Festival de Mar del Plata: Nuevos Autores (9 críticas)

Festival de Mar del Plata: Nuevos Autores (9 críticas)

por - cine, Críticas, Festivales
10 Nov, 2016 06:04 | comentarios

En este post aparecerán las críticas de las películas de la sección Nuevos Autores del Festival de Mar del Plata, entre las que se cuentan las nuevas obras de Anocha Suwichakornpong (foto), Edgardo Castro, Felipe Guerrero, Jean-Gabriel Periot, Damien Manivel y otras que iré actualizando a medida que se acerque y avance el festival.

PANORAMA NUEVOS AUTORES

BY THE TIME IT GETS DARK, de Anocha Suwichakornpong

by-the-time-it-gets-dark-2-620x332La historia arranca de manera más o menos convencional con lo que parecen ser los preparativos para un rodaje: ensayos de escenas, fotos fijas, una cineasta entrevistando a una famosa escritora que se unió a una causa revolucionaria en los ’70 para escribir el guión para hacer esa película sobre su vida. Sumado a eso, vemos algunas escenas de lo que podría ser la película. Pero a los 20 minutos del filme, una chica que trabaja en un bar a la que le cuentan lo que están haciendo cuestiona la situación: ¿por qué no dejás que sea ella la que escriba su propia historia?», le dice a la cineasta.


Allí la película empieza a dar un vuelco que la torna cada vez más irreconocible. No se sabe si a partir de eso o de la ingesta de algunos hongos seguramente alucinógenos que cultivan en ese lugar, pero la cineasta empieza a verse a sí misma como otra persona, la película toma un tono medio fantasmagórico (entre Lynch y Apichatpong, con un touch de Meliés y de cine experimental) y se expande y descontrola. Empieza a contar nuevas historias (como la de una estrella pop que quiere actuar en cine y que canta en un videoclip), usa a los mismos actores en diferentes roles (acaso se trate de la película dentro de la película), se permite un monólogo de varios minutos sobre el uso de la telekinesis para luego avanzar sobre terrenos aún más indescifrables.

Más allá de lo impenetrable que puede volverse la película desde lo narrativo, especiamente en su segunda mitad, BY THE TIME IT GETS DARK parece construirse como la manera en la que la cineasta intenta discutir o analizar la representación de hechos terribles, como la masacre estudiantil de 1976 que esa escritora sobrevivió. En un momento ella le dice a la escritora que su vida es banal respecto a la suya y que es por eso que quiere filmarla. Y es ahí donde la cineasta (la de la ficción y la real) parecieran decidir probar filmar la banalidad de esa existencia cotidiana respecto a la de una generación previa que atravesó situaciones más duras. No hay conclusiones: hay un juego de dobles y de espejos, de reflejos entre realidades y ficciones, y de las posibilidades del cine de representar o no lo que no se conoce por experiencia. Un filme complejo, no hay dudas, pero que mete al espectador en sus misterios, también a partir de sus sugerentes imágenes y esa atmósfera tan propia de cierto cine tailandés en el cual lo real y lo imaginario parecen convivir en el mismo plano.

 

GULISTAN, LAND OF ROSES, de Zayné Aykol

Gulistan_1Tal vez no tan conocido como otros de los conflictos de Medio Oriente, la situación del pueblo kurdo –que no posee país propio y su población se divide en zonas que corresponden a Turquía, Siria, Irak e Irán– es extremadamente inestable y conflictiva, especialmente con Turquía. Este documental intenta acercarse a uno de los aspectos de esa disputa: las guerrillas femeninas del PKK, un partido de izquierda cuyo lider está preso y que lucha, mayormente en las montañas, contra el estado turco y, especialmente en lo que concierne al filme, contra ISIS. La película no contextualiza demasiado la situación –para informarse de detalles del PKK hay que recurrir a otros medios–, pero llama de entrada la atención por tener un ejército femenino en un universo mayoritariamente musulmán y tradicionalista en el que no se suelen ver mujeres en esas situaciones.

