Festival de Cine Alemán: Recomendaciones

Festival de Cine Alemán: Recomendaciones

por - Críticas
09 Sep, 2015 09:45 | comentarios

La nueva edición del Festival de Cine Alemán que se desarrollará en las salas del Village Recoleta y Village Caballito del 10 al 16 de septiembre incluye algunos de los títulos más celebrados de los últimos años de ese país. Aquí van críticas de los tres que vi y recomiendo, pero hay otros (como el […]


cine alemanLa nueva edición del Festival de Cine Alemán que se desarrollará en las salas del Village Recoleta y Village Caballito del 10 al 16 de septiembre incluye algunos de los títulos más celebrados de los últimos años de ese país. Aquí van críticas de los tres que vi y recomiendo, pero hay otros (como el celebrado SOMOS JOVENES, SOMOS FUERTES) que vienen precedidos de una muy buena recepción internacional. En el sitio del Festival (aquí) se pueden consultar horarios y precios de entradas. Como eventos especiales está la presentación con música en vivo de EL ESTUDIANTE DE PRAGA, de Hans Heinz Ewers (1913) y la muestra de cine La arquitectura como autobiografía, del realizador alemán Heinz Emigholz, quien introducirá personalmente las proyecciones (que serán en el MALBA) y dará una conferencia magistral sobre “La percepción del espacio arquitectónico a través del cine”.

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The-Lies-of-the-Victors-film-recensioneTHE LIES OF THE VICTORS, de Christoph Hochhäusler.


Con el título de «Las mentiras de los vencedores«, la nueva película del realizador alemán Hochhäusler, es a la vez una exploración sobre las relaciones entre los poderes periodísticos y políticos a la vez que una suerte de estudio sobre el arte de la simulación y el engaño. Este thriller dramático que, seguramente, en manos de muchos realizadores norteamericanos, podría haber sido igualmente interesante aunque mucho más lineal (en una línea que une a filmes setentistas comoTODOS LOS HOMBRES DEL PRESIDENTE y LA CONVERSACION hasta ejemplos más recientes comoEL INFORMANTE) encuentra en manos de Hochhaüsler una estructura más difusa, compleja y sugerente. No solo es un filme sobre la manipulación de la información en la ficción sino uno en el que esa misma manipulación se traslada fuera de la pantalla y pasa al espectador.

the_lies_of_the_victors_stillEl director alemán se caracteriza por movimientos fluidos y constantes de la cámara, por un montaje muchas veces asociativo y por ir metiendo a los espectadores en complejas tramas ofreciéndole retazos mezclados de información que, muchas veces, debe uno ir asociando de a poco. Es por eso que el filme, durante su primera media hora, puede parecer un tanto confuso. Hochhäusler nos mete de lleno en una redacción de una revista alemana tipo Der Spiegel y nos hace ir atando cabos acerca de quién es quién y qué está sucediendo.

El protagonista es Fabian, un periodista de investigación de esa revista que es diabético, jugador compulsivo y un tanto alcohólico, además de tener un humor no del todo agradable. Cuando al hombre le ponen un asistente, Nadja, al principio no quiere saber nada con ella y la trata mal al punto de darle la tarea de investigar un hecho que le parece menor y hasta de bajo nivel para su status de periodista estrella: investigar porqué un hombre decidió lanzarse de lleno a una jaula de leones en un cementerio y morir despedazado por estos animales.

LichtjahreDe a poco se irá dilucidando que el “accidente” no era un tema menor ni una locura momentánea. El hombre era un ex combatiente en Afganistán que trabajaba en una planta de desechos tóxicos y, Fabian empieza a descubrir que hay conexiones sospechosas entre ambos “trabajos” y su muerte. Y, también, entre esos trabajos y una Ley de Medioambiente que quieren pasar en e Congreso. Pero también lo saben sus jefes en la revista quienes están conectados casi a diario con el poder político y tratan, a la vez, de mantener la reputación del medio como portador de un periodismo serio de investigación pero cotejando todo el tiempo con el poder “real” qué información dar y cómo, para no “herir sensibilidades”.

Ese juego es el más interesante de la película, el que sucede no tanto entre los periodistas (que inician una historia de amor pero a la vez nunca tenemos claro si no son también parte de ese arte de la simulación) ni en la investigación concreta del caso (interesante, pero no necesariamente novedosa prueba de secretos abusos para con los ex combatientes), sino en cómo unos y otros van siendo manipulados por los poderes de turno no para cerrarles las puertas de la investigación sino para deformarla de manera tal que permita a ambos “poderes” seguir sosteniendo sus mentiras y conservando sus posiciones.

