BAFICI 2015: Competencia de Vanguardia y Género (14 reseñas)

BAFICI 2015: Competencia de Vanguardia y Género (14 reseñas)

por - Críticas
13 Abr, 2015 10:03 | comentarios

La sección Vanguardia y Género propone, como es usual desde que se creó, una combinación interesante aunque caprichosa de películas que pueden ser consideradas dentro de las categorías que dan título a la sección, y a la vez se extiende en formatos para incluir tanto cortos como largos, y películas que son definitivamente inclasificables. En […]

bafici-logoLa sección Vanguardia y Género propone, como es usual desde que se creó, una combinación interesante aunque caprichosa de películas que pueden ser consideradas dentro de las categorías que dan título a la sección, y a la vez se extiende en formatos para incluir tanto cortos como largos, y películas que son definitivamente inclasificables. En ese sentido, es una suma de propuestas tan variadas como diferentes entre sí, lo que generará –previsiblemente– amores y odios, fascinaciones e irritaciones varias.

Aquí va, entonces, una serie de reseñas de varias de las películas de la sección.

 

35 Y SOLTERA, de Paula Schargorodsky (Argentina)


35 y solteraHace poco más de un año, Paula tuvo un relativo salto a la fama (en estos tiempos de fama efímera y de redes sociales) cuando un corto suyo se empezó a difundir en The New York Times, siendo muy visto, comentado, analizado y criticado. Esta es la versión larga de ese corto, que explora en profundidad lo que el corto sugería: la presión que siente Paula y su generación de, al llegar a una determinada edad, «sentar cabeza», casarse, tener hijos, etc. Para Schargorodsky la disyuntiva es fuerte: todas sus amigas se casan y tienen bebés y si bien ella disfruta del hecho de estar en pareja también ama estar sola y sin compromisos de ese tipo. En el filme, casi un diario personal filmado a lo largo de mucho tiempo, visita a sus ex novios o recorre su largo archivo en video que guarda prolijamente, para analizar qué sucedió en sus relaciones y porqué acabaron como acabaron, además de hablar con amigas y, en especial, con su madre, además de mostrar el detrás de escena del propio documental. La película es creativa y original, una mezcla de ensayo y memoir que se permite ser íntimo y autocrítico, aunque por momentos está a riesgo de convertire en una sesión de terapia pública. Pero Paula jamás cae en la «autoayuda» ni encuentra respuestas ni se ofrece a dar consejos al espectador. Al contrario, plantea su película como una pregunta pública y personal a la vez. ¿Se puede tener una vida completa en lo personal y profesional sin tener que cumplir con las reglas de casarse y tener hijos? Si bien la pregunta no es nada nueva, la perspectiva amable y accesible de la directora (a mitad de camino entre la comedia a lo SEX AND THE CITY y el documental confesional) torna a su película en una de las propuestas locales más amables y simpáticas de este festival.

 

VICTORIA, de Sebastian Schipper (Alemania)

VictoriaLas películas filmadas en una sola toma parecen estar a punto de volverse una moda. Con la capacidad del digital de filmar todo el tiempo que uno quiera, con la movilidad de las pequeñas cámaras y con las posibilidades técnicas de tapar las uniones de planos digitalmente (es decir, falsear el plano único secuencia) me da la impresión que tras el éxito de BIRDMAN y la segura repercusión de VICTORIA saldrán varios a organizar sus películas de similar manera. El filme de Schipper dura 140 minutos y, asegura el realizador, está hecho todo de un tirón: un rodaje que comenzó a las 4.30am y terminó cerca de las 7am. Otros dicen que en realidad son al menos tres tomas diferentes y están los que aseguran que Schipper filmó tres veces toda la película entera y luego usó la que le salió mejor. Nunca lo sabremos bien, o tal vez sí, pero lo que importa finalmente es si con eso logra crear una buena película. Y lo cierto es que lo logra y la tensión creada por el plano secuencia ayuda bastante. (Ver crítica completa, de la Berlinale 2015, aquí)

 

NOVA DUBAI, de Gustavo Vinagre (Brasil)

Nova DubaiInclasificable mediometraje que plantea una suerte de revolución sexual gay para detener una serie de construcciones edilicias en una zona de San Pablo que intentan llamar «Nuevo Dubai». Pero la película excede a esa simplificación ya que intenta describir a un grupo de personajes en su vida cotidiana (con abundante y muy franca actividad sexual) en la que esa suerte de confusa militancia que se opone al desarrollo urbanístico por medio de una violencia sexual es una parte más de un transcurrir diario que incluye hacer karaoke sobre canciones de Miley Cyrus, circular por la ciudad, hablar y escuchar, en algunos segmentos que apuestan por un tono documental dentro de un todo tan enrarecido como provocativo y original. No será para todos los públicos, previsiblemente, pero es una de las propuestas más arriesgadas de la sección y del cine brasileño reciente.