Aquí, las chicas practican con sus armas, entrenan y comparten anécdotas mientras se preparan para enfrentar a ISIS, cuya crueldad con las mujeres es parte de la discusión de las protagonistas del filme, que cuentan terribles historias sobre compañeras capturadas por ellos. Este entrenamiento militar –similar, en su tono, a la tradición de las guerrillas latinoamericanas de los ’70– se analiza, se ve venir y se estudia en un filme que, por motivos obvios, no llega ni intenta mostrar las batallas reales, que aparentemente son muy old school, con trincheras y armas clásicas, –nada de drones por aquí– sino que se conforma como un retrato de estas mujeres que se han puesto al frente de una batalla que, más allá de lo étnico, tiene que ver con el género.

Gulistan_4La atmósfera del entrenamiento es llamativamente jovial, como si estuviéramos viendo un campamento de amigas que “juegan” con la idea de que van a combatir y no de un grupo que, literalmente, se prepara para batallas posiblemente mortales por una montaña o una ciudad. Ese tono casi liviano le agrega otra capa de extrañeza a un filme que sorprende a cada momento por muchas de sus elecciones. Acaso su único “problema” es que su punto de vista está muy pegado al de las chicas del PKK, por lo que no sólo no se analizan situaciones posiblemente contradictorias del grupo sino que casi parece una invitación a unírseles en la batalla que, uno imagina, debe ser más cruenta y difícil de lo que parece aquí.

 

LIFE AFTER LIFE, de Zhang Hanyi

lifeafterlifeEsta opera prima china, producida por Jia Zhangke, procede por un lado de una manera a la que el cine independiente de ese país nos tiene acostumbrados y, por otro, de una forma totalmente inusual. El universo que retrata –y los tiempos y el tono que maneja– es bastante similar al de algunas viejas películas de Jia: los pequeños pueblos chinos que van desapareciendo a causa de la modernización. Aquí es una aldea cuyos trabajadores están siendo mudados a una suerte de bloque de edificios cercano y que luce seca, muerta y semiabandonada, casi como una superficie lunar. Pero en medio de ese clima de realismo social aparece un elemento inesperado y LIFE AFTER LIFE se convierte en una película de fantasmas, algo no solo poco común en el cine chino sino que suele ser censurado por las autoridades.

Lo «fantasmal/espiritual» se hace presente de entrada y se inserta en el filme sin provocar ninguna modificación estilística: un padre y su hijo se internan en un bosque en plan de salvar a un árbol que está frente a su casa y mudarlo a sus nuevos aposentos –el árbol parece tan muerto como todo lo que lo rodea– pero en un momento el cuerpo del niño es poseído por el espíritu de su madre, que murió, y de ahí en adelante el padre y el hijo/esposa (que parecen comunicarse telepáticamente) empiezan una búsqueda de primos y familiares por los pueblos aledaños que los ayuden a mover el árbol.

Esa no es la única instancia en la que lo sobrenatural se hace presente en el filme: habrá otras en las que algunos animales harán cosas un tanto inesperadas y otros espíritus aparecerán en las maneras menos pensadas. Pero no imaginen un filme de género ni nada parecido aquí, Y salvo una escena, nada que tenga que ver con el realismo mágico. Sigue siendo un drama seco y susurrado sobre familias separadas y distanciadas, sobre desplazamientos que rompen los lazos familiares (mudar el árbol cuyas raíces se extienden en el viejo hogar familiar es más que simbólico al respecto) y sobre las formas –en este caso bastante curiosas– en las que las distintas generaciones de una familia afrontan esta modernización.

 

 

LA NOCHE, de Edgardo Castro

La-nocheComo la película de Michelangelo Antonioni con la que comparte título, LA NOCHE de Castro es la crónica de una angustia, un cierto ennui contemporáneo, pero con recursos formales muy diferentes –si no directamente opuestos– a los del maestro italiano y otra clase social como protagonista. Castro construye una épica cotidiana y nocturna de la vida de Martín, un ser solitario interpretado por él mismo que vive por la zona del Once y cuya principal actividad parece ser tener aventuras sexuales de todo tipo (con hombres, travestis, en tríos o grupos), consumir drogas (cocaína, preferentemente) y beber hasta regresar desmayado a su departamento casi todas las noches.