Ahí entra a funcionar el juego que mejor juega Hochhaüsler (THE CITY BELOW, uno de los episodios de la trilogía DREILEBEN), el de la puesta en escena sugerente y sugestiva, mostrando una Berlin llena de oficinas modernas y vacías, de espejos que reflejan espejos, hasta que toda la ciudad parece ser un set de un reality show, cosa que –tomando en cuenta la trama– en cierto punto lo es. Así como en esos programas de la televisión se intenta convencer a los espectadores que lo que está viendo es real, es fácil advertir que tanto los protagonistas como los espectadores están siendo manipulados y parecen disfrutar con gusto de esa manipulación.

The Lies of the Victors Photo CallTHE LIES OF THE VICTORS a veces se enreda demasiado en sus propios trucos (la subtrama sobre la diabetes del protagonista, por ejemplo) y Hochhaüsler intenta en todo momento presentar siempre una versión claramente autoral de la historia, jugando con el montaje, con el orden de las escenas y de la información, y hasta con detalles de la puesta en escena que hacen ver que hay algo que le interesa más que hacer avanzar la trama hacia las revelaciones finales. Y eso, que al principio puede resultar entre frustrante y confuso, de a poco se arma como las piezas de un rompecabezas y demuestra tener un claro sentido. En ese aspecto, el filme bebe tanto del thriller americano de periodistas como del BLOW UP, de Antonioni, versión europea que trabaja sobre temas parecidos pero desde una mirada más sugestiva: la investigación como un juego de simulaciones sobre simulaciones.

El filme tiene su virulencia política en cuanto a denuncia, pero lo que más impacta al espectador al final –además de la siempre elegante puesta en escena del alemán– es la sensación de desconfianza en abismo que la película genera. Es que en el filme las mentiras se parecen tanto a la realidad que logran convencernos que son ciertas. O, puesto de otra manera, tal vez ya no haya forma de saber si –al menos en el ámbito de la política y del periodismo– verdad y mentira son dos cosas distintas. (Del Festival de Roma 2014)

 

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Poster_VictoriaVICTORIA, de Sebastian Schipper.

Las películas filmadas en una sola toma parecen estar a punto de volverse una moda. Con la capacidad del digital de filmar todo el tiempo que uno quiera, con la movilidad de las pequeñas cámaras y con las posibilidades técnicas de tapar las uniones de planos digitalmente (es decir, falsear el plano único secuencia) me da la impresión que tras el éxito de BIRDMAN y la segura repercusión de VICTORIA saldrán varios a organizar sus películas de similar manera.

El filme de Schipper dura 140 minutos y, asegura el realizador, está hecho todo de un tirón: un rodaje que comenzó a las 4.30am y terminó cerca de las 7am. Otros dicen que en realidad son al menos tres tomas diferentes y están los que aseguran que Schipper filmó tres veces toda la película entera y luego usó la que le salió mejor. Nunca lo sabremos bien, o tal vez sí, pero lo que importa finalmente es si con eso logra crear una buena película. Y lo cierto es que lo logra y la tensión creada por el plano secuencia ayuda bastante.

201505757_5VICTORIA es el nombre de una chica española que vive en Berlín y que, cuando arranca el filme, está bailando en un boliche de música electrónica de la ciudad. Algo borracha, sale a tomar su bicicleta e irse a su casa cuando en la entrada se topa con cuatro berlineses borrachísimos que la alientan a seguir “la noche” con ellos. Victoria no se amedrenta y los sigue en su recorrido barderopor la calle, consiguiendo más alcohol y subiendo a una terraza a ver la ciudad.

Con uno de ellos parece haber más onda que con los otros (un grupo multiétnico, digamos) y él la acompaña al café donde ella trabaja ya que Victoria ha decidido no volver a su casa y dormir algo en el negocio para luego abrirlo. Cuando la película promedia, Victoria y Sonne están por despedirse con la idea de volverse a encontrar en algún momento (él queda especialmente fascinado por ella, más aún cuando la escucha tocar el piano de manera notable), pero allí el filme dará un giro radical y se volverá un thriller.

Si no quieren saber más de la trama, lo demás puede ser considerado SPOILER. Están avisados.