 

SETH’S DOMINION, de Luc Chamberland (Canadá)

sethLa extraordinaria obra de Seth (así, a secas) está en primer plano en este muy atractivo documental en el que el artista gráfico (caricaturista, pero también escritor, constructor de maquetas, trabajador compulsivo) habla de su vida y su obra, basada en la idea del comic como reflejo de la vida interior y de los pensamientos y las sensaciones de su creador. El trazo simple y contundente de Seth, a lo largo de sus variadas obras que a muchos le harán recordar la precisión formal y detallista del cine de Wes Anderson, sirve para generar un cuerpo de obra autobiográfico en el que nos va contando su infancia, su adolescencia, sus lugares y experiencias. El mediometraje muestra algunos cortos animados en base a los comics de Seth, entrevistas a varios de sus colegas y amigos, y la voz en off del mismísimo autor que, además de mostrar y leer sus propios textos, analiza la poética entre nostálgica y melancólica que los recorre. Una concisa y atrapante película sobre un artista que, al menos para los no estamos especializados en el tema, es un placer descubrir.

 

MUERTE BLANCA, de Roberto Collío (Chile)

Muerte blancaEste cortometraje mezcla animación y acción en vivo para retratar un episodio terrible de la reciente historia chilena: la muerte, en 2005, de 44 soldados y un sargento que fueron «tragados» por una tormenta de nieve que los sorprendió durante una jornada (la última) de su entrenamiento militar. Collío dramatiza la potencial narrativa de los acontecimientos mostrando los lugares recorridos por los soldados hoy, utilizando voces grabadas de conversaciones y llamados entre los militares (entiendo que reconstruidas o imaginadas) y animando lo que las imágenes no pueden contar, opción preferible a la idea de reconstruir dramáticamente con actores la tragedia. La potencia de las imágenes y las voces son lo suficientemente evocadoras como para con solo 17 minutos el espectador se lleve la sensación de la magnitud y la densidad de la tragedia de esos soldados perdidos en el monte e imposibilitados de encontrar una salvación.

 

 

AMOR ETERNO, de Marcal Forés (España)

Amor eternoNo me gustó nada su anterior filme que pasó por BAFICI, ANIMALS, pero este breve y contundente filme tiene muchos más elementos atractivos, si bien elige apostar por la crueldad y la truculencia allí donde no es necesario, en una suerte de mezcla entre EL DESCONOCIDO DEL LAGO y película de vampiros (o LA NARANJA MECANICA) en la que un grupo de jóvenes se dedica a hacer de las suyas con muchas personas (en su mayoría, homosexuales) que van a tener sexo a una zona boscosa y oculta en las afueras de la ciudad. El eje está puesto en la historia de atracción sexual entre un profesor y su alumno adolescente, que pasa del sexo casual a la obsesión del maestro por el joven, sin saber que el muchacho pertenece a esta banda que se aprovechará del deseo del hombre mayor para inquietarlo cada vez más. Con momentos de fuerte tensión (por momentos exacerbada innecesariamente hacia las zonas del torture porn), Forés consigue hacer una suerte de retrato del deseo y la pulsión sexual y/o amorosa que se escapa de todas las normas.

 

EQUI Y N’OTRU TIEMPU, de Lluis Ramon Bande (España)

Equí y n'otru tiempuBande narra los asesinatos de cientos de maquis (guerrilleros antifascistas) asturianos durante la Guerra Civil española, haciendo eje entre fines de los años ’30 y principios de los ’50. La película tiene una apertura en la cual un sobreviviente de un fusilamiento narra los hechos mientras vemos fotografías de la época para luego centrarse en una radical puesta en escena de esas historias: un texto en negro cuenta quiénes, dónde y cuándo murieron y luego se muestra un plano fijo de esos mismos lugares en la actualidad. En su mayoría son montess y parajes alejados en los que esta resistencia antifascista fue masacrada, pero también los lugares incluyen zonas urbanas, ahora muy modificadas respecto a la época en la que los acontecimientos sucedieron. Con algunos puntos de contacto con las películas del argentino Jonathan Perel, el filme de Bande muestra el territorio como testigo silencioso de las más cruentas historias de nuestros países.

