
Series: reseña de ‘Muhammad Ali: el más grande’ (‘The Greatest’), de Ben Watkins (Prime Video)
Esta serie biográfica se ocupa de los primeros años de la carrera del que es considerado uno de los mejores boxeadores de la historia: Muhammad Ali. Esta primera temporada se ocupa de los inicios de su carrera. Está disponible en Prime Video.
La vida de Muhammad Ali ya fue contada de mil maneras: se han hecho películas de ficción, documentales y se han escrito una incontable cantidad de libros sobre su persona. Los hay más deportivos, más anecdóticos y más sociopolíticos. The Greatest, la serie de ficción creada por Ben Watkins, no intenta innovar en la materia. Lo que trata es de ir a fondo: en el detalle, en el día a día, en los conflictos cotidianos que fueron transformando a Cassius Clay en Muhammad Ali. No trata tampoco de ser revisionista: ante la duda, aquí se «imprime la leyenda», se cuenta la mitología tal como se la conoce a una nueva generación que quizás no esté tan familiarizada con la vida de quien quizás fue el boxeador más grande de todos los tiempos.
A tal punto es detallista la historia que toda la primera temporada apenas abarca los primeros años de su carrera, dando a entender que este proyecto —que tiene a Michael B. Jordan y a Jay Z entre sus productores, y que cuenta con la aprobación de los herederos del boxeador— está pensado para extenderse durante varios años. La historia ni siquiera se ocupa de su infancia sino que da comienzo con la pelea en la que el entonces llamado Cassius Clay, de 20 años, combate por la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Roma, en 1960. No adelantaremos cuando termina la temporada, pero al verla —por el nivel de atención al detalle que tiene cada episodio— se darán cuenta que no será mucho después.

Clay (una notable interpretación del poco conocido Jaalen Best) se consagra en Roma y vuelve a Louisville, Kentucky, donde vive con sus padres y su hermano, ya transformado en una celebridad. Todos quieren verlo, conocerlo, estar cerca suyo y hasta la ciudad organiza un desfile para festejar su triunfo y verlo pasar. Pero en medio de una época de segregación racial profunda, en el fondo las cosas no han cambiado nada. Por fuera de la pompa y la circunstancia sigue siendo un negro más al que rechazan atender en un restaurante o muestran en las casas de los millonarios como si fuera una presa.
La serie irá lidiando con esa dualidad en el corazón de Clay: la necesidad de triunfar, de profesionalizarse, de ser campeón del mundo en su categoría (pesados) y a la vez la de empezar a darse cuenta que el mundo alrededor suyo está lleno de injusticias. Su madre Odessa (Dana Gourrier) parece poder soportar las humillaciones que existen a su alrededor, pero su padre Cassius Sr. (Omari Hardwick) lidia con eso de una manera más conflictiva, enojándose y muchas veces descargando su agresión en los suyos. Entre esos polos de influencia se va desarrollando la personalidad del boxeador, hasta que pronto el joven empieza a tomar arriesgadas decisiones por su cuenta.
La primera temporada se ocupará de su búsqueda de entrenador (terminará, como todos saben o deberían saber, con Angelo Dundee, interpretado por Giovanni Ribisi), de conseguir un abogado que lo aconseje a la hora de firmar su primer contrato y, luego de convertirse en profesional, de elegir rivales para sus peleas. Sus etapas y contratiempos de esa evolución se contarán en una serie que también dedicará tiempo a ver cómo evolucionan en paralelo las carreras de dos grandes campeones de su mismo peso: Floyd Patterson y Sonny Liston.

The Greatest no es una serie para los que buscan un pantallazo de la vida del boxeador. Ocho episodios de casi una hora cada uno para contar menos de un lustro en la vida de Muhammad Ali dejan en claro que es un producto pensado para los que buscan lo que se llama un deep dive. De hecho, salvo por un par, la mayoría de los hitos más importantes de su vida no entran en el recorte de esta primera temporada. Gracias a esa especificidad, la serie se permite meterse más a fondo en las contradicciones del personaje, algo que Best transmite muy bien desde la actuación, llevándolo de a poco a transformarse en el Ali que todos conocemos.
Los que se metan en el mundo que muestra la serie (un episodio casi entero está dedicado a su celebración de la conquista del oro olímpico, para que se den una idea) podrán conocer la vida de Ali de una manera ortodoxa y prolija, que no innova pero que atrapa. No esperen un punto de vista diferente ni una controvertida reevaluación de su figura. La serie es oficial después de todo y lo que hace, más que ninguna otra cosa, es encumbrar la leyenda hasta transformarla en mármol.



