BAFICI 2018: críticas de las secciones Artistas en Acción, Arquitectura y Gastronomía

BAFICI 2018: críticas de las secciones Artistas en Acción, Arquitectura y Gastronomía

por - cine, Críticas, Festivales
25 Mar, 2018 11:51 | Sin comentarios

Una mirada sobre siete títulos de estas secciones, todos ellos documentales que analizan la vida y obra de artistas como Jean-Michel Basquiat, arquitectos como Freddy Mamani, fotógrafos como Alberto García Alix, chefs como Albert Adriá, junto a otros que se meten en el universo de la alta cocina, la comida popular y los secretos del whisky escocés.

ARTISTAS EN ACCION

ALBERTO GARCIA ALIX – LA LINEA DE SOMBRA, de Nicolás Combarro (7)

Este documental español se centra en la figura de García Alix, extraordinario y premiado fotógrafo que se comenzó a hacer un nombre luego de la caída del franquismo, con la renovación democrática, siempre dentro del underground y de la posterior “movida madrileña”, retratando de maner franca, directa y bastante punk todo ese mundo y sus personajes con sus fotografías generalmente en interiores y blanco negro.

Pero Alix no pudo resistir las tentaciones de la época y su recorrido por su historia –la película se organiza en función de una serie de entrevistas grabadas en planos similares a los de muchas de sus fotos– es también un recorrido de adicciones, programas de cura, recaídas, escapes, enfermedades y la necesidad y el impulso de supervivencia utilizando muchas veces su arte como terapia personal.

La película lo toma en su actualidad, donde se observa la mezcla del profesional burgués y elegante cuyo innegable pasado hardcore es imposible de obviar y no solo por sus historias. Combarro deja que sean sus fotografías (muchas de ellas autorretratos), sus posteriores videos, su imagen actual y su dañada voz las que cuenten una historia que, a la vez, es la de parte de una generación que hizo de su vida una forma de arte (y viceversa) y que debe vivir con sus consecuencias (las buenas y las que no lo son tanto) hasta ahora.

 

BOOM FOR REAL: THE LATE TEENAGE YEARS OF JEAN MICHEL BASQUIAT, de Sara Driver (8)

Formalmente, el documental de Driver puede no ser demasiado original ni creativo –tiene demasiadas cabezas parlantes para serlo– pero tiene algunos elementos que lo separan del promedio de las películas históricas sobre personajes célebres. Por un lado, la cineasta (esposa, además, de Jim Jarmusch) conoció y fue amiga del actualmente mítico Basquiat a fines de los ‘70 en el Lower East Side neoyorquino y nadie tiene que explicarle la historia. Y por otro, conoce a todos (artistas, galeristas, graffiteros, bohemios de la Alphabet City) los que conocieron al misterioso y encantador adolescente en los años en los que era un hustler callejero con estilo que escribía en las paredes con un seudónimo y habla con todos ellos.

A eso habría que agregarle otros méritos, acaso los más importantes: el filme ofrece materiales de archivo propios que pocos hurgadores de viejos VHS podrían haber encontrado y, en lugar de hablar sobre el Basquiat consagrado, el que expuso en galerías, murió joven y se convirtió en vendedor de cuadros millonarios, elige contarnos su “origin story” armando un gran retrato del artista cachorro en versión Manhattan 77-81. O un retrato de la ciudad entonces a través de un personaje tan magnético como misterioso.

 

ARQUITECTURA

CHOLET, de Isaac Niemand (6)

Las construcciones de Freddy Mamani son, desde un punto estético, tan interesantes como por lo menos discutibles. Pero de lo que no hay dudas es que son originales y que capturan, en cierto modo, el universo que las rodean. Mamani es un ingeniero y arquitecto (no recibido, aclaran sus enemigos) que ha cambiado la fachada estética de El Alto, ciudad de los suburbios de La Paz que ha crecido exponencialmente en los últimos años y que está habitada en su mayoría por descendientes de pueblos originarios de la zona andina. Su particular estilo (que algunos califican más de diseño que puramente arquitectónico) intenta tomar de las culturas del lugar, a las que él mismo pertenece, agregándole un toque pop, casi de nuevo rico, de alguna manera ligado a los cambios socio-económicos de algunos habitantes de la zona a partir de los cambios que en el país trajo la presidencia de Evo Morales.

Las construcciones de Mamani incluyen locales y departamentos pero lo que más llama la atención en ellas son sus fachadas de diseño casi de pop art, sus enormes y bizarros salones de fiestas y, especialmente, los chalets que se ubican en la parte alta de los edificios en los que viven los dueños de los mismos y los que le dan el nombre “cholets” (chalet + cholo/as) a todo su proyecto estético. La película lo sigue a él y entrevista a expertos locales que están tanto a favor como en contra de sus trabajos, siempre intentando entender sus diseños –cuya estética recuerda, en cierto punto, a la del fotógrafo Marcos López pero en la arquitectura, o a ciertos edificios e interiores de salones chinos– en el marco de la historia, el presente y la estética de los pueblos originarios que habitan esa zona de Bolivia.

 

GASTRONOMIA

CONSTRUCTING ALBERT, de Laura Collado & Jim Loomis (6)

Muchos de los documentales gastronómicos tienen el problema de ser “atendidos por sus propios dueños”. Esto es: a cambio de un acceso muy importante a la intimidad de sus trabajos lo que se ofrece es un largo infomercial de cocineros, chefs o restaurantes, con el apoyo de los auspiciantes ligados a ellos. Esto es bueno saberlo de entrada: la película no oculta casi su carácter publicitario, de “house organ“, de los proyectos de Albert Adriá, el menos famoso de los hermanos creadores de El Bulli (el que se hizo célebre fue Ferrán), luego del cierre del mítico restaurante catalán.