 

A GIRL WALKS HOME ALONE AT NIGHT, de Amy Lily Amirpour (Estados Unidos)

A Girl Walks Home Alone at NightUna de las películas más originales y celebradas en el circuito festivalero de 2014 es esta opera prima de la realizadora de origen iraní que, un poco como ATOMIC HEART en la Competencia Internacional, propone un cambio estilístico radical para lo que uno está acostumbrado a considerar como cine iraní. Si bien la realizadora está radicada en Estados Unidos y la película no fue filmada en Irán, supuestamente transcurre allí, aunque en realidad lo hace en una suerte de universo post-apocalíptico cinéfilo en el que una mujer vampiro recorre las calles de Bad City (una evidentemente ficticia ciudad en Irán) con un look que, claramente, es aprovechado para mezclarse con el del típico atuendo de las mujeres en países musulmanes. Pero esta criatura de la noche es otra cosa (muslim-style dark) y sus víctimas caen ante ella, sin sospechar que guarda secretos tras ese atuendo discreto y su mirada pacífica y modosa. Esa «venganza de género» se complica cuando, claro, aparece un hombre que le interesa más que lo pensado. Con un look a mitad de camino entre la midnight movie, la adaptación de comic y el western negro, la película clama por el título a filme de culto y se lo gana. Más allá que las referencias e influencias sean un tanto excesivas, la película posee una dosis de originalidad innegable y no solo por su lectura política.

 

THE IRON MINISTRY, de J.P. Sniadecki (Estados Unidos/China)

ironministry820Relacionado con los filmes del Sensory Ethnograpy Lab de la Universidad de Harvard (LEVIATHAN, MANAKAMANA), pero con diferencias importantes tanto en su punto de vista como en el particular universo que describe, Sniadecki se mete aquí adentro de un tren chino –supuestamente el del recorrido más largo del mundo– y va describiendo sus espacios y personajes a lo largo de lo que parece un viaje aunque en realidad está compuesto por imágenes y testimonios tomados durante casi tres años. El director de FOREIGN PARTS y PEOPLE’S PARK, un conocedor profundo de la cultura china (habla mandarín y por momentos se lo escucha interactuar con los pasajeros) arranca el filme casi como si fuera un riff sobre LEVIATHAN, ya que por unos buenos minutos solo se escuchan sonidos e imágenes en primer plano tan cercanas que las tornan indistinguibles. Son, finalmente, parte de la maquinaria del tren, ya que luego los planos se van abriendo y la película va descubriendo el universo de ese medio de transporte al que, claramente, Sniadecki visualiza como un recorte de la sociedad china… (Ver crítica completa, de Viennale 2014, aquí)

 

QUEEN OF EARTH, de Alex Ross Perry (Estados Unidos)

Queen of EarthEn muy poco tiempo, Alex Ross Perry se convirtió en una de las figuras más interesantes del cine independiente norteamericano. Surgido bastante tiempo después que otros colegas que partieron de universos e influencias similares (la camada del llamado “mumblecore”, en sus cada vez más diversas y heterogéneas variedades), Perry tiene la particularidad de ir cambiando constantemente de película en película, especialmente en lo formal. Su primera película, IMPOLEX, pasó bastante inadvertida, pero THE COLOR WHEEL (2011) llevaba algunas marcas del cine ultraindependiente americano que le permitieron hacerse conocer, además de unos personajes de brutal honestidad que serían la marca más reconocible de toda su carrera. A mí no me convenció particularmente ese filme, pero LISTEN UP PHILIP, el siguiente, fue una de las mejores películas que vi el año pasado: un ácido y muy gracioso retrato de un escritor que parece una adaptación hecha y derecha de una novela (inexistente) de Philip Roth. QUEEN OF EARTH, hecha muy poco tiempo después (LISTEN UP… debutó en Sundance 2014), se vio en el Forum de la Berlinale y es una película que, otra vez, mantiene evidentes conexiones temáticas con las anteriores pero profundas diferencias formales, acaso ligadas al pasado del director atendiendo el mítico videoclub neoyorquino Kim’s Video, acaso uno de los más completos del mundo, que cerró hace poco tiempo. Como Quentin Tarantino (otro con años atendiendo un videoclub), ambos parecen trabajar sobre temas y obsesiones muy personales pero extendiéndose en el mapa cinematográfico (y, en el caso de Perry, literario) como si sus películas fueran filtrando todos esos años de “estudio” gratuito… (Crítica completa, de la Berlinale 2015, aquí)

 

THE ROYAL ROAD, de Jenni Olson (Estados Unidos)