No se lo ve trabajar, no se sabe nada de su pasado (no hay traumas ni abandonos visibles) ni se conoce mucho de su actualidad fuera de “la noche” a lo largo de los 135 minutos que dura el filme. Castro se filma a sí mismo en puro tiempo presente: los diálogos son todos ligados a acciones concretas, puntuales y al grano (conseguir droga, comprar una camisa, mirar a Fantino en la tele, pedir otra cerveza y así) y jamás hacen referencia a nada que esté fuera de cuadro. Es la crónica de una serie de noches –de una vida o de una etapa en la vida– de un tipo, su amiga travesti Guadalupe y algunos seres más (interpretados por actores no profesionales y “gente de la noche”, digamos) en algunas zonas porteñas no particularmente fashion.

lanocheCastro no se anda con vueltas en su descripción de estas vidas en las que el sexo y las drogas son los ingredientes principales: nada se oculta ni se disimula pero tampoco se exhibe para la “explotación” o el escándalo. Es el retrato más sincero posible, casi documental, de lo que son esas noches largas, esas vidas tambaleantes, esos cuerpos imperfectos, ese devenir constante sin rumbo fijo. No se critica, no se juzga, no se celebra, ni se trata de escandalizar. Es lo que es, lo que hay, lo que se vive, lo que les pasa.

Con John Cassavetes como referente principal –y cierto cine francés y europeo más sexualmente franco, pero lejos de cualquier aroma a Gaspar Noé–, Castro construye un relato crudo y duro pero casi nunca sórdido: hay momentos de celebración, ternura y belleza (el final es conmovedor) y muy pocos momentos donde se vive al borde del miedo o el peligro. La larga duración de cada secuencia –en su mayoría sexuales– sirve, a lo sumo, para dejar en el espectador la sensación de cierto hartazgo y repetición, una soledad que el personaje tapa con sexo que en muchos momentos parece más compulsivo que disfrutable.

LA NOCHE podría claramente definirse como un tour de force personal –autoral y actoral– de Castro y de la otra estrella de la película que es Guadalupe (Dolores Guadalupe Olivares), la que finalmente resulta su gran (su única) compañera. Apoyándose entre sí en esos momentos de potencial crisis, los dos terminan constituyéndose en los Ratso y Joe Buck de esta versión hardcore y local de PERDIDOS EN LA NOCHE: se tienen el uno al otro y eso tal vez alcance para soportar la angustia y el frenesí de buscarle el sentido a este paso por el mundo.

 

LE PARC, de Damien Manivel

le parcEsta pequeña película francesa que se presentó en la paralela sección ACID (dedicada al cine independiente francés) pasa de lo encantador a lo misterioso de una manera fluida e intrigante. Es una película pequeñísima que transcurre en un parque y tiene solo tres personajes. En lo que se podría llamar su “primer acto”, conocemos a dos adolescentes que tienen una de sus primeras citas en ese parque y hablan de las cosas banales y preguntas que se hacen en este tipo de citas mientras caminan por el lugar. Después de unas horas él se va y ella se queda en el lugar.

Las cosas empiezan a cambiar cuando recibe un inesperado mensaje de texto de él que conduce a una larga sesión de mensajes que Manivel filma solo con un plano fijo de la cara de ella y los textos en pantalla. Tras el intercambio empieza otra película, una en la que la protagonista se va internando en el parque por la noche tratando, literalmente, de deshacer lo andado mientras un guardia de seguridad la vigila y/o persigue. Con poquísimos elementos, un gran manejo de los tiempos, yendo del romance al suspenso y de regreso al humor (y a empezar todo otra vez), en apenas 70 minutos Manivel construye una película delicada y sorpresiva, luminosa y oscura a la vez, y sin temer jamás al ridículo.

 

LUMIERES D’ETE, de Jean-Gabriel Periot

summer-lights-1Takeda es un cineasta japonés que vive en Francia regresa a su país natal para realizar un documental televisivo sobre las consecuencias de Hiroshima. Durante la primera parte del filme lo que vemos es al cineasta entrevistar a una sobreviviente en una secuencia –la entrevista en sí– que bien podría ser documental. La anciana mujer le cuenta  su historia de aquel día y le habla de su hermana Michiko, que murió a consecuencia de la radiación. Una vez que la jornada de rodaje termina el protagonista sale a caminar y a despejarse, y en el medio de una plaza entabla una conversación con una chica que se extenderá durante buena parte del relato.

