Online: crítica de “Apocalypse Now: Final Cut”, de Francis Ford Coppola

Online: crítica de “Apocalypse Now: Final Cut”, de Francis Ford Coppola

Se acaba de estrenar en Estados Unidos y se editó en una caja de 6 BluRays una nueva edición, de tres horas, del clásico film sobre la guerra de Vietnam protagonizado por Martin Sheen, Marlon Brando y Robert Duvall. Aquí, un repaso de las diferencias con las anteriores versiones y una revisión crítica del entonces discutido y hoy celebrado film.

Existe realmente una edición definitiva, un verdadero Corte Final, de APOCALYPSE NOW? En cierto sentido se podría decir que no, que ni siquiera hay un corte del todo oficial ya que el original de 1979 tuvo varios retoques entre su presentación en la competencia del Festival de Cannes como work in progress (algo que no le impidió ganar la Palma de Oro) y su estreno comercial y aún diferencias respecto al final entre las versiones estrenadas. Consideremos esa última versión de 147 minutos –con los créditos del final en negro– como la matriz, la que vio la mayor parte de la gente a lo largo de las dos ultimas décadas del siglo XX, buena parte de ellos —entre los que me incluyo— seguramente en VHS o DVD.

En 2001, su director, Francis Ford Coppola decidió dar a conocer una versión que llamó APOCALYPSE NOW REDUX que duraba 50 minutos más que la estrenada en 1979 y que incluía varias escenas nuevas, especialmente un segundo encuentro con chicas de Playboy (hay uno que existe en la versión clásica) y la igualmente célebre escena de la plantación, un largo desvío narrativo de más de 20 minutos de duración que había sido eliminado íntegramente del corte original. Tuve la suerte de ver esta versión en un cine londinense y, para decirlo en criollo, me voló la peluca. Si el corte original ya era una de mis películas favoritas de la historia del cine habiéndola visto solo en VHS y DVD, la versión en pantalla grande y con los cambios acrecentaba esa idea. De hecho, cuando alguna gente me pregunta cuál es mi película preferida de la historia del cine he dicho más de una vez que es APOCALYPSE NOW.

Si bien verla en pantalla grande me impactó, me quedé con la impresión de que la versión original seguía siendo mejor. Más allá de los retoques de imagen y sonido, la narración de esa REDUX de casi 200 minutos perdía cierta fuerza en varios momentos. El pesadillesco descenso a los infiernos de la guerra de Vietnam que proponía seguía ahí solo que un tanto más disperso, menos efectivo y rotundo en lo narrativo aunque igual o más poderoso en el clima y el tono. De todos modos la historia no acaba allí ya que, con motivo de “hacer algo especial” (Coppola dixit) por el 40 aniversario de la película (cuya larga, complicada y costosa producción amerita una nota aparte y les recomiendo ver el documental HEARTS OF DARKNESS para hacerse una idea de lo que fue), Coppola decidió encarar una nueva edición a la que llamó, con la idea de no dejar dudas, CORTE FINAL.

Ese FINAL CUT se estrenó en salas de cine en algunos países (como Estados Unidos y Gran Bretaña, en algunos casos en IMAX) a mediados de agosto y, dos semanas después, se editó en versión digital (BluRay, etc.) en una caja de 6 discos que incluye también remasterizaciones de las otras dos versiones, además de cientos de extras. Con una duración de 182 minutos se podría decir que es un intermedio entre la versión original y la Redux, ya que dura unos 35 minutos más que la primera y 15 menos que la segunda. Pasaré ahora a detallar los específicos cambios, pero tengo la impresión que lo más importante de este FINAL CUT no pasa por allí sino por la impresionante calidad de imagen y sonido que tiene esta nueva versión terminada en 4K Digital ya que está hecha a partir de un escaneo del negativo original, lo mismo que su sonido remezclado en Dolby Atmos (los obsesivos de los detalles técnicos pueden leer más sobre el tema, en inglés, acá y acá).

Por momentos uno tiene la impresión de estar viendo una película diferente, tal es el grado de detalle en los colores, la iluminación y, especialmente, el sonido de la nueva edición. No solo, obviamente, con respecto a las versiones en video hogareño de las anteriores sino hasta es comparable a las cinematográficas. No tuve la suerte de ver FINAL CUT en cine, pero a juzgar por lo que se ve en una buena pantalla hogareña no hay dudas que este 4K puede competir en calidad —mal que les pese a los puristas del fílmico y admitiendo las específicas diferencias— con las versiones en 35mm. que circularon históricamente. Se recomienda también, claro, escucharla un buen equipo de sonido o con auriculares de buena calidad. Las fotos que ilustran la nota son tomadas de esta versión.

En lo que respecta a los cambios específicos, habría que ir en detalle uno por uno ya que, si bien no hay nuevos materiales que no estuvieran en REDUX algunos están acomodados de manera tal que cambian algunas perspectivas. Algunas de las cosas de esa versión XXL desaparecieron del todo o en partes, pero la gran mayoría se mantuvieron. En resumen, el inicio es exactamente igual y las primeras alteraciones de importancia suceden en las escenas del Coronel Kilgore (un alucinado y alucinante Robert Duvall): algunos pequeños momentos de REDUX se mantuvieron, otros no, pero el principal cambio, ligado a una extensión del tema del surf (la entrega de un traje de baño a Lance/Sam Bottoms y, especialmente, el robo de la tabla de Kilgore) vuelve a aparecer aquí, lo mismo que la modificación de la siguiente escena en la que Willard y Chef (Frederic Forrest) buscan mangos y se topan con un tigre. La conexión entre ambas escenas es más clara. Aquí también la escena de “Satisfaction” está movida, como en REDUX, para después de Kilgore, lo cual es una decisión que tiene muchísimo sentido, en relación a la original en la que dicha escena aparece mucho antes y un tanto descolgada.

