Ciclos: Espanoramas 2018 (6 reseñas)

Ciclos: Espanoramas 2018 (6 reseñas)

por - cine, Críticas
19 Feb, 2018 08:03 | Sin comentarios

Del 22 al 28 de febrero se verán en el Cine Gaumont películas valiosas como “La vida y nada más”, “Muchos hjos, un mono y un castillo”, “Dhogs”, “Júlia Ist”, “Converso” y “María (y los demás)”, entre otras. Entradas: 30 pesos. Aquí, breves críticas de los más interesantes títulos.

Del 22 al 28 de febrero se darán en el Gaumont (Rivadavia 1635) 14 películas recientes del cine español, con entradas a solo 30 pesos. Es la cuarta edición de este ciclo cuyas películas son seleccionadas por el ex programador de BAFICI, Fran Gayo. Aquí están los datos de horarios y funciones. Y aquí abajo, críticas de seis de las películas del ciclo.

LA VIDA Y NADA MAS, de Antonio Méndez Esparza

Seguramente buena parte del público no podrá reconocer qué hay de español en esta película y tendrá cierta razón. Salvo el director, no hay nada. Pero lo que sí hay es un extraordinario retrato de la vida de una madre y su hijo en un pequeño pueblo de la Florida tratando de salir adelante. El chico, que no ve a su padre que está a la cárcel, es serio, callado, se ocupa de su hermana pequeña mientras la madre trabaja, pero tiene una curiosa tendencia a meterse en problemas, acaso como modo de llamar la atención. La madre, en tanto, se sobreocupa para mantenerlos y empieza una nueva relación con un hombre, cosa que al chico no le cae nada simpático.

La vida cotidiana de ellos dos es el centro de esta película que cambia de eje más de una vez (parece centrada al principio en él, luego en ella, para regresar a él y así) pero que jamás se aleja de lo que le importa hacer: un retrato realista, humano y muy íntimo de la vida de esta familia que, como puede, trata de salir adelante superando las complicacions que se presentan. Salvo por un pequeño giro dramático un tanto “guionado” sobre el final, por momentos da la impresión que estamos viendo un documental, tan creíbles, cercanas y verdaderas que son las situaciones, los diálogos y, especialmente, los personajes. Una pequeña gran película que no tendrá mucho de “español” en un sentido clásico pero es una de las mejores de la muestra.

 

JULIA IST, de Elena Martin

Los viajes de estudio, de intercambio (el famoso Erasmus, en este caso), producen material muy rico en potenciales situaciones dramáticas. Y aquí, la directora y a la vez protagonista del filme aprovecha ese punto de partida (ella, Julia, se va de Barcelona a estudiar arquitectura a Berlín dejando a su novio allí) para plantear varios de esos temas ya clásicos pero con una frescura y vitalidad que impresionan. A las complicaciones de la adaptación al nuevo lugar (Berlín en pleno invierno) se le suman sus dificultades con el idioma, el dinero y los pocos amigos que logra hacer. Y, cuando la situación comienza a mejorar, aparecen los problemas, via Skype, con lo que ha dejado en casa.

Lo que cuenta Julia lo pueden haber vivido muchas de las personas que han decidido, en principio por un tiempo limitado, cambiar de país, de idioma y de amigos. El proceso es bastante clásico y la película no se aleja demasiado de ellos, pero logra que el personaje se vuelva complejo y ambiguo a la hora de enfrentar, no siempre de la mejor manera, las situaciones adversas de su nuevo universo. Pero la película –hecha por estudiantes de cine con bajísimo presupuesto– no se regodea en los problemas y dificultades del traslado sino también en sus placeres y descubrimientos. Una apertura a otros mundos que cambia a quien lo hace para siempre.

 

CONVERSO, de David Arratibel

Este documental familiar tiene algo de terapia grupal mezclada con experimentación formal sobre un tema bastante fuerte. David, el director del filme, entrevista a su familia (hermana mayor, cuñado, hermana y madre) tratando de entender porqué todos ellos se han vuelto católicos religiosos practicantes. David, que se considera agnóstico, no puede entender qué les ha pasado y, mediante conversaciones que se debía hace tiempo con ellos (el propio director asegura en el filme que hacerlo es una forma de romper ese silencio) va tratando de entender, sin ironizar ni hacer juicios de valor alguno, cómo esa gente que le era tan cercana hoy –al menos según la impresión que él tiene– se han transformado en otra cosa, casi en militantes del misticismo.

