Festivales: Olhar de Cinema (Parte 1)

Festivales: Olhar de Cinema (Parte 1)

por - Críticas, Festivales
14 Jun, 2016 12:44 | Sin comentarios

Primera entrega del repaso por las películas que voy viendo en el Festival Olhar de Cinema, en Curitiba, Brasil. Como ya lo comenté en un post anterior, el primero de esta serie, se trata de uno de los festivales mejor curados y programados de toda América Latina, tal como queda demostrado en los tres de […]

5º-Olhar-de-Cinema-768x1024Primera entrega del repaso por las películas que voy viendo en el Festival Olhar de Cinema, en Curitiba, Brasil. Como ya lo comenté en un post anterior, el primero de esta serie, se trata de uno de los festivales mejor curados y programados de toda América Latina, tal como queda demostrado en los tres de los títulos que comento acá mismo y que pertenecen a las distintas secciones del evento. En una próxima entrada desde aquí me dedicaré específicamente al cine brasileño que se está viendo en estos días por aquí.

Así que aquí vamos con la primera parte de la cobertura del festival, que se extiende hasta el 16 de junio.

 

HOMO SAPIENS, de Nikolaus Geyrhalter


HOMO_SAPIENS_3El director austríaco de OUR DAILY BREAD vuelve con otro clínico, bello y a la vez semi-apocalíptico documental/ensayo en el que, sin diálogos, su cámara apunta a distintos sitios alrededor del planeta que fueron devastados por la naturaleza y abandonados por el hombre. En lo que en cierto modo podría verse como una colección de fotografías en (mínimo) movimiento, la cámara del austríaco apunta a zonas remotas que no están geográficamente informadas en el filme más que por ciertos detalles que uno logra capturar via carteles, por ejemplo. Pero lo que importa es el efecto que generan, la sensación de un mundo en el que los hombres en algún momento han participado y luego lo han «devuelto» al planeta, que se lo ha llevado puesto por la lluvia, la arena, la erosión, la maleza y otros factores naturales.

En modo casi irónico –aunque no tanto– se la podría ver como una búsqueda de locaciones para una película de ciencia ficción apocalíptica. En muchas de estas locaciones, especialmente gracias a la fotografía extraordinaria que posee el filme, uno podría imaginar decenas de tramas centradas en un universo post guerra nuclear, o algo similar. Templos abandonados, casas y edificioss derruidos, la lluvia, la humedad, la nieve, el viento y la maleza comiéndose las construcciones, HOMO SAPIENS también podría ser leída, via su título, como una crítica ante las limitaciones de la sabiduría humana frente a la imponencia y potencia de la naturaleza en estado puro.

 


 

ACTOR MARTINEZ, de Mike Ott y Nathan Silver

actor martinezDos de los jóvenes realizadores independientes norteamericanos que han surgido recientemente y que, al menos hasta el momento, han tenido mayor repercusión en el exterior que en su propio país, se reúnen para una película para la que la palabra «meta» parece haberse inventado. Difícil es decribir bien qué es: ¿un documental, una ficción, un híbrido, un ensayo, un juego? Más allá de que todo eso finalmente no importe –estamos ya fuera de la era en la que esas definiciones eran necesarias–, tampoco es fácil tener en claro en qué consiste ACTOR MARTINEZ: ¿qué busca, hacia donde va, cuál es la idea regidora?

De todos modos resulta una película por momentos fascinante y en otros, al menos, curiosa. Los directores se interpretan a sí mismos, convocados por un tal Arthur Martinez, un técnico que también es actor ocasional y que los convoca para que filmen una película con él. Arthur quiere hacer un filme comercial, pero los directores lo convencen de filmar algo ligado a su vida. El problema es que su vida no parece ser ni muy interesante ni dramática lo que lleva a ir armando una suerte de historia en el proceso, convocando actores, teniendo sesiones de casting y reuniones de producción para resolverlo.

actor martinez 3Pasando, al parecer, del documental a la ficción, ACTOR MARTINEZ se centra luego en las complicaciones que aparecen cuando Ott y Silver contratan a una actriz profesional para que sea su «love interest» en la trama y tampoco ella parece entender muy bien de qué va el juego ni parece gustarle jugarlo. Finalmente, la película termina siendo una suerte de ensayo sobre lo que implica hacer cine ultraindependiente donde las vidas reales y las ficticias de los participantes se confunden, donde el caos reina, la «explotación» de los no actores está siempre rondando y los géneros fluctúan todo el tiempo. Menos interesante son los debates en los que los actores hablan de sus complejos «procesos» de trabajo (hay algo excesivamente preparado y hasta falso en la crisis del actor que no entiende a su personaje) pero dentro de esta mezcla de ensayo y detrás de escena de un filme independiente esas situaciones tienen su lógica también. Un filme confuso, fascinante y rico para el debate.

 


 

GULISTAN, LAND OF ROSES, de Zaynê Akyol

Gulistan_1Tal vez no tan conocido como otros de los conflictos de Medio Oriente, la situación del pueblo kurdo –que no posee país propio y su población se divide en zonas que corresponden a Turquía, Siria, Irak e Irán– es extremadamente inestable y conflictiva, especialmente con Turquía. Este documental intenta acercarse a uno de los aspectos de esa disputa: las guerrillas femeninas del PKK, un partido de izquierda cuyo lider está preso y que lucha, mayormente en las montañas, contra el estado turco y, especialmente en lo que concierne al filme, contra ISIS. La película no contextualiza demasiado la situación –para informarse de detalles del PKK hay que recurrir a otros medios–, pero llama de entrada la atención por tener un ejército femenino en un universo mayoritariamente musulmán y tradicionalista en el que no se suelen ver mujeres en esas situaciones.

Aquí, las chicas practican con sus armas, entrenan y comparten anécdotas mientras se preparan para enfrentar a ISIS, cuya crueldad con las mujeres es parte de la discusión de las protagonistas del filme, que cuentan terribles historias sobre compañeras capturadas por ellos. Este entrenamiento militar –similar, en su tono, a la tradición de las guerrillas latinoamericanas de los ’70– se analiza, se ve venir y se estudia en un filme que, por motivos obvios, no llega ni intenta mostrar las batallas reales, que aparentemente son muy old school, con trincheras y armas clásicas, –nada de drones por aquí– sino que se conforma como un retrato de estas mujeres que se han puesto al frente de una batalla que, más allá de lo étnico, tiene que ver con el género.

Gulistan_4La atmósfera del entrenamiento es llamativamente jovial, como si estuviéramos viendo un campamento de amigas que «juegan» con la idea de que van a combatir y no de un grupo que, literalmente, se prepara para batallas posiblemente mortales por una montaña o una ciudad. Ese tono casi liviano le agrega otra capa de extrañeza a un filme que sorprende a cada momento por muchas de sus elecciones. Acaso su único «problema» es que su punto de vista está muy pegado al de las chicas del PKK, por lo que no sólo no se analizan situaciones posiblemente contradictorias del grupo sino que casi parece una invitación a unírseles en la batalla que, uno imagina, debe ser más cruenta y difícil de lo que parece aquí.