La principal secuencia de REDUX que no está aquí es el “reencuentro” con las chicas de Playboy que tiene lugar después de la apoteósica y caótica secuencia de las mismas chicas bailando para la masa excitada de soldados norteamericanos que se les abalanzan y les obligan a cancelar el show por la mitad y fugarse. Los que vieron la versión más larga recordarán que los miembros de la tripulación de Willard (Martin Sheen) vuelven a encontrarse con las chicas y viven situaciones de intimidad bastante gráficas con ellas. Todo eso desapareció en FINAL CUT de cuajo. La embarcación sigue su marcha al encuentro del Coronel Kurtz como lo hacía en la película original. Aquí Coppola decidió volver al origen. La ausencia de esa escena reduce 10 de los 15 minutos de diferencia con REDUX.

Ya sé que pasaron 40 años del estreno original, pero cumplo en avisar que de aquí en adelante hay algo así como SPOILERS.

Lo que sí se mantuvo, de manera casi íntegra, es la “secuencia de la plantación” en la que Willard y sus hombres, tras la muerte de “Clean” (Laurence Fishburne), llegan a una zona de Camboya en la que viven unos aristócratas franceses dueños de la plantación en cuestión. Allí entierran al joven con sus pasacasettes, se ve a los dueños de casa hablándole a Willard y discutiendo fuertemente entre ellos cuestiones ligadas a la guerra y, finalmente, un momento de intimidad –y opio– entre el capitán y la viuda Roxanne (Aurore Clément). Sigo creyendo que es una secuencia un tanto larga que, si bien da un contexto sociopolítico a la película, lo hace de una manera un tanto torpe y subrayada, frena un poco su impulso narrativo y produce una suerte de escena romántica que, aunque bellamente filmada, se siente fuera de lugar.

Pero de todos modos no me parece necesariamente problemática, especialmente en esta versión en la que la locación se luce cinematográficamente como nunca antes. La secuencia en sí se extiende por 22 minutos y es, más allá de otros detalles, la principal diferencia entre esta versión y la original. Algunos críticos consideraron que Coppola decidió volverla a incluir porque es la única parte del film en la que hay un rol femenino importante (y no el de conejitas de Playboy, que no es muy políticamente correcto hoy) mientras que otros aseguran que la dejó porque dos de sus hijos —en especial Gian Carlo, que falleció en 1986, a los 22 años— aparece ahí. Considerando la devoción familiera de Coppola apostaría más por esta opción, aunque creo que si está aquí, fundamentalmente, es porque le parece relevante y valiosa.

De allí en adelante, APOCALYPSE NOW: FINAL CUT tiene un solo cambio con REDUX ya que aquí vuelve a desaparecer la escena del Coronel Kurtz (Marlon Brando) le lee a un enjaulado Willard una nota de la Revista Time. Es decir, aquí Coppola vuelve al corte original y le resta otros 5 minutos al corte de 2001. De hecho, uno podría resumir que sin la segunda escena con las chicas de Playboy y sin esta otra, están más o menos los 15 minutos de diferencia que hay entre FINAL CUT y REDUX. Hay otros detalles más pequeños, pero no son realmente notorios. Lo cierto es que, según contó Coppola en una entrevista, si bien el nuevo negativo le permitía conseguir una imagen mucho más clara y limpia de las escenas que tienen lugar una vez que aparece Kurtz, él decidió mantener la oscuridad y las sombras del original, ya que considera fundamental —con razón— la profunda negritud que acompaña a Kurtz en sus escenas. El final es el que Coppola dejó desde que levantó las escenas de la destrucción del lugar que iban con los créditos, algo que hizo poco después del estreno del film en 1979. Es decir: siguen yendo sobre una pantalla negra.

Como decía anteriormente, no hay cambios esenciales en FINAL CUT más allá de la escena de la plantación y los agregados “surfistas” a la secuencia de Kilgore. Podría decirse que es una especie de decisión casi salomónica de hacer un corte intermedio entre el original –que Coppola considera cercenado por las presiones comerciales del estreno– y el de 2001, en el que puso todo lo que le pareció importante entre la enorme cantidad de material que había quedado afuera. Lo fundamental aquí pasa por volver a traer al presente una película que amerita ser vista y apreciada con la mejor calidad posible ya que es un milagro cinematográfico, en especial tomando en cuenta las enormes dificultades físicas, mentales y económicas de su producción. Y que, a 40 años de su estreno original, sigue siendo igual de inmersiva y alucinante que en 1979,

APOCALYPSE NOW, en cualquiera de sus versiones, es una película que muestra la guerra desde un lugar pesadillesco y que construye, a partir de algunas imágenes casi psicodélicas y muchas escenas entre absurdas, violentas y desesperantes, una idea de la guerra como un delirante ejercicio de pura insanía. En esa suerte de “vale todo”, Coppola presenta diferentes miradas e interpretaciones de cómo afrontar esa experiencia (la de los generales, la de Kilgore, la de los franceses y, finalmente, la de Kurtz, con Willard siendo alterado por todas ellas) y ninguna de ellas resulta del todo satisfactoria, ya que son hechos tan brutales que superan cualquier interpretación posible y que se resisten a ser pensados desde cualquier lógica. En medio del caos que nos ofrece desde la pantalla, APOCALYPSE NOW califica como lo más parecido a lo que muchos de nosotros vamos a estar respecto a una experiencia bélica.