Cannes 2016: «The Unknown Girl», de Jean Pierre y Luc Dardenne
La pregunta es la siguiente: ¿los Dardenne dejaron de sorprender porque el resto de los cineastas contemporáneos ya igualaron su manera de acercarse a sus personajes o porque sus películas ya no son tan buenas como antes? ¿Si THE UNKNOWN GIRL la hubieran estrenado hace diez años creeríamos que es tan menor como nos parece […]
La pregunta es la siguiente: ¿los Dardenne dejaron de sorprender porque el resto de los cineastas contemporáneos ya igualaron su manera de acercarse a sus personajes o porque sus películas ya no son tan buenas como antes? ¿Si THE UNKNOWN GIRL la hubieran estrenado hace diez años creeríamos que es tan menor como nos parece ahora o lo que entonces sorprendía hoy ya no lo hace? No tengo del todo claras las respuestas a esas preguntas, pero tiendo a apostar a que por un lado los Dardenne ya no trabajan con la potencia y fiereza de antaño, pero a la vez es cierto que su novedosa manera –cercana, íntima, social y realista– ya es hoy moneda corriente de la poética del cine de autor internacional.
THE UNKNOWN GIRL es, durante su primera hora, una sólida aunque nada novedosa película de los Dardenne, una que podría conectarse con muchas otras, hasta con la iniciática LA PROMESA, solo con la diferencia que ahora trabajan con actores famosos (en este caso la promisoria Adèle Haenel, de LES COMBATTANTS) en lugar de desconocidos. Haenel encarna a la doctora Jenny Davin, que reemplazó en un consultorio a un veterano doctor y se ocupa de atender a gente de bajos recursos, mientras está por entrar a trabajar a una clínica privada. Una noche, cuando está por cerrar el local y ya fuera del horario de atención, suena el timbre y decide no atender. Al otro día se entera que la mujer que tocó ese timbre apareció muerta junto al río.
Obviamente, a Davin la carcome la culpa. Una doctora amable y solidaria, de esas que hace visitas domiciliarias y a todos parece caerle bien, se siente responsable de esa muerte más allá de que todos la tranquilizan diciéndole que no es responsabilidad suya. Luego se entera que nadie reconoce a la chica muerta (de origen africano) y, como a la policía no parece preocuparle mucho el asunto, asume una suerte de rol detectivesco, tratando de averiguar qué sucedió y quién era esa chica. De a poco THE UNKNOWN GIRL se convierte en un policial negro, solo que con una doctora haciendo las preguntas y metiéndose en lugares peligrosos en lugar de un detective.
El problema del sistema empieza a aparecer promediando el filme por dos motivos obvios. Por un lado, la intriga policial no se sostiene del todo bien. Y, por el otro, cuesta creer –por más culpa y obsesión que la doctora sienta por lo que pasó– los peligros en los que se va metiendo solo para saber el nombre de la chica ya que, dice, su intención no es encarcelar a nadie ni resolver el caso, sino poder darle un entierro digno a esta mujer. Solo las observaciones y recorridas laterales –los pacientes que la doctora sigue atendiendo y sus historias– mantienen a la película en el terreno más reconocible de los hermanos belgas. Y el mejor.
La película está filmada, como las últimas de los Dardenne, sin la tensión de las primeras, pero todavía con esa claridad y ritmo narrativo como para saber llevar de las narices al espectador sin que se sienta excesivamente manipulado, como suele pasar en el cine relativamente similar de Ken Loach. Los recursos –técnicos, actorales, narrativos– siguen estando ahí, pero falta la urgencia, la potencia y la necesidad de ser contadas que tenían esas historias, mundos, personajes. Es como si los hermanos se hubieran acomodado a un sistema narrativo que manejan con eficacia y no quisieran o pudieran escaparse de esa zona de confort.
De todos modos, THE UNKNOWN GIRL marca una cierta recuperación respecto a la monótona DOS DIAS, UNA NOCHE, ya que es menos maniqueísta y se integra mejor al mundo que ellos supieron crear. El personaje de Davin –y la gran actriz que la interpreta– son lo mejor que tiene el filme: una mujer que, sin alardes ni exageraciones y con una tenacidad a prueba de todo, dedica buena parte de su tiempo y su vida a ocuparse de sus semejantes, por más problemas que eso termine causándole.
No he visto aún este nuevo filme de los hermanos belgas, pero respecto a las películas anteriores, sigo creyendo (contra la corriente predominante) que «Dos días y una noche» Está entre lo mejor de los Dardenne. He justificado ampliamente esta afirmación en mi blog (al que le interese puede leer mi opinión allí).
Solo agregaré aquí, que en la medida que ellos se alejan del retrato de personajes marginales, sus formas narrativas están obligadamente más acotadas. No podríamos imaginar al personaje que interpreta Cotillard en «Dos días…», una obrera integrada al sistema, con las explosiones de ira y rebeldía del perosnaje de Rosetta (por ejemplo).
A mi lo que me preocupa de la crítica y los críticos argentinos, es que se desencatan de los hermanos belgas, justo cuando dan un salto cualitativo en el contenido de sus filmes, y empiezan a explorar personajes integrados (parcialmente) al sistema pero con serios conflictos en lugar de los pintorescos marginales de las primeras películas.
Me gustó tanto, y la consideré tan valiosa a «Dos días…» que en realidad escribí tres comentarios. Uno más «sociológico», que puede leerse aquí:
http://comentandocine.com/2015/03/21/a-proposito-de-deux-jours-une-nuit-la-mirada-de-la-clase-obrera-de-los-dardenne/
Otro dedicado más anlizar los hallazgos formales, aquí:
http://comentandocine.com/2015/03/06/deux-jours-une-nuit/
Y un tercero, con la recopilación de lo que considero son las mejores escenas del filme, aquí:
http://comentandocine.com/2015/03/08/deux-jours-une-nuit-escenas-seleccionadas/
Esta me gustó mas que la de Cotillard, pero siento que se repiten y que cada vez se les notan más los hilos…
Y soy de los que creo que ROSETTA, EL HIJO y EL NIÑO son obras maestras.
Las últimas están más cerca de LA PROMESA que de esas películas, más cerca del realismo social clásico de Loach.
No es algo malo, pero sus películas eran más CINE en una época. Ahora son temas interesantes más o menos bien tratados pero lo que se extraña tiene que ver con la puesta en escena para mi.
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Yo creo que los Dardenne han sido iluminadores de muchos directores de valor posteriores y en ese sentido siempre son admirables. Coincido con Halaban respecto de de Dos dias y una noche, una de las pelis mas conmovedoras que he visto en mi larga vida…gloria eterna a Cotillard.
También es cierto, y lo puse en la nota, que tal vez lo que hacían en un momento era sorprendente y hoy los han imitado tanto que ya no sorprenden.
Es una teoría posible. De todos modos, creo que perdieron algo de la fuerza e ideas (cinematográficas, no políticas) de la juventud.
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