Series: reseña de ‘La isla del tesoro’ (‘Treasure Island’), de Robert Murphy (Prime Video/MGM+)

Series: reseña de ‘La isla del tesoro’ (‘Treasure Island’), de Robert Murphy (Prime Video/MGM+)

por - Críticas, Estrenos, Online, Series, Streaming
18 Oct, 2026 06:00 | Sin comentarios

En esta serie de MGM+, el joven Jim Hawkins (Tom Sweet) y su madre viuda (Hayley Atwell) viajan al Caribe tras el tesoro del capitán Flint junto a Long John Silver (David Oyelowo), un pirata que se hace pasar por cocinero.

Se calculan en más de medio centenar las adaptaciones para el cine, la TV y las series de la clásica novela de Robert Louis Stevenson, La isla del tesoro. Si bien no hay ninguna que haya sido un reciente éxito (lo más parecido a eso es la película de animación El planeta del tesoro, de Disney, de 2002), el universo creado allí por el escritor escocés en 1883 está bastante solidificado en la memoria, más que nada como representante fundacional de la mitología «pirata», con sus loros, sus patas de palo y sus banderas marcadas con una «X». Sí, todo eso se origina allí.

Quizás para no caer en el lugar común o para ponerse al día con ciertos consumos culturales, la versión de Robert Murphy propone algunos cambios respecto al original. Algunos son puntuales y narrativos, pero otro tienen que ver con la propia lógica del cuento en sí y, sobre todo, con sus personajes. En esta Isla del tesoro, dos de los protagonistas principales bien no existen o han crecido mucho respecto a la novela de Stevenson. Sigue siendo, en principio, la historia del joven Jim Hawkins (Tom Sweet) y su viaje al Caribe en busca de un misterioso tesoro enterrado supuestamente allí por el mítico Capitán Flint, y la del pirata Long John Silver (David Oyelowo), el hombre con la pata de palo y el loro a cuestas que emprende ese mismo viaje con similar objetivo, solo que haciéndose pasar por cocinero.

Las adiciones o diferencias respecto al clásico texto es que aquí tiene un rol central Bess (Hayley Atwell), la madre de Jim, una mujer viuda que quiere conseguir marido y que viaja con ellos en el mítico barco La Hispaniola. La tal Bess en esta versión tiene mayor peso que su hijo Jim en el desarrollo de los acontecimientos, ya que es su presencia la que va instigando los enfrentamientos con Long John. En el barco viaja además un tal Aaron Graham (Jack Huston), personaje que no existe en la novela original y que, por detrás de su interés en Bess, guarda algunos secretos respecto a su rol en el barco, secretos que se irán revelando con el correr de los capítulos.

Los intentos de darle un costado político más evidente y de tener un rol femenino central importante modifican en parte la lógica del relato ya que, en cierto modo, la trama deja de funcionar como un coming-of-age para el personaje de Jim. Si bien ese aspecto de la historia permanece en segundo plano, el personaje también ahora ha cambiado (tiene una memoria fotográfica perfecta y eso le sirve para… ciertas cosas) y por momentos no es más que un espectador de lujo a las tensiones que se manejan entre su madre, el pirata-cocinero, el tal Aaron y el capitán del barco Smollett (Tristan Sturrock), este sí mantenido más o menos como lo imaginó Stevenson.

Treasure Island se propone como una serie veloz, enérgica, con personajes en continuo movimiento y acción constante, más cerca de Piratas del Caribe que de algo más serio y/o histórico. Narrativamente desorganizada pero encaminada hacia el destino más o menos conocido, lo más interesante que tiene para ofrecer es la performance idiosincrática y curiosa de Oyelowo en el rol del hombre con la pata de palo. Con un acento caribeño cargado y una energía desbordante propia de un musical —por momentos da la sensación que en cualquier momento se pondrá a cantar y a bailar—, el actor británico ofrece una actuación magnética, al punto que se recienten la serie cuando él no aparece. Atwell intenta equiparar esa ampulosidad, pero no siempre le funciona bien. Su Bess es tan exultante que por momentos parece estar en una comedia.

Con seis episodios relativamente breves, esta enésima y no particularmente notable adición a la lista de adaptaciones de la novela es, en el mejor de los casos, un entretenimiento menor y llevadero, pero jamás logra estar a la altura de la fama del texto. Uno entiende que se hagan modificaciones y alteraciones para darle frescura a un texto clásico —especialmente si ya se han hecho decenas de adaptaciones fieles—, pero en este caso no aportan demasiado. Al dejar al protagonista de la novela en un rol bastante más secundario, esta versión de La isla del tesoro deja de lado lo mejor que tiene la historia original: contar desde una mirada adolescente, un mundo de adultos.