El filme tiene dos elementos que le juegan muy a favor. Por un lado, David decide hacer evidente la puesta en escena del documental, mostrando una de las cámaras que graba, los momentos previos o posteriores a las conversaciones, de una manera muy casera. Y, por el otro, que el realizador jamás juzga a sus familiares sino que trata de entenderlos y llegar a algún tipo de reconciliación con sus elecciones, tan distintas a las suyas. Pequeñísima y personal, la película logra de todos modos ser universal si uno la piensa no solo en torno a la religión sino a cómo las familias se van separando o distanciando por distintos motivos que nunca se conversan. Sí, la película puede ser un ejercicio terapéutico para David, pero también es uno que puede servirles a muchos.

 

MUCHOS HIJOS, UN MONO Y UN CASTILLO, de Gustavo Salmerón

Probablemente la película más divertida que vayan a ver en todo el ciclo, este documental premiado con el Goya y varios galardones más describe y retrata a la extravagante familia del director, especialmente su muy particular madre, todo un personaje, tan curioso como querible. El director, un conocido actor, ha filmado a su familia a lo largo de cierto tiempo y hace eje en esa historia, siendo Julita –la madre– la que lleva las riendas allí. El título tiene que ver con sus deseos de niña –que ha logrado cumplir en cierto modo– y la pelicula la muestra tanto en imágenes de archivo como en su vida cotidiana. Pero lo más fascinante es escucharla: es una máquina de tirar frases inolvidables.

El “eje” en cierto punto de la película está en la búsqueda que Julita y su hijo hacen de las vértebras de la abuela, que se han guardado en el castillo en cuestión. El problema es que Julita, que tiene 82 años, es de esas personas que guardan todo. Y lo que va encontrando y cómo va describiendo qué son y porqué fueron guardadas esas cosas, es parte de la simpatía de un filme que, por debajo, deja entrever algunas zonas históricas sociopolíticas de España un tanto más complejas. Pero la señora se roba la atención y este amoroso filme es un homenaje a ella.

 

MARIA (Y LOS DEMAS), de Nely Reguera

Bárbara Lennie –la actriz española de padres argentinos, protagonista de la película de Diego Lerman, UNA ESPECIE DE FAMILIA— es el plus que tiene esta comedia dramática centrada en una de esas reuniones familiares donde las cosas nunca salen del todo bien. Ella encarna a la María del título, una joven que anda por los treintaypico y que se ha dedicado a cuidar de su familia (padre y hermanos) desde la temprana muerte de su madre. Lo que la descoloca por completo es la decisión de su padre –bastante anciano– de casarse nuevamente, en este caso con su enfermera.

Para sorpresa de todos (incluyendo a sus hermanos), a María no la convence el plan pero no le queda otra que aceptarlo y organizar la boda en cuestión. En los preparativos y en los distintos encuentros irán surgiendo los conflictos y las dudas de María, una escritora cuya carrera no parece ir a ningún lado y que ha dejado de lado casi todo por demasiado tiempo. Con humor, ternura y algunas situaciones un tanto estereotipadas, la película sacará adelante su previsible conflicto, apoyada en gran parte por la solidez actoral de Lennie (MAGICAL GIRL) y por lo identificable de su conflicto personal. Sin ser una gran película, MARIA (Y LOS DEMAS) se acerca a un posible español que apueste por ser, a la vez, personal y comercial, cercano en sensibilidad a un público masivo pero a la vez dueño de una personalidad propia.

 

DHOGS, de Andrés Goteira

Esta inquietante película de origen gallego se codea con el gore para narrar una historia que toma prestada su estética del cine de terror y el western, siempre con un alto grado de violencia. Visualmente poderosa pese a su bajo presupuesto, la película apuesta por el shock para ir narrando el viaje de una mujer que pasa de beber una copa en un hotel de una ciudad con un ejecutivo a enredarse en una violenta y extraña aventura que la llevará hacia zonas tan desérticas como temibles. Estética clase B, un importante grado de crueldad (siempre dentro del marco del cine de género) y una serie de situaciones de alto impacto, varias con animales involucrados, la película seguramente interesará más que nada a los fans de cine de culto, de medianoche o a los que admiran las creativas reapropiaciones de cierto cine trash de los años ’60 y ’70.