Estrenos: crítica de ‘Entrega al límite’ (‘Runner’), de Scott Waugh

Estrenos: crítica de ‘Entrega al límite’ (‘Runner’), de Scott Waugh

por - cine, Críticas, Estrenos
03 Nov, 2026 04:01 | Sin comentarios

En este thriller de Angel Studios, Alan Ritchson es un ex soldado y alcohólico en recuperación que debe llevar un hígado en donación a una niña antes de que expire, mientras una banda de mafiosos los persigue. Con Owen Wilson y Rodrigo Santoro.

Cualquiera que maneje un coche para una aplicación de delivery debería pedir un fuerte aumento por hora si le piden entregas como esta. Es que Entrega al límite imagina la peor situación posible para alguien cuyo trabajo es entregar paquetes a domicilio. Es cierto, la tarea que debe cumplir Hank Malone (Alan «Reacher» Ritchson) no es exactamente igual a la de un chico que lleva una pizza en su bici. El hombre es un «runner», un musculoso y entrenado ex militar que se encarga de entregar pedidos un tanto más delicados e importantes. Y en el curso de los 98 minutos de la película le cabe uno especialmente difícil.

No tanto por lo que tiene que entregar en sí, sino por las personas que se involucran en el recorrido con el objetivo de quedárselo. Hank tiene que llevar un hígado de un donante a una niña que lo espera en la sala de un hospital. Tiene un tiempo limitado para hacerlo, ya que de pasar cierta cantidad de horas el órgano ya no sirve. Y es así que el hombre, un alcohólico en recuperación que está radicado en Australia y tiene, por supuesto, un trauma familiar pesando sobre sus anchos hombros, se mete en la tarea.

Scott Waugh (Need for Speed) es, como muchos de los buenos directores de género, un ex doble de acción, alguien que sabe mucho a la hora de armar ese tipo de escenas. Y es ese el fuerte de una película que unirá a Ritchson con Owen Wilson tratando de generar una dupla algo cómica que le de al relato algún tipo de encanto verbal y tono humorístico. Pero eso no funciona del todo bien. Waugh demuestra tener más ideas a la hora de montar espectaculares persecuciones que al poner a dos personas a conversar.

Wilson es Ben Bishop, el encargado de traer dicho hígado y quien acompaña a esa tecnológica heladerita sin soltarla casi de su mano. Lo que ninguno de los dos imagina es que un grupo armado y violento los perseguirá con intenciones de quedarse con el paquete, que aparentemente tiene un valor millonario en el mercado negro. ¿O tendrán otras, más secretas intenciones? El líder del grupo es Damián (el brasileño Rodrigo Santoro), un mafioso supuestamente colombiano que tiene entre ceja y ceja el paquete en cuestión y hará lo que sea para quedárselo.

Ese es el planteo sobre el que avanza y se sostiene Runner, una película de acción clase B cortesía del sello de cine «cristiano» Angel Studios, que se caracteriza por películas que cuentan historias ligadas a la fe o de inspiración familiar, y que se ha consolidado en la industria gracias a éxitos como Sound of Freedom (2023). Llamativamente violenta para ser una historia «inspiracional» y sin nada directamente religioso más allá del esfuerzo y sacrificio que los protagonistas hacen para salvarle la vida a una niña, la película de Waugh funciona mejor cuando se pone en movimiento. De hecho, por lejos la mejor escena es una persecución callejera en unas pocas tomas que es realmente impactante, por más que uno pueda imaginar que está llenas de trucos y manipulaciones en posproducción.

Por fuera de eso, no hay mucho. Las escenas de acción más ligadas a enfrentamientos y peleas con armas o cuerpo a cuerpo son mucho más rutinarias y menos creativas. Lo que sí funciona allí es Ritchson, quien con esa figura gigantesca casi de dibujo animado, torna más o menos plausible que un hombre pueda arreglárselas contra una docena o más. Junto a los bellos paisajes australianos —no tan vistos en el cine como los de ciudades estadounidenses—, Ritchson es el efecto especial que hace que la película no decaiga del todo.