respecto a la película original que dirigió Sean S. Cunningham. En ese primer film, es Pamela la que venga la muerte de su hijo, el pequeño Jason —quien muere en el lago de un campamento de verano llamado Crystal Lake en 1957—, más de 20 años después, cuando reabren el campamento en cuestión. Las películas posteriores se centraron, en cambio, en el tal Jason, a quien —resumiendo una larga y enrevesada historia— lo hicieron sobrevivir a esa muerte para volver a vengarse.

La nueva serie altera en parte esta historia. Todo empieza directamente a fines de los años ’70 con Pamela (Linda Cardellini), que trabaja como cocinera en el campamento en cuestión, y su hijo, Jason, que sufre de hidrocefalia. El pequeño —a quien se lo muestra como un niño bastante tierno y amable— sufre constantes burlas por parte de los otros chicos y, en un momento de distracción, queda solo en medio del lago y en apariencia se ahoga. Pamela se tira al agua para salvarlo pero no consigue hacerlo. El cuerpo del niño, de todos modos, no aparece. Hasta ahí, salvo por el cambio de época, no hay grandes alteraciones.

El campamento se cierra por nueve meses pero al año siguiente sus dueños, necesitados de ingresos, lo vuelven a abrir. Y Pamela se enfurece con la decisión. Lo que se agrega a la trama y, en buena medida, pasa a ser uno de los ejes de la serie es que dos hombres, diciendo que son de la policía, vienen a buscarla. Es claro que los tipos no son lo que dicen ser. Pamela se da cuenta de eso y encuentra la manera —una bastante brutal— de sacárselos de encima. Y allí queda en evidencia que la mujer tiene un pasado problemático y que estos hombres tienen alguna conexión con esa parte de la trama.

Esta prehistoria del personaje de Pamela es, en parte, lo que la serie explorará de allí en adelante, corriéndose hasta cierto punto de la trama original para explorar otras cuestiones ligadas al personaje, pero siempre volviendo a los sucesos centrales ligados a la muerte de Jason y a la venganza que ella lleva adelante. Además de Pamela, los personajes clave de esta nueva versión son el Policía Levon Brooks (William Catlett), que se pone del lado de ella, al menos inicialmente, en solidaridad por la muerte de su hijo. Y su esposa Briana (Devin Kessler), a la que no le gusta nada esa cercanía. A la par, otros niños y cuidadores que son parte del campamento irán viendo como la hasta entonces amable señora Voorhees va perdiendo la calma y la cordura en su plan de vengar a su hijo.

El creador de la serie —quien trabajó en otras similares, como It: Welcome to Derry, además de Warrior y Tokyo Vice, entre otras— utilizará la iconografía, la música y el vestuario de los ’70, y su Crystal Lake combina modos narrativos actuales con una estética de época, en clave retro. Los espectadores que vieron la reciente película de terror Adolescencia, sexo y muerte en Campamento Miasma y no sabían de donde venían muchas de sus referencias y su estética, podrán encontrar casi todo aquí.

En los episodios adelantados a la prensa, la serie no parece salirse mucho de la fórmula, rescatando y replicando la estética y temática de la película original, con una importante cuota de gore y violencia. La actriz de la reciente DTF St. Louis es la protagonista excluyente y hace mucho para sacar adelante a la serie, otorgándole complejidad emocional a un personaje que en las películas no la tenía. Convengamos que entonces mucha falta no hacía. En esta versión de ocho horas de todas las historias que conocimos de modo más breve, esa complejidad es más que bienvenida.