The Royal RoadEsta película ensayo de Olson intenta conectar historia personal, historia política y cinefilia a lo largo de una road movie que recorre El Camino Real, mítica ruta que unía a las misiones católicas de la Baja y la Alta California entre 1683 y 1834, cuando esa zona era parte de México. La directora filma lugares a lo largo de esa ruta, en especial entre Los Angeles y San Francisco, hablando mediante el uso de la voz en off tanto de la historia de la ruta y la guerra olvidada entre Estados Unidos y México para trazar algunos paralelos un tanto forzados pero efectivos con su vida personal, la de una mujer lesbiana en California fascinada por una mujer casada con la que imagina un futuro en apariencia imposible. En el medio de todo esto, el cine (y en especial VERTIGO, con su temática sobre el deseo y la memoria, y sus famosas escenas en una misión religiosa por las que pasa el camino en cuestión) hace su aparición para crear una suerte de retrato nostálgico y diario personal que reflexiona sobre la historia, la melancolía, el cine, el deseo y cómo el pasado forja nuestro presente aunque pretendamos mirar para otro lado.

 

 

WORLD OF TOMORROW, de Don Hertzfeld (Estados Unidos)

World of TomorrowEsta pequeña joyita animada de Hertzfeld imagina el encuentro entre una niña pequeña y un clon suyo de tercera generación que le habla desde el futuro y le cuenta cómo es la vida dentro de más de 200 años, en los que el mundo se ha convertido en un gran dropbox digital de información, en la que las personas «viven» conectadas entre sí, con las diferencias sociales y económicas inmodificadas. Las reflexiones y explicaciones un tanto depresivas y deprimentes de la solitaria y triste versión clonada y futura de la pequeña y simpática Emily se encuentran con las respuestas inocentes de la niña, lo que provoca un efecto entre gracioso y melancólico que le sienta muy bien a este corto animado de ciencia ficción donde el Apocalípsis y el futuro ideal parecerían ser la misma cosa, o dos cosas muy muy parecidas.

 

CRUMBS, de Miguel Llansó (España/Etiopía)

CrumbsSi vieron en BAFICI el corto CHIGGER ALE seguramente no podrán olvidarlo. En este, su primer largo, el realizador español radicado en Etiopía se expande sobre ese juego de absurdos al pintar una sociedad post-apocalíptica en la que los habitantes conviven con mitos inventados a partir de objetos que quedaron del pasado, como un poster de Michael Jordan, una espada fabricada en Carrefour, una película de Superman o un disco de Michael Jackson. Describir lo que sucede aquí es complicado, solo se puede decir que narra las desventuras de nuestro protagonista enano y los otros sobrevivientes en la búsqueda de naves espaciales, viajes intergalácticos, recuperar un amor perdido, negociar la venta de objetos del pasado, entender los misterios de las bolas de bowling o toparse con el mismísimo Papa Noel en versión africana. La película nunca logra del todo ser más que la suma de sus partes absurdas y del choque que se da entre los escenarios desolados de una Africa abandonada y ciertos objetos de la cultura occidental, pero por momentos se acerca a una cierta idea poesía y melancolía que supera el chiste y el juego de referencias para proponer algo que coquetea con lo trascendente.

 

MING OF HARLEM: TWENTY ONE STOREYS IN THE AIR, de Philip Warnell (Gran Bretaña/Estados Unidos)

Ming of HarlemProvocativo y poético documental acerca de un hombre que, en un departamento de un enorme edificio de Harlem, convivía con un tigre salvaje y un cocodrilo, hasta que se las tuvo que ver con la Ley que no entiende mucho de esas cosas (es de imaginar que los vecinos tampoco). Lo curioso de esta relación es que no tiene nada que ver con algo escándaloso ni perverso, ni su protagonista es un delirante. Al contrario, Ming es un hombre bastante equilibrado y capaz de explicar su forma de vida, con los peligros y placeres que eso conlleva, si bien eso no evita que tenga que pasar por la Justicia. La película, que plantea de entrada lo indomables de esas criaturas, en un momento detiene su marcha documental para retratar, a la manera de un supuesto Gran Hermano Animal, una posible y «reconstruida» convivencia entre el tigre y el cocodrilo (la cámara haría las veces del humano) que si bien se puede volver un tanto reiterativa en su descripción de los movimientos de los animales por el espacio de un departamento logra ser también fascinante en su poético y zoológico devenir. Una historia curiosa filmada de una manera que evita el regodeo en el absurdo, o el juicio de valor, para tratar de ir más allá, a una zona un poco incomprensible de la relación entre los humanos y los animales.