Ambos recorren la ciudad, comen en uno de sus mejores lugares, hablan de aquel momento y ella –curiosa, inquieta y vivaz– empieza a preguntarle por su vida. Las circunstancias los llevan a emprender un viaje que develará algunas revelaciones y sorpresas que no son tales si uno presta atención a la lógica del relato. Periot construye un económico, delicado y sensible homenaje a los muertos por el bombardeo a Hiroshima y cómo sus historias siguen siendo parte de la ciudad (y del país) por más que las cosas sean irreconocibles 70 años después.

En su debut en el largo de ficción, el cortometrajista y documentalista francés (UNE JEUNESSE ALLEMANDE) arma un filme delicado, con una liviandad que le quita solemnidad a lo que en definitiva es una dura y difícil historia. Se trata de un film pequeño que, de a poco, va revelando su simple pero potente truco narrativo, que le da un fuerte peso emocional a la historia

 

MI ULTIMO FRACASO, de Cecilia Kang

mi ultimo fracasoLos documentales familiares han explotado en los últimos años, en buena medida con motivo de la proliferación de cámaras digitales pequeñas, baratas y de buena calidad, lo mismo que equipos caseros de edición, etc. Este filme de Kang –de quien se vio un muy buen corto hace algunas ediciones de HISTORIAS BREVES— intenta hacer lo propio con su historia familiar, partiendo de la base de tratarse de una segunda generación de inmigrantes coreanos. Hay dos historias que se cuentan de manera cruzada y un poco confusa en el filme: por un lado un viaje de la directora a Corea con una profesora de arte suya y, por otro, un retrato de su hermana mayor, quien superó una difícil enfermedad años atrás, además de algunos romances complicados.

Las historias en lo específico resultan entrañables pero no logran cobrar fuerza un poco por el propio montaje confuso del filme y otro tanto porque, por lo bajo, hay otro tema que parece más interesante y que no termina por explorarse lo suficiente y que tiene que ver con las vidas de estos jóvenes argentinos de origen coreano que ya casi perdieron el idioma de sus padres y están prácticamente asimilados a la vida local. Las escenas en las que eso sale a la luz son, sin dudas, las mejores del filme.  Las otras, valiosas en cada caso y sin duda centrales a la vida de la realizadora, quedan un poco desdibujadas y recién sobre el final parecen cobrar un valor cinematográfico real y no solo uno personal/emocional. Los riesgos y los valores del diario personal/familiar llevado al cine están todos presentes en este breve, noble y desparejo filme.

 

NUNCA VAS A ESTAR SOLO, de Alex Andwandter.

nunca vasLos seguidores de la música pop y electrónica chilena conocerán seguramente el nombre de Alex, su música y también la de su banda, Teleradio Donoso (para los que no lo conocen, digamos que suena bastante similar a Miranda!). Lo que acaso no sepan es que Alex acaba de debutar como cineasta con un filme que tiene varios puntos en común con RARA, ya que ambos se basan en temáticas LGBT y se apoyan en casos reales. En este caso es el del tristemente famoso asesinato del joven Daniel Zamudio, un adolescente gay de 14 años que murió tras ser atacado violentamente por un grupo de neo-nazis en Chile. La versión del filme es libre, solo inspirada en ese hecho.

Hay otra similitud entre ambas películas: las dos eligen utilizar personajes “secundarios” a la trama para que a través de ellos la historia le llegue al público, digamos, straight. Aquí es el padre del protagonista el que cobrará cada vez más protagonismo en la historia. La primera mitad (la mejor) se centra casi exclusivamente en Pablo, quien va soltando cada vez más de manera pública (y, sabrá después, algo arriesgada) su sexualidad, algo que solo oculta en su barrio y en su casa, en la que vive con su padre. Su cuarto es su resguardo, su mundo privado cuyas intimidades solo comparte con su amiga Mari.