De 2013 a esta parte, Albert estuvo abocado a un proyecto que luego llamó El Barri y que consiste en una media docena de distintos restaurantes distribuidos en unas pocas cuadras en Barcelona. El filme hace eje en la construcción y el trabajo en cada uno de ellos: el inicial y hoy consagrado Tickets, la vermutería Bodega 1900, la taquería Niño Viejo, el restaurante mexicano Hoja Santa, el restaurante fusión peruano-japonés Pakta y el proyecto más experimental 41º que luego cerró y se reconvirtió en la llamada Experiencia Enigma.

El filme sigue las idas y vueltas de estos restaurantes (desde lo edilicio hasta la construcción del menú, pasando por las relaciones interpersonales, inauguraciones y premios), poniendo finalmente el eje en la construción del más complejo de todos ellos, Enigma. En el transcurso de los cuatro años en el que los directores siguen al menor de los Adriá, el hombre se deja ver como un preocupado, intenso y a la vez creativo cocinero que trata de salir de la pesada sombra de su hermano mayor, tratando –con películas como esta– de construir su propia mitología.

 

E IL CIBO VA, EL VIAJE DE LA COMIDA ITALIANA, de Mercedes Córdova (7)

A años luz de la cocina ultramoderna de Adriá se mueve este documental que trata de investigar las transformaciones de la cocina italiana en “las Américas” poniendo el eje en los Estados Unidos y en la Argentina, países en los que la inmigración italiana fue enorme. La película, rodada en estos dos países y en Italia, muestra las diferencias entre las comidas originales de “la Madre Patria” y la que se fue armando por inmigrantes, un tanto “bastarda” para los puristas aunque defendida por los locales como producto de la hibridación cultural.

La película deja a ambos bandos la palabra: desde los italianos que manejan asociaciones ligadas a defender la verdadera cocina italiana o la verdadera pizza napolitana a los que, en las Américas, no ven con malos ojos las nuevas formas que esa comida ha tomado a partir de las migraciones y combinaciones culturales. Habrá italianos horrorizados por el concepto norteamericano del “parmesano” o del “spaghetti con albóndigas” mientras que otros definirán la pizza argentina como “un bizcocho con queso de goma”. En paralelo, y en especial en fiestas populares y en restaurantes, pizzerías y bodegones tanto porteños como neoyorquinos se asumirá y disfrutará sin prejuicios esas mezclas que escandalizan a los italianos.

Un tanto desordenadamente pero siempre de manera muy fresca y graciosa, el documental sigue a decenas de especialistas, chefs, vendedores de productos italianos (reales o truchos), trabajadores de cocinas, vendedores callejeros y analistas culturales que ayudan a pensar estas alteraciones gastronómicas, las mismas que crearon ese delicioso aunque geográficamente aberrante producto llamado “milanesa napolitana”.

 

MICHELIN STARS: TALES FROM THE KITCHEN, de Rasmus Dinesen (6)

Por el título uno podría pensar que se trata de otro “infomercial”, esta vez de la famosa guía que con sus estrellas determina para mucha gente cuáles son los mejores restaurantes del mundo. Pero no es tan así. En realidad el filme tiene muchos testimonios que cuestionan su validez y su importancia, dudan de su “honestidad” (la ligan a intereses comerciales) a la vez que muestran las duras consecuencias que puede tener en familias y restaurantes quedar fuera de sus listas o guías. Pero, de todos modos, también hablan responsables de las guías y fanáticos de sus recomendaciones.

Pero más que nada el eje es una excusa para recorrer y conocer a una decena de grandes chefs de Francia, el País Vasco, Dinamarca, Estados Unidos, Alemania y Japón (faltan, llamativamente, nombres y restaurantes de potencias de la gastronomía más premiada como Italia, Perú, México y Cataluña) que cuentan las historias y el presente de sus restaurantes para comentar, entre otras cosas, qué significa para ellos tener dos o tres estrellas Michelin y lo que puede implicar ganar (o, más que nada) perder una de ellas.

La película es un viaje con mucho de televisivo en la forma de mostrar el trabajo de los cocineros. Lo que la vuelve una película que supera el formato turismo gastronómico es su mirada un poco crítica de la famosa guía que ha llevado a suicidios, quiebras y también a alegrías y consagraciones inesperadas, siempre que se esté en el lugar adecuado en el momento justo.

 

SCOTCH: A GOLDEN DREAM, de Andrew Peat (7)

El scotch, el nombre que define a un país, a una bebida y a una cultura tiene acá un documental dedicado a celebrar y a defender a sus cultores más tradicionales y a explicar sus procesos y procedimientos de trabajo. El documental sigue a un grupo de especialistas –en especial a uno de ellos, considerado el Master Blender por excelencia y adorado por todos los otros– que han dedicado su vida al arte de hacer el mejor scotch posible.

El filme combina sus historias de vida, el trabajo que se hace en varias distilerías de una isla al norte de Escocia, los detalles de los procesos de elaboración hasta llegar al producto terminado, incluyendo botellas y copas tan artesanales como caras. Estamos hablando de botellas de miles y decenas de miles de dólares que son apreciadas por los conocedores en todo el mundo, que prefieren los “blends” y “single malts” de esta zona y están dispuestos a pagar lo que sea por ellos.

Desmitificando algunas historias (los whiskys de 50 años no tienen porqué ni suelen ser mejores que los del rango 12-18, dicen) y explicando otras en detalle (barriles, catas, medidas, blends, etc), la película puede no ser demasiado innovadora en lo formal pero, como ciertos documentales un tanto didácticos que también existen sobre el vino, es una buena puerta de ingreso al universo del whisky en su versión más escocesa posible, de esas que precisan subtítulos en inglés y todo.