Streaming: crítica de “Cities of Last Things”, de Ho Wi Ding (Netflix)

Streaming: crítica de “Cities of Last Things”, de Ho Wi Ding (Netflix)

por - cine, Críticas, Streaming
18 Jul, 2019 10:00 | Sin comentarios

Esta mezcla de drama y thriller está contada en tres tiempos, yendo del futuro al pasado, e investiga las causas que llevan a un ex policía a cometer una serie de actos violentos. De trama atrapante y de estilizada construcción, es una trágica historia acerca de un hombre psicológicamente perturbado.

Ganadora del premio a la mejor película de la sección competitiva Platform del Festival de Toronto, el quinto film del director taiwanés propone una construcción curiosa, intrigante y fatalista acerca del destino de un hombre. Dividida en tres partes (más una coda), CITIES OF LAST THINGS tiene la particularidad de estar contada… para atrás. Esto es: la película comienza en el futuro, sigue en el presente y termina en el pasado. No se trata de una estructura nueva (la han usado muchos cineastas, ahora me viene a la mente PEPPERMINT CANDY, del coreano Lee Chang-dong, que posee también otros puntos de contacto con el film de Ho) pero sí una que permite investigar el origen de una serie de situaciones trágicas y violentas.

La otra particularidad de CITIES OF LAST THINGS (cuyo arribo via Netflix en lugar del típico recorrido festivalero es una de las apuestas recientes de la compañía que consiste en tomar este tipo de películas sacándolas prácticamente de ese circuito) es estética. Si bien su fotografía y montaje conservan una línea a lo largo de todo el film (el DF, Jean Louis Vialard, es el mismo de películas de Apichatpong Weersethakul, Baltasar Kormákur y Christophe Honoré, entre otros), se puede decir que la primera parte toma las características de un relato oscuro de ciencia ficción (un poco BLADE RUNNER, otro poco Park Chan-wook, cuya OLDBOY también figura en el catálogo de referencias), la segunda de un policial romántico a lo Wong Kar-wai y la tercera un más clásico drama que incluye un largo segmento casi de formato teatral. Por lo menos hasta el sorprendente cierre.

Como la película comienza por el final es inevitable spoilear un poco su contenido ya que no solo está en el inicio sino que ayuda a aclarar algunas confusiones que los espectadores puedan llegar a tener con una trama que parece más compleja de lo que realmente es. La película arranca con un violento suicidio acompañado por un drone que deja en claro que estamos en una ciudad del futuro en la que esto de suicidarse es más común que lo deseado. Cuando parece que nos metemos de lleno en un episodio de BLACK MIRROR, el asunto cambia. Observándolo todo hay un ex policía, Zhang Dong Ling, con cara de no estar pasando un gran momento en su vida y que está en un plan de venganza contra una serie de sujetos. En ese momento no sabemos bien quiénes son algunos de ellos ni por qué los tiene entre ceja y ceja pero, de a poco, eso se irá develando.

Uno de ellos parece ser un alto funcionario, otra es su ¿ex? mujer a la que encuentra bailando sensualmente con otro hombre y habrá más personas con las que Zhang evidentemente tiene cuentas pendientes. Las excepciones son su hija y una prostituta que es en realidad un clon y que se parece mucho a una mujer que él cree haber conocido en el pasado. Al retroceder la historia lo que parecen ser unos 30 o más años, Zhang es ahora un joven policía entusiasta e incorruptible. Y de a poco iremos viendo cómo estas figuras que conocimos antes en versiones más avejentadas complicarán su vida de manera irreversible. Salvo una (la mujer en cuestión, quizás la misma que en el futuro está clonada y que en el presente es una ladronzuela francesa que está en Taiwan) que parece ofrecerle algún tipo de salvación, si se quiere sentimental.

CITIES OF LAST THINGS podría concluir ahí, en esas dos etapas que de alguna manera cierran esa historia: primero las consecuencias, luego las causas de la violencia, desgracias y revanchas del protagonista. Pero Ho quiere ir a un lugar un tanto más profundo –una suerte de trauma original– que no termina de funcionar del todo bien narrativamente aunque sí le ofrece a la película ese tipo de sorpresas y shocks que muchos espectadores buscan. Posiblemente innecesario (de hecho trae a colación otra película de estructura similar y de aún mayor violencia que prefiero no nombrar porque mencionarla sería casi spoilear esta), pero que aquí está usado, por suerte, de manera más melancólica y triste que en aquel film cuyo título les propongo adivinar en los comments.

Más allá de ese sino trágico que por momentos se presenta de un modo un tanto programático (la idea de que estamos destinados a la tragedia y que todos los caminos conducen hacia la decepción y la traición), CITIES OF LAST THINGS tiene una elegancia formal y un estilo que apuesta más por cierta angustia de policial negro y que la aleja del tipo de película “aleccionadora” que funciona mucho en festivales de cine. Si bien en cierto sentido lo es, Ho envuelve a su atribulado protagonista con las ropas de un policía que va perdiendo la cordura con el correr de los años (si ponemos la historia de modo cronológicamente correcto, claro) y transforma a su film en una tragedia personal. La historia de un hombre que jamás pudo escapar a su propia (mala) suerte.