NeverBeAlonePero afuera no parecen estar dispuesto a aceptar a alguien como Pablo y si bien él lo sabe tampoco está dispuesto a esconderse permanentemente. Hasta que llega el hecho tan temido y el chico es brutalmente golpeado hasta quedar en coma. Allí la película se convierte en la toma de conciencia de Juan, el padre. No sólo de la sexualidad del hijo –de la que no parecía saber nada o elegía no mirar ni preguntar– sino de ciertas cuestiones como la cerrazón de miras del sistema privado de salud de Chile y la hipocresía de muchos de los que le rodean, desde sus socios a sus vecinos.

Curiosamente la segunda parte es la menos atractiva tanto en lo narrativo como en lo visual, ya que la ausencia de Pablo y sus amigos se hace notar, y Juan es una figura gris y solitaria de esas que tanto vemos en el cine latinoamericano. Pero, a la vez, es la más inteligente en lo que respecta a la mirada política del filme, extendiendo sus críticas de la violencia homofóbica a la violencia cotidiana que se ejerce con los ciudadanos chilenos cotidianamente, especialmente aquellos que no tienen los suficientes recursos. De algún modo, son dos películas en una: la primera, más entretenida e intensa, y la segunda, más gris y morosa. Ambas, de todos modos, ponen el acento en los costados más problemáticos de la economía, la política y la sociedad chilena. Costados que se pueden resumir en una frase: el desinterés y el desprecio por el otro, por el diferente, especialmente si no tiene ni la sexualidad ni la cantidad de dinero que “debería tener” para entrar en el sistema.

 

OSCURO ANIMAL, de Felipe Guerrero

Oscuro_animal-1475521_655xSiempre hay planos que, aunque aparentemente despojados de violencia, nos estremecen. En la película hay un momento en el que alguien cae boca arriba en medio de la tierra y la cámara nos muestra lo que ve desde allí: una serie de árboles y plantas de intensos colores verdes y variadas formas que se elevan, cubren el cielo yparecen mirarnos desde arriba. Aunque el paisaje es inmóvil, algo hace desesperante y aterrador a este plano: el apabullante ruido de la naturaleza selvática. A este murmullo o chirriar incesante de la selva se le suma la champeta y el punk, que aparecen cada tanto. Entendemos que en OSCURO ANIMAL prima el sonido de las cosas. Sentimos cómo esos sonidos se yuxtaponen, se interrumpen, se acompañan.

Lo escuchamos todo, menos a las tres protagonistas. Cada una vive el conflicto armado colombianodesde una perspectiva distinta, pero todas comparten el hecho de ubicarse en el espacio rural, encasas violentadas por las armas, casas precarias adornadas con afiches y baratijas, casas derruidas en medio de un boscaje inclemente. Guerrero parece mostrarnos que la convivencia del hombre y la naturaleza se da de forma poco armónica. Las tres protagonistas comparten, también, el mutismo. Ellas se vuelven, solamente, acciones. El efecto es paradójico: despojadas del habla, las tres parecen reducidas a meras bestias sobreviviendo en un ambiente hostil; pero, a la vez, sus acciones poco racionales les permitirán aferrarse a sus deseos individuales y vislumbrar, por un breve momento, su humanidad perdida.

Oscuro-animal_Film-Still-1-1024x576Esta no es una película solamente sobre la violencia. Es una exploración del comportamiento humano a través de un recorrido que va desde el caos telúrico de la selva colombiana, que parece regirse, solamente, por el mediano orden que ha impuesto el conflicto armado, hasta la poca esperanzadora ciudad de Bogotá. El recorrido es contrario al que han hecho varias películas colombianas de los últimos años, cuyos ojos se han apartado de la ciudad para mirar otros lugares. OSCURO ANIMAL es continuación, epítome y cierre de esa tradición. No creo que se pueda ir más allá ni que valga la pena hacerlo. Después de que hemos visto el drama íntimo de los personajes de pueblos, campos y selvas, nos enfrentamos, aquí, a un espacio sin humanidad aparente. A estas tres mujeres no se les ha reconocido esa humanidad y por ello la buscan.

En fin, todos los personajes y espacios —las mujeres silenciosas, los violentos armados, los pobres habitantes de los pueblos, la naturaleza despiadada, las casas derruidas— son una parte de ese oscuro animal, rumiante, sonoro, lleno de odio. (Johny Martínez, del Taller de Crítica que di en el Festival de Cartagena)