201505757_1Sin nunca dejar el plano secuencia, ahí empieza casi otra película en la que a los muchachos no les queda otra que incluir a Victoria en unos planes delictivos que están forzados a hacer. El resto del filme será ya una película de suspenso, acción y persecuciones, tornando el trabajo en un solo plano en una verdadera proeza. No conviene adelantar mucho lo que sucede después pero la tensión es permanente y, si bien como criminales el cuarteto deja mucho que desear, las situaciones que se presentan son de alto voltaje y la cámara parece un personaje más, transpirando, temblando y teniendo ataques de pánico casi tanto como los protagonistas.

VICTORIA es una película que parece pedir por una remake hollywoodense: pura adrenalina, acción y suspenso, con algunos interesantes comentarios sociales y de género en el medio, que pintan a una Berlín multicultural y moderna tal como es en la realidad. Tal vez le falte complejidad a los personajes (el cuarteto de muchachos “berlineses de verdad” están al borde ser tremendos imbéciles) y cuesta creerse algunas de las cosas que terminan pasando, pero aún con sus defectos se trata de un policial (o de un drama que se vuelve policial) impactante y que lleva al espectador de las narices. Sí, es cierto que el plano secuencia por momentos distrae –ya que uno muchas veces chequea que se mantenga–, pero no hay dudas que hace funcionar a la película y que le da una energía y un nervio que tal vez sin eso no tendría. El problema, claro, es que ahora todos lo van a querer hacer… (Del Festival de Berlín 2015)

 

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labyrinth posterLABERINTO DE MENTIRAS, de Giulio Ricciarelli.

Elegida hace unos días para representar a Alemania en los premios Oscar, esta película dirigida por el realizador y también actor de origen italiano es una versión sobria y tradicional –en un estilo que podríamos llamar «cine arte internacional»– de un tema verdaderamente impactante y menos conocido de lo que deberia ser: la negación de la magnitud de los crímenes del nazismo con el que se vivió en Alemania durante casi dos décadas.

El protagonista es un joven fiscal a quien le llama la atención la denuncia que hace un periodista acerca de que un torturador de Auschwitz está dando clases en una escuela de Frankfurt, la ciudad en la que viven. Nadie quiere meterse con el caso –es 1958 y todos prefieren mirar para otro lado ya que muchos han estado implicados o han tenido familiares que lo estuvieron–, pero este joven idealista sigue la pista. Lo curioso para el espectador de hoy es darse cuenta que ni él ni la mayoría de la gente del lugar tiene idea de qué era Auschwitz y que pasaba allí. Algunos no lo saben realmente. Otros, bueno, prefieren mirar para otro lado.

labyrinth-of-lies-torontoPero Johann Radmann, con la anuencia del jefe de los fiscales –el único que lo apoya a seguir en la búsqueda– empieza no sólo a investigar lo que sucedió allí sino a sacar a luz los archivos que existían sobre el campo ya que los nazis dejaron apuntado casi todo lo que hacían. El filme seguirá por un lado la búsqueda de testigos que puedan acusar a los nazis que aparecen en esas listas, las entrevistas a los acusados y, un tanto más tangencialmente, la búsqueda de Mengele, acaso el más tristemente célebre de todos los criminales de Auschwitz que, aseguran en la película, va y viene de Alemania a Argentina sin ningún problema.

Con el correr de los años y de la investigación, Johann empieza a darse cuenta que la tarea es casi imposible ya que, finalmente, de una u otra manera casi todos los que lo rodean estuvieron implicados, por acción u omisión, en algún hecho terrible del nazismo. Y eso empieza a aislarlo cada vez más de los demás y a poner en duda la posibilidad de llegar a «buen puerto» con la búsqueda de criminales, ya que hasta sus seres queridos más cercanos, descubre, pudieron estar involucrado.

labyrinth-of-lies-4La película es correcta, prolija y sus modos narrativos son más bien tradicionales, por no decir antiguos. Esto es: lo más interesante que tiene el filme es observar esa transición de un país desde la negación de los crímenes hasta una especie de reconocimiento de lo que sucedió a partir de los llamados Juicios de Auschwitz en Frankfurt, que tuvieron lugar entre 1963 y 1965. No es, por citar un ejemplo, un trabajo cinematográfico deslumbrante sobre un tema relativamente similar como sí lo era IDA, pero sí es un testimonio de una etapa bastante llamativa en la vida de los alemanes: el momento en el que, más de 15 años después de terminada la guerra, empezaron a tomar conciencia de lo que había